"La mejor Ley de Prensa es aquella que no existe"

En el último día del I Congreso de Nuevo Periodismo, los retos jurídicos y éticos del Nuevo Periodismo han sido los protagonistas del primer encuentro de la mañana. Las cuestiones de libertad de expresión, opinión, derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen, que son herramientas necesarias para desarrollar una información de calidad y abogar por el derecho de los ciudadanos a estar bien informados, son, al mismo tiempo, más difíciles de controlar en los tiempos de desarrollo tecnológico en el que nos encontramos.

21/10/2006
L. Carmona / Diariocrítico

La mesa redonda de “Los retos jurídicos y éticos del Nuevo Periodismo”, moderada por el presidente de la FAPE, Fernando González Urbaneja y formada por hombres de derecho, ha dejado patente la necesidad de adaptar los principios de respeto, veracidad, límites personales, protección de los menores… a los nuevos tiempos que corren, en los que marcar limitaciones parece tarea ardua ante a la fuerte expansión de los medios y a la capacidad de extensión de Internet.

El abogado Enrique Arnaldo, primer interventor de este coloquio, señala que fijar límites en la actividad informativa, significa limitar las reglas del juego de la información, y por lo tanto, la libertad a estar bien informados de los receptores; “la mejor Ley de Prensa es aquella que no existe”. Para el abogado estas leyes no son más que otra forma de control que, desde el gobierno, limitaría la actividad informativa. Frente a esta posición, presenta la necesidad de los códigos de autorregulación, -que no es lo mismo que códigos de regulación- ante aquello en lo que la ley no alcanza y que al mismo tiempo, “no debería alcanzar”. Estos códigos de ética pueden resultar como expresión de la búsqueda de la calidad informativa, como una búsqueda de los “periodistas para hacer el bien, evitando así el mal”.

Javier F. del Moral, con su dinámica exposición, rompe su discurso hablando de la profesionalidad periodística y el ejercicio ético de los profesionales de la información. “La sociedad cambia, los moldes ya no sirven y los planteamientos tradicionales se están quedando obsoletos”. La oferta tecnológica y científica se une con las demandas sociales por lo que la necesidad de adaptar, de romper con los arcaicos moldes se hace cada vez más latente.

La realidad tecnológica afecta directamente al concepto de información, que ha transformado las formas de periodismo. En un primer momento encontrábamos un periodismo informativo, que se fue modificando en un periodismo explicativo y que, actualmente está sufriendo el cambio hacia un periodismo participativo, donde todo el mundo tiene su hueco. Precisamente esto último formaría parte de las características fundamentales de esta era: una accesibilidad universal a las fuentes y a la información.

“La verdad es más enmascarable que nunca, por eso exige más profesionalidad, aunque esta verdad, al mismo tiempo, sea más fácil de demostrar”. Ahora la cuestión no es la búsqueda de información, sino la profesionalidad de esta búsqueda. Sin el apelativo de profesionalidad podríamos llegar a una situación de corrupción, de manipulación de la propia actualidad por parte de aquellos que, en un momento determinado, decidan crear hechos para favorecer intereses propios. En este caso, la actualidad se convertiría en un ruido de la información, en una amenaza para los receptores y en una nueva traba para los informadores. Este ruido de la comunicación no sería e único; también la concentración de medios, los grandes imperios de la comunicación que caracterizan el panorama actual hacen que peligre la libertad y la pluralidad; “para abogar por la pluralidad es necesario dar más libertad al periodista y que este sea conciente de su responsabilidad”.

El último en tomar la palabra, el abogado Javier Cremades, arroja la teoría del micropoder, la “recuperación de libertad del individuo que había tenido sustraídas, tanto por empresas como por gobiernos, y que ahora las nuevas tecnologías permiten al individuo manifestarse, opinar y denunciar”. Internet se convierte en un armamento poderoso para los ciudadanos abriendo la posibilidad de una conversación universal, de una comunicación horizontal entre ciudadanos y poder. “Los derechos, el juego de la ética, la búsqueda de la verdad, la responsabilidad siguen siendo las mismas, aunque ha cambiado el panorama”, y este cambio, causa una aparente libertad puede volverse en contra de la autonomía personal.

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