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· Iglesia y Estado llegan a un
acuerdo: se acabaron las asignaciones directas
· La Iglesia deberá pagara
IVA y otros impuestos y presentar una Memoria anual
El Gobierno socialista cierra el grifo de la
financiación estatal a la Iglesia Católica. Representantes
gubernamentales y eclesiásticos han llegado a un
acuerdo para reformar el modelo de financiación,
según ha anunciado la vicepresidenta Fernández de
la Vega. El nuevo marco se sustenta en cuatro pilares:
sube del 0,52 al 0,7 % la asignación por el IRPF,
se suprime la dotación directa, la Iglesia queda
sujeta al pago del IVA, IBI y otros impuestos y
deberá presentar anualmente una memoria justificativa.
22/09/2006
M. Á. M./Diariocrítico
Este viernes se ha llegado finalmente a un acuerdo
en las negociaciones que venían manteniendo representantes
de la Iglesia y del Gobierno para reformar los acuerdos
en materia de modelo de financiación. El actual
modelo parte de los acuerdos con la Iglesia de 1979,
que incluían la financiación de esta confesión religiosa.
Ahora bien, tan bien se preveía la sustitución progresiva
de la asignación directa estatal con la aportación
de los contribuyentes a través del Impuesto sobre
la Renta de las Personas Físicas (IRPF), buscando
la autofinanciación eclesiástica.
Mientras no se llegara a ese poder autofinanciero
se establecieron distintos periodos transitorios,
que han venido prorrogándose hasta la actualidad.
El primero fue en 1987, cuando se aprobó el porcentaje
del 0,52 % asignación tributaria.
El acuerdo al que se ha llegado este viernes significa
"un cambio muy importante en el modelo de financiación",
en palabras de la vicepresidenta primera del Gobierno,
María Teresa Fernández de la Vega, que anunció
el nuevo modelo en la rueda de prensa posterior al
Consejo de Ministros.
El nuevo acuerdo recoge cuatro grandes puntos. Primero,
se suprime la dotación directa del Estado. Segundo,
para ello se modifica la asignación a la Iglesia proveniente
del IRPF, que pasa del 0,52 % al 0,7 % en la próxima
declaración de la renta.
Tercero, y muy importante, la Iglesia Católica española
queda sujeta al pago del Impuesto sobre el Valor Añadido
(IVA) y al de otros impuestos, como el de Bienes Inmuebles
(IBI), lo cual había sido requerido por la Unión Europea.
En cuarto lugar, la Iglesia queda obligada a presentar
anualmente una Memoria justificativa del empleo de
los fondos que se le asignan a través del IRPF.
Según De la Vega, este acuerdo supone una "mayor
transparencia al sistema y vincula los ingresos de
la Iglesia a la volunta expresa de los contribuyentes".
Igualmente, "sienta las bases definitivas para
avanzar en el camino de la autofinanciación de la
Iglesia Católica en España".
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