Chaves, Blanco y Simancas inauguran el cónclave del PSOE dando caña al PP

· Dicen que es un partido "amarillo, rancio, viejo y triste" e "instalado en el rencor"

Con José Luis Rodríguez Zapatero y toda la Ejecutiva del PSOE por testigo, José Blanco - que eligió una llamativa camisa roja para la ocasión- dio por inaugurada la Conferencia Política del PSOE con duros ataques al PP y a su líder, Mariano Rajoy. Blanco hizo su habitual exaltación de las políticas emprendidas por el PSOE, tanto en inmigración, en impulso económico, en derechos sociales y hasta en la manera de afrontar la guerra en Irak, y las contrapuso con el discurso "rancio, viejo, triste y pasado de moda" del PP, formación a la que acusó de haberse transformado en un partido "amarillo" por su empeño en sembrar dudas sobre el atentado del 11-M. Tras el discurso de Blanco, el castellano manchego José María Barreda, presidente de la Conferencia Política, el líder madrileño Rafael Simancas y el presidente del PSOE Manuel Chaves, tampoco dudaron en dar 'leña' al partido de la oposición.

15/09/2006
Carmen Moraga (Madrid)

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Más crecido que nunca por el protagonismo que le está dando este cónclave, el secretario de Organización socialista, José Blanco, subió a la tribuna para cumplir fielmente su habitual papel de 'malo'. Después de hacer un idílico retrato de la España actual que desde hace dos años y medio gobierna Zapatero, Blanco centró sus críticas en el PP al que acusó de ser "un partido amarillo" por su empeño en "seguir enredando y enredados" en los atentados del 11-M.

En los seis folios de su discurso, el número dos socialista citó una docena de veces a Rajoy y catorce al PP, partido al que consideró " el más viejo y el más triste". "Tienen la mirada clavada en el pasado. Están completamente anticuados", señaló ufano.

Tras repasar los cambios y avances que ha habido en nuestra sociedad, Blanco se refirió también de pasada al proceso de paz para resaltar que "lo que es positivo para la mayoría de los españoles es negativo para los dirigentes del PP, que lo combaten". Frente a esto contrapuso la guerra de Irak "que aún la defienden cuando ya casi no la defiende ni Bus. Todos los que participaron en aquella guerra están arrepentidos, todos menos Aznar y los dirigentes del PP".

Por todo ello, auguró que en las próximas elecciones generales el PP "tendrá una derrota más contundente que la primera".

También el presidente del PSOE y de la Comunidad autónoma andaluza, Manuel Chaves, subió al estrado con ganas de atacar a la oposición, aunque se centró más en los problemas que está intentado afrontar el gobierno como la inmigración, asunto al que dedicó buena parte de su discurso. El dirigente andaluz advirtió de que éste va a ser un fenómeno "con el que tendremos que convivir durante mucho tiempo, pero que es de todos". "Por eso - añadió- tiene sentido la propuesta de pacto de Estado que ha hecho María Teresa Fernández de la Vega" que ha rechazado ya el PP.

Chaves se refirió también a las reformas estatutarias, criticó la postura "catastrofista" de Rajoy, y aseguró que "España no se va a romper porque tiene instrumentos adecuados para garantizar su unidad. Eso no va a ocurrir salvo en los delirios del PP", remató.

Al igual que Banco y Simancas, Chaves presumió de las política que ha impulsado el PSOE y animó a los militantes que seguían atentos sus palabras interrumpiéndole de vez en cuando con entusiastas aplausos, a que trabajen por "un proyecto que genere ilusión" "En esto le sacamos varios cuerpos de ventaja a los demás partidos políticos que no han sabido interiorizar la derrota y viven instalados en la añoranza y en el rencor".

Antes de la intervención de Chaves, el presidente de Castilla La Mancha, José María Barreda, elegido por unanimidad presidente Conferencia Política, ofreció unas breves palabras de bienvenida a las dos mil asistentes al cónclave socialista.

El dirigente del PSM, Rafael Simancas, también dio 'leña' al PP, aunque, lógicamente, se centró en su 'enemiga' política más directa, la presidenta de la CAM Esperanza Aguirre. Simancas vaticinó que "Madrid va a ser también la capital de cambio" y va a estar en la vanguardia de Europa a pesar de que, a su juicio, Aguirre ha convertido a la capital de España en una "trinchera hostil" y " ha logrado sembrar el rencor entre los madrileños".

El candidato del PSOE a la Comunidad autónoma madrileña hizo un llamamiento a la mayoría de ciudadanos que se movilizó en 2004 para lograr ese cambio en Madrid tan necesario para que Zapatero gane luego en las generales.

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