Ochenta mil votos es lo que cuesta un diputado por Barcelona. Son muchos votos… pero los de Ciutadans/ Partido de la Ciudadanía se muestran convencidos de que van a entrar con sus propuestas nuevas, bilingües, transversales y basadas en “ lo mejor de la socialdemocracia y del liberalismo progresista” (sic) y anuncian que, al menos, obtendrán dos escaños en los comicios del 1 de noviembre .
30/10/2006
Paco Vilariño/Diariocrítico (Barcelona)
Han aprovechado el mediodía dominical para reunirse militantes y simpatizantes en lo que es el mítin barcelonés más importante de la campaña, aunque tenga poca resonancia mediática (no había ni una sola cámara de televisión y los periodistas asistentes se podían contar con los dedos de una mano) . El lugar elegido fue La Paloma , una popular sala de baile a la antigua, revitalizada por la progresía y los modernos barceloneses allá por los primeros años 80. La cosa tiene truco, porque el aforo (unas 1300 personas, entre la pista y los palcos laterales y del piso superior, garantizan que, una hora antes del inicio del acto, hubiese una cola de unos 125 metros esperando acceder al local. Y no sólo eso, porque fuera, por culpa del aforo, quedó casi un centenar de personas.
Un cuarto de hora antes, el periodista Arcadi Espada , uno de los inspiradores de la nueva formación política, comentaba con el cronista el desarrollo de esta campaña catalana, en la que el entusiasmo de la gente brilla, al menos en las calles y en el ambiente, por su ausencia: “nosotros somos la única novedad de esta campaña” . Posiblemente sí, más que por méritos propios, que los tienen, por deméritos de las cuatro formaciones que hasta ahora han estado presentes en el Parlament de Catalunya.
Y, con casi treinta minutos de retraso (hubo problemas con la encargada del local, ya que al expedirse en él bebidas alcohólicas, algunos padres, en principio, no podían entrar con sus hijos) comienza el acto electoral. Por el escenario, a razón de intervenciones de siete segundos, desfilan candidatos y candidatas de las cuatro circunscripciones catalanas, que desgranan el programa electoral de la formación: más bienestar social y menos nación, bilingüismo perpetuo, no a la inmersión lingüística, una Cataluña moderna y cosmopolita que refuerce su relación con el resto de España…
De vez en cuando, el público (en el que los menores de 30 años podrían ser hasta una cuarta parte, aunque el grueso –más de la mitad— se encontraba ya en la cuarentena granada) tenía un aspecto heterogéneo: retropijos de antes, progres reciclados del remoto ayer, mesocracia de grandes almacenes y modernos/as de mercadillo, se pone en pie, bate palmas y corea el pegadizo himno de la campaña, cuyo estribillo dice: “porque hoy, aquí, en la calle se oye un rumor// porque hoy los ciudadanos quieren su voz”.
Más candidatos a recitar parte del catecismos electoral y, primer espada de la mañana: Antonio Robles , secretario general del partido, jaleado por el respetable y que se gasta modos oratorios de tribuno de la plebe. Reparte estopa a CiU, ICV, PP y ERC, cebándose en el PSC. Para rematar el catálogo de males recientes: franquismo, muro de Berlín y nacionalistas --¿hace falta decir que catalanes?-- primero y del breve tripartito después, la frase lapidaria: “Este régimen también caerá” . Aplausos enfervorizados.
Salen ahora a saludar, en grupo, parte de los intelectuales que con su manifiesto alentaron la creación del, desde hace tres meses, Ciutadans/Partido de la Ciudadanía: Félix Ovejero (que intervendría luego), Iván Tubas , la abogada Carmen de Rivera , Arcadi Espada y el catedrático de Derecho Constitucional, Francesc de Carreras . Ovacionados, claro.
Más himno. Más palmas. Más aplausos. Y a los gritos de “¡Francesc!, ¡Francesc!”, el catedrático toma la palabra. Reafirma, corto, ameno y bien, las tesis básicas del partido y, luego, se tira a degüello sobre los medios informativos, tanto públicos como privados, a los que acusa de ningunear a Ciutadans. No habla de cabeceras, sino de profesionales, y todos ellos catalanes: Josep Cuní (TV3), Antoni Bassas (Catalunya Ràdio), Mònica Terribas (Canal 33), Carles Francino ( Hoy por hoy , SER), Gemma Nierga ( La ventana, SER) y Ángels Barceló ( A vivir que son dos días, SER). Cada nombre citado es abucheado por el público. Carreras finaliza su intervención, realizada íntegramente en catalán, recordando que él no es nacionalista, que él es ciudadano. Y la sala se viene debajo de aplausos.
¿Hace otra de himno de campaña? Hace, don Arcadi. Y el brillante periodista sube al escenario, cosechando la ovación cerrada más grande de un acto que haría saltar por los aires un aplausómetro. Trae mensaje de saludo de Albert Boadella , hoy en Cádiz. Y un texto en catalán de Xavier Pericay . Lo lee. Y luego en su intervención de telonero de Albert Rivera , recuerda que el voto a Ciutadans es el único voto útil.
Himno mediante, hace su ovacionada entrada el joven (27 años) presidente del partido. Americana azul, camisa beige sin corbata, pantalones vaqueros y mocasines. Durante veinte minutos, Rivera construye un discurso serio, didáctico, con las pausas, subidas y bajadas necesarias para hacerse con el público. Y dice que el 1-N tendrán diputados y que los de antes, o sea, todos los demás, se quedarán con la cara a cuadros. Que ellos están aquí y que entrarán en el Parlament de Catalunya. Por descontado que incide en el asunto del ninguneo a su formación. Y anuncia que en la cámara catalana sus intervenciones serán bilingües, porque Cataluña lo es.
Ovación de gala. Himno subido de decibelios. Y los intervinientes anteriores que suben a saludar y agradecer el trabajo y los desvelos de la militancia. El mitin ha durado dos horas y media largas. A la salida, un periodista le pregunta, en catalán, por supuesto, al cronista “¿Y esto quién lo paga?”. Yo no.
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