|
Después de un mes de incertidumbre sobre la
esperada comunicación, Rodríguez Zapatero ha anunciado
el inicio de conversaciones con ETA. Pero lo ha
hecho con un 'formato' que ha causado estupefacción:
declaración institucional ante la prensa en el Vestíbulo
de Isabel II, a escasos veinte metros del hemiciclo,
donde se había comprometido a comparecer. Ha sido
una jornada repleta de anécdotas y contradicciones.
Anécdotas como que la idea de trocar la comparecencia
ante el Pleno por sólo ante la prensa fue a insistencia
del catalán Durán i Lleida. Contradicciones como
que fue Eduardo Zaplana quien se convirtió en el
'portavoz del Gobierno', al ser él quien anunció
la comparecencia del presidente y no el vocero
gubernamental, Fernando Moraleda, cuyo aviso -por
SMS- llegó treinta minutos tarde.
29/06/2006
Manuel Ángel Menéndez/Diariocrítico
De
forma inusual y espectacular, el presidente Rodríguez
Zapatero ha puesto fin a una semana horrible
de incertidumbre, de dimes y diretes sobre su prometida
-e incumplida- comparecencia en el Parlamento para
informar sobre el inicio de negociaciones con ETA.
Lo ha hecho a través de una declaración
institucional a la prensa en el propio Palacio
de la Carrera de San Jerónimo y sin admisión de
preguntas. La 'fórmula', según medios gubernamentales,
fue 'sugerida' por el portavoz parlamentario de
CiU, Josep Antoni Durán i Lleida. En realidad,
ningún partido político deseaba un debate parlamentario
sobre el tema, salvo IU, que quería 'parlamentarizar'
las negociaciones con ETA, y el PP por razones contrarias:
quería expresar en sede parlamentaria su oposición
a las mismas.
¿Por qué se demoró tanto la declaración institucional?
Según ha podido saber Diariocrítico,
Zapatero ha buscado hasta el último momento una
fórmula que le permitiera sumar de alguna manera
al PP. Según contamos en nuestro Mirador,
Zapatero llamó por teléfono a Mariano Rajoy
a principios de junio y fijó con él la fecha del
martes, día 13, para mantener un encuentro 'discreto'
entre ambos para hablar sobre ETA. Rajoy aceptó,
pero el encuentro no se produjo. Al comentárselo
el líder popular a su Ejecutiva, el sector duro
impuso que no acudiera a la entrevista, ya que era
una contradicción evidente el romper -como había
roto el PP- las relaciones con el Gobierno sobre
política antiterrorista y luego reunirse con el
jefe del Ejecutivo para que les hablara de sus planes
sobre ETA.
Con esa desconvocatoria del encuentro, a Zapatero
se le rompió también su 'hoja de ruta' parlamentaria.
Sus planes eran reunirse con Rajoy e intentar recabar
su apoyo, reunir a la Comisión de Secretos Oficiales
-con el mismo motivo con el que el ministro Alfredo
Pérez Rubalcaba ha reunido este jueves
a los portavoces parlamentarios- y, finalmente,
comparecer ante el Pleno del Congreso para informar
del inicio de negociaciones con la banda terrorista
ETA, aunque con un 'formato' que no admitiera la
votación de resoluciones políticas.
Pero aquello quedo 'chafado' cuando el núcleo duro
del PP le dijo a Rajoy que de reuniones, nada. A
partir de entonces, no ha vuelto a haber ninguna
conversación telefónica -"con el que no he hablado
desde hace bastante tiempo es con el presidente
del Gobierno", confirmaría Mariano
Rajoy en su rueda de prensa en la sede del
PP para contestar a la de Rodríguez Zapatero
en el Congreso-. U nuevo quebranto del plan se produjo
el pasado martes, cuando la Junta de Portavoces
no pudo convocar para el miércoles la reunión de
la Comisión de Secretos Oficiales: no estaba garantizado
que el portavoz popular, Eduardo Zaplana,
pudiera asistir a la misma, ya que se había ido
a Alemania a presenciar el encuentro España-Francia.
Las ideas de Durán i Lleida
En esas condiciones, la 'fontanería' monclovita
no consideró conveniente una comparecencia parlamentaria
y se inició así el 'baile' de despropósitos. Ahora
bien, descabalado el planning inicial, desde
Moncloa, Interior y Grupo Parlamentario, según los
casos, se realizaron contactos 'discretos' con diferentes
grupos, entre otros con Convergencia i Unió. Del
portavoz de este último, Josep Antoni Durán i Lleida,
saldría la fórmula por la que optó finalmente La
Moncloa: una declaración institucional ante los
medios de comunicación y en sede parlamentaria.
La maquinaria se puso en marcha en la tarde del
miércoles, cuando todo el mundo esperaba que Rodríguez
Zapatero aprovechara la sesión de control parlamentario
al Gobierno para, a iniciativa de su propio Grupo
y otros, o bien a iniciativa propia, comunicar la
Cámara el inicio de conversaciones con ETA. Hacia
las 21.00 horas, el ministro del Interior, Pérez
Rubalcaba, fue convocando a los portavoces parlamentarios
para una reunión en la mañana de este jueves. La
primera sería, a las 10.00 horas, con el portavoz
popular, Eduardo Zaplana, seguido por los portavoces
de mayor a menor, para cerrar con el socialista,
Diego López Garrido. En realidad, con esta
ronda de encuentros el Gobierno suplía la fallida
reunión de la Comisión de Secretos Oficiales.
Pérez Rubalcaba despachó en apenas 45 minutos
a Zaplana. Le dijo tres cosas: que se había constatado
que el alto el fuego era real, que Zapatero iba
a comparecer ante la prensa en el Congreso y que
iba a anunciar el inicio de conversaciones con ETA.
También le dijo que no se iba a derogar la Ley de
Partidos, por lo que no se preveía 'de momento'
la legalización de Batasuna, pero que el presidente
quería incluir a 'todas' las fuerzas vascas en la
mesa de partidos que se abriría tras el verano.
Batasuna tendría que hacer un esfuerzo para, siguiendo
las directrices de la Ley de Partidos, ganarse su
legalización.
A Zaplana no le cogió de sorpresa lo que Rubalcaba
le comunicó: "No hay grandes novedades",
afirmó el popular tras la reunión, "no es gran
cosa lo que tengo que informar al presidente de
mi partido... No me ha pedido ni siquiera el apoyo
del PP". Y soltó el anuncio de golpe: que Zapatero
comparecería ante la prensa a las 13.00 horas del
mismo jueves. Treinta minutos después de este anuncio,
que debería haber correspondido a Moncloa, llegó
el aviso oficial del portavoz gubernamental, Fernando
Moraleda, vía SMS.
Escasas novedades también con el resto de los grupos
parlamentarios: Durán i Lleida (CiU, promotor de
la idea de la rueda de prensa), Joan Puigcercós
(ERC), Josu Erkoreka (PNV), Luis Mardones
(CC, Paulino Rivero no pudo llegar a tiempo
de Canarias) y Grupo Mixto. Todos de acuerdo con
el fondo del asunto (la negociación con ETA) y con
la forma (declaración institucional ante la prensa).
Sólo Erkoreka introdujo novedades: pidió
explicaciones al ministro del Interior sobre la
actuación judicial -y especialmente de la Fiscalía-
contra el PNV por la prisión eludible con fianza
para Gorka Agirre.
Otra cosa fue la reunión conjunta con Gaspar
Llamazares y Joan Herrera (IU-ICV). El
grupo de IU apoyó en todo al presidente del
Gobierno, pero mostró su desacuerdo con la forma
elegida para comunicar la apertura de las negociaciones:
Llamazares y Herrera deseaban un debate parlamentario
para, en palabras de Llamazares, "parlamentarizar"
el proceso.
La oposición radical es la del PP: no están de acuerdo
ni con el fondo ni con la forma. Así se lo expresó
Zaplana a Pérez Rubalcaba en su reunión de 45 minutos.
Luego lo diría ampliamente Mariano
Rajoy en una rueda de prensa en la sede
del PP en la calle Génova en respuesta a la intervención
de Rodríguez
Zapatero.
A las 13.55 horas, cuando Pérez Rubalcaba terminó
su reunión con el último grupo parlamentario,
Rodríguez Zapatero realizó su declaración ante la
prensa en el Vestíbulo de Isabel II, a veinte metros
escasos del hemiciclo. Algunas de sus señorías,
como los diputados peneuvistas Josu Erkoreka y Margarita
Uría, o el canario Luis Mardones, salieron
del pleno para seguir la intervención presidencial
en la pantalla situada en el Escritorio.
Zapatero vino a transmitir los mensajes que ya había
resumido Pérez Rubalcaba a los portavoces parlamentarios:
que se verificaba el alto el fuego de ETA, que el
Gobierno iniciaba una vía de conversaciones con
la banda terrorista, que señalaba su respeto por
las víctimas del terrorismo, que se abriría una
mesa política en Euskadi sin exclusiones y que mantenía
vigente la Ley de Partidos.
En ese último punto el mensaje es doble. Por un
lado, el Gobierno quiere contar con los abertzales,
pero si Batasuna quiere ser legal, le toca mover
ficha y respetar la ley de partidos, es decir,
el Estado de Derecho: condenar la violencia y pasar
por la ventanilla de registro de partidos del Ministerio
del Interior. No hay duda, pues, de quién va a tutelar
el proceso: Pérez Rubalcaba.
Volver
|