Rodríguez Zapatero ha clausurado la Conferencia Política del PSOE con una escasa pero significativa referencia a las conversaciones con la banda terrorista ETA: “Podemos lograr el fin de la violencia. Está en marcha y si todos ponemos lo mejor de nosotros, lo lograremos”. Paralelamente, y pese a esta llamada implícita a los populares, el presidente del Gobierno ha arremetido contra el PP al que, sin citar por su nombre, lo ha calificado de “extrema derecha” en la antípoda y en contraposición de aquella “derecha democrática” que apostó decididamente por la transición política y que se enfrentó al inmovilismo y al golpismo. En un discurso de autobombo hizo promesas para lo que resta de legislatura, algunas de las cuales no pudo ser escuchada por Felipe González, que abandonó prematuramente el edificio.
17/09/2006
Manuel A. Menéndez / Diariocrítico
El anuncio sobre la marcha del proceso de paz tuvo que esperar al final justo de los más de sesenta minutos de intervención de Rodríguez Zapatero y sólo para oírle decir que estamos en una situación inmejorable para alcanzar la paz, pero que hay que pedir el apoyo de todos para lograrlo. “El camino hacia esa meta del fin de la violencia es incompatible con la impaciencia. Será un camino que necesita tiempo y esfuerzo, un camino duro y difícil, pero la esperanza está en pie: nunca como ahora podemos lograr el fin de la violencia. Está en marcha y si todos ponemos lo mejor de nosotros mismos, lo lograremos”.
En la clausura de la Conferencia Política del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero afirmó que ahora “una nueva extrema derecha quiere revisar la historia solapadamente, poniendo en cuestión el resultado electoral. Por eso quiero reivindicar a la derecha democrática histórica, quedándome hoy aquí”. No hubo ningún anuncio, no hubo ‘noticia’ en la final del cónclave socialista, no se sabe el nombre del candidato a la Alcaldía de Madrid –se han barajado diversos nombres estos días, pero escasamente creíbles-. Lo que sí ha habido es mucho triunfalismo, nula autocrítica y escasa humildad por parte del secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, que ha hecho un discurso larguísimo y centrado fundamentalmente en los buenos resultados de la economía española.
Rajoy y la extrema derecha del PP
El discurso supuestamente ‘humilde’ de Rodríguez Zapatero se tornó por tiempos ‘torquemadista’ según tocaba criticar al PP. En esa crítica, Zapatero fue inmisericorde: “Quiero hacer un reconocimiento público a la derecha democrática de este país (...) en su firmeza ante el inmovilismo y el golpismo durante la transición (...) que con los comunistas y con nosotros ha hecho posible tanto cambio positivo en España”.
¿Por qué este reconocimiento? Porque es el momento justo, “ahora que una nueva extrema derecha quiere revisar la historia solapadamente, poniendo en cuestión el resultado electoral. Por eso quiero reivindicar a la derecha democrática histórica, quedándome hoy aquí”.
Tan explícito fue Zapatero que sobran los comentarios para explicar sus calificativos hacia el partido de Mariano Rajoy, al que acusó hasta de la ‘miserabilidad’ de hacer política con el desastre de la inmigración. En este punto reiteró la política del Gobierno socialista: “Legalidad para entrar en nuestro país; legalidad para salir repatriados de nuestro país, y legalidad para los que habían entrado ilegalmente en nuestro país y estaban trabajando sin contrato y sin papeles”.
Punto y final triunfal, pues, de una Conferencia Política en la que la noticia es que no ha habido noticia. Si alguien esperaba conocer el nombre del candidato a la Alcaldía de Madrid, sus vanas esperanzas se han quedado, obviamente, frustradas. Con una masiva asistencia de delegados del partido y de invitados –como el cineasta Fernando Trueba y muchos otros nombres de postín- y con una cobertura informativa realmente espectacular, la Conferencia del PSOE ha servido para lo que fue convocada: un magno acto preelectoral para decirse los unos a los otros lo bien que lo están haciendo, y para convertir el evento en el punto de partida de la campaña socialista para el ‘mantenimiento’, por un lado, y la ‘reconquista’, por otro, de determinadas Alcaldías de referencia.
Durante tres días, los socialistas han debatido en Madrid los grandes ejes no sólo de lo que será su programa municipal y autonómico –cuatro grandes bloques en los que se incluyen las políticas que, de hecho, ya viene desarrollando el Gobierno de Rodríguez Zapatero-, sino la estrategia política a seguir en esta larguísima campaña electoral que concluirá en las elecciones de mayo. Han servido también estas jornadas para ‘vestir de largo’ a la televisión socialista -la ‘tele-talante’ o ‘tele-Blanco’, como se la ha rebautizado-, en una apuesta decidida por Internet.
Datos cantan: en sólo dos días de emisiones a través de Internet, PSOE TV ha sido vista por casi 70.000 personas, lo que demuestra la importancia y la penetración de la red de redes en el tejido social. Era de esperar el éxito de esta iniciativa –llevada en el máximo secreto durante todo el verano por la Ejecutiva del PSOE-, un éxito, dada la novedad, que los estrategas socialistas han aprovechado para difundir y obtener rendimiento político-mediático de las supuestas ‘andanzas’ de Eduardo Zaplana en Terra Mítica, o del desastre de Alberto Ruiz-Gallardón con la M-30 madrileña.
El ‘talante’ y la ‘humildad’ de ZP
El plato fuerte de la clausura era, lógicamente, la intervención final del secretario general socialista y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Una intervención que se produjo después de que el ‘fallido’ Howard Dean, presidente del Partido Demócrata de Estados Unidos, paliara su ausencia de esta Conferencia -en la que se le había anunciado como la ‘estrella central’- con un breve mensaje en vídeo para afirmar que “juntos tendremos un gran futuro. España y Estados Unidos seguiremos trabajando de firme y por nuestra parte respetaremos las diferencias entre las naciones”. Claro, que, para ello tiene que haber “un cambio de Gobierno en Estados Unidos para que lo hagamos de una forma clara y exitosa”. A Dean se le pudo ver, pues, a través de la ‘tele-talante’ de José Blanco y Oscar López.
Acto seguido, Rodríguez Zapatero inició una larguísima intervención final ante los aproximadamente 3.000 asistentes entre delegados, invitados de postín y ‘sociedad civil’ declarando que lo iba a hacer con ‘humildad’. Pero el líder socialista se quedó en la palabra y no en el hecho. Realizó una intervención de mazazo al Partido Popular de Rajoy, de ausencia de autocrítica interna, de ensalzamiento y autobombo de la labor de Gobierno y de partido y de nuevas promesas para lo que queda de legislatura.
Entre las grandes promesas para el 2007 y el 2008 se pueden destacar la habilitación de diez mil viviendas de alquiles para jóvenes universitarios y becarios en formación; una nueva Ley de Aguas, y su compromiso “a fondo” con la cultura y con la gente de la cultura de nuestro país: anunció una ley del libro y la lectura y otra ley del cine y su industria para su fomento y desarrollo. El cineasta Fernando Trueba, que se hallaba entre los invitados, saltaba de alegría. Lógicamente.
Como señalamos, una parte central de su discurso lo constituyó el reflejo optimista del cambio que se habría operado en España en sólo dos años de Gobierno PSOE. Zapatero ofreció unos datos de un soberbio optimismo: nunca antes había habido tanto empleo en España; nunca tanta inversión extranjera –España es, según él, la cuarta en Europa, por encima de países como Alemania o Italia-; la investigación científica nunca antes había sido tan elevada –con un incremento del 25%-, y un amplio etcétera de logros. Y más promesas: que en el capítulo de los jóvenes, 800.000 contratos temporales se convertirán en estables para que tengan un horizonte de emancipación y de seguridad mucho más claro en sus vidas.
Y entre medias, ‘anticipaciones’ de políticas para los próximos dos años “que se convierten en compromisos”: seguiremos creciendo –según él- por encima del promedio europeo –“alcanzaremos la renta per cápita media europea al final de esta legislatura, por primera vez en nuestra historia”, dijo, triunfante-, la reconversión de contratos temporales por indefinidos permitirá bajar la tasa de temporalidad por debajo del 30 por ciento a finales de 2007, mientras la de paro bajará por debajo del 8% en el mismo periodo, y lo mejor para él: la tasa de paro femenina va a estar por primera vez por debajo del 10% también al finalizar 2007 “y ya era hora”.
Y más promesas: el promedio de hogares de banda ancha superará el 15% y se acabará la legislatura con una subida media del 26% a los pensionistas.
Entre los objetivos prioritarios del Gobierno para esta etapa final figurarán, según el presidente, el cumplimiento a rajatabla de la ley antitabaco y la puesta en marcha de forma decidida y rotunda de la prevención del alcoholismo entre los jóvenes. Y un dato para estremecerse, por su falta de humildad, tal y como está formulado: “Desde que estamos en el Gobierno hay mil muertes menos en la carretera, se han salvado mil familias de la angustia, de verse destrozadas”.
Dicho así, sonó terrible. Pero, como decíamos al principio, el ex presidente Felipe González ya no le estaba escuchando: había abandonado el recinto.
Vídeo: Felipe González:
Vídeo: Zapatero toma la palabra:
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