Segunda jornada de la Conferencia Política socialista con una testigo de excepción: Segolène Royal, la aspirante del Partido Socialista Francés a ser candidata a la Presidencia de Francia. Segolène, que levantó pasiones entre las mujeres socialistas en su intervención en el debate sobre Políticas de Igualdad junto a Fernández de la Vega y Carmen Alborch, llegó acompañada de la flamante secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez. Segolène coincidió con De la Vega en que "una sociedad, antes que ser justa, tiene que ser decente", es decir, que nadie se sienta humillado por razón de sexo.
16/09/2006
Manuel A. Menéndez/Diariocrítico
La socialista francesa Ségolène Royal llegó a primera hora de la tarde de este sábado al Palacio Municipal de Congresos de Madrid para participar en un foro de debate sobre Políticas de Igualdad en el seno de la Conferencia Política socialista. El debate fue moderado por la periodista Angels Barceló y, junto a Segolène, que se convirtió en la auténtica estrella, intervinieron la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y la candidata socialista a la Alcaldía de Valencia, Carmen Alborch.
Es Segolène una mujer de un sobrio atractivo, que encandilo a los
numerosísimos asistentes, en gran mayoría mujeres, al debate. Se le notaba seriedad en una posición de la defensa de la igualdad no exaltada, pero sí firme. Tanto, al menos, como la más radical defendida por Fernández de la Vega. En francés, y con traducción simultánea, Segolène se dirigió a sus compañeros socialistas españoles resaltando un dato optimista para el Gobierno de Rodríguez Zapatero: "Hasta la llegada del Partido Socialista al poder sólo existía el modeloescandinavo [sobre políticas de paridad hombre-mujer], pero para todos los países existe ahora otro modelo: el modelo español". Un halago, sin duda, a Rodríguez Zapatero, pero un reconocimiento aún mayor hacia la fuerte personalidad de Fernández de la Vega.
Segolène es favorita en las encuestas de su partido para optar a la Presidencia francesa en las elecciones del próximo año, y, como señalamos, levantó gran expectación entre los medios de comunicación tanto a su llegada al Palacio de Congresos -donde se fotografió con Trinidad Jiménez bajo los emblemas del PSOE- como en su intervención ante un auténtico plenario.
De hecho, la mayor parte de la Ejecutiva Federal socialista se dio cita en primera fila del anfiteatro para escuchar a las mujeres debatir sobre el papel femenino en la sociedad: sentados en el suelo, como si pertenecieran a las nuevas generaciones socialistas, se pudo ver a José Blanco, a Pedro Zerolo, a Diego López Garrido y hasta al aún ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar.
"La igualdad me mueve y me conmueve"
El debate sobre Políticas de Igualdad, dentro del amplio panel de discusión de "Nuevos tiempos, nuevas políticas", ha sido, sin duda, la estrella de esta segunda jornada de la Conferencia Política del PSOE. Segolène levantó pasiones, es cierto, pero la vicepresidenta Fernández de la Vega llegó a conmover a las mujeres socialistas con datos anonadantes.
Fernández de la Vega abrió el fuego cruzado asegurando que a las mujeres se les ponen aún hoy día tremendas zancadillas en todos los espacios sociales "no con el argumento de la razón" -cuestión de valía personal-, "sino con el argumento de la razón patriarcal, de la misoginia". Conoce De la Vega cómo soliviantar a su auditorio, con frases como "la igualdad me mueve y me conmueve", o con mazazos dialécticos como que "una sociedad, antes que ser justa, tiene que ser decente"; es decir, que nadie se sienta humillado por razón de su sexo, como es el caso, según ella, y aún hoy de las mujeres: desde la política a la Universidad, desde la judicatura a la empresa. Y un compromiso-promesa: la lucha contra lo que la vicepresidenta denominó "desigualdad transversal", la "peor de todas", según ella, porque atraviesa a todas las demás desigualdades. Las mujeres sufrirían las desigualdades genéricas para varones y hembras, pero, además, la que el 'machismo patriarcal' o la misoginia ejercerían paralelamente sobre las mujeres. El compromiso es que el Gobierno socialista -a nivel nacional, pero también municipal y autonómico, luchará por la plena igualdad, porque "aquí hemos experimentado un cambio profundo y rápido, pero es todavía muy incompleto".
Coincidencia, claro, no sólo de Segolène con De la Vega, sino también,
lógicamente, de Carmen Alborch, para quien "haber coincidido el socialismo y el feminismo ha hecho que en nuestras vidas nos fuera un poco mejor". Si De la Vega abrumó con datos sobre la discriminación ejercida sobre la mujer en todos los frentes, Alborch fue más populista, pero no menos tajante: "La sociedad estaba pensada para que los hombres tuvieran una acompañante". Frase muy gráfica que fue muy aplaudida.
Para Segolène, por su parte, la política contra la desigualdad promovida
desde el Gobierno socialista se ha convertido en un referente en Europa y la política de paridad española "influye en otros países". Claro, sin duda puede influir en Francia, en donde a Segolène se le presentan grandes oportunidades para ser elegida candidata por el Partido Socialista Francés para optar la Presidencia de la República. Ése era, justamente, el sentido de la presencia de la socialista francesa en esta Conferencia Política de sus homólogos españoles: un 'empujoncito' político.
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