Pata de un trípode sí, palmeros, no

La segunda ciudad de Cataluña por número de habitantes, en la que comenzó su carrera política Joan Saura, el candidato y líder de Iniciativa per Catalunya-Verds-Esquerra Unida i Alternativa (desde ahora ICV-EUA) fue la plaza elegida para el cierre de campaña de la formación ecosocialista. En un acto que duró apenas 65 minutos, y ante unos setecientos y algún militantes y simpatizantes, el todavía conseller de Relaciones Institucionales, hizo un llamamiento: “aquellos que no quieren que vuelva la derecha, que nos voten”

30/10/2006


Paco Vilariño / Diariocrítico / L’Hospitalet (Barcelona)

El centro La Farga, multiusos en el que conviven instalaciones municipales y un centro comercial y de ocio, no se llenó. Los de ICV-EUA habían elegido una modesta sala, que permite un aforo entre el medio millar y las 600 personas, que no obstante, quedó repleta en el momento de inicio del breve mítin con el que los ecosocialista cerraron su campaña, entre una euforia más o menos controlada ante los resultados que dan las encuestas: “Estamos subiendo en intención de voto”, dijo a Diariocrítico el jefe de campaña, Jordi Guillot, y el habitual ritual de una formación que empieza y termina sus mítines de la misma manera.

Rutinaria fue el empleo, hasta la saciedad, de la división en géneros: “todas y todos”, “candidatos y candidatas”, “amigos y amigas”, como rutinario fue el agitar las banderas verdes, rojas y violetas de la coalición que aspira a coligarse, después del 1-N con PSC y ERC, para reeditar el tripartito, al que Joan Saura al final, y antes que él todos los intervinientes, llaman “Govern d’esquerres”, el gobierno de izquierdas que fue lema y leit-motiv de la campaña.

El acto, por aquello de que la brevedad es sinónimo de bondad o, cuanto menos, de algo llevadero, tuvo como teloneros sucesivos a Alfonso Salmerón y Lluís Esteva, responsables de ICV-EUA en L’Hospitalet. Hubo agradecimientos para todos: jóvenes, candidatos/as, militantes, simpatizantes y, en especial amigos/as tan queridos/as como el Fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, defenestrado por el PP, que se encontraba presente en la sala, y un recuerdo al 75 aniversario de la Segunda República, que llevó a citar a dos veteranos e históricos dirigentes del PSUC: Gregorio López Raimundo y Miguel Núñez.

Acto seguido intervinieron cuatro candidatas a diputadas, con posibilidades reales de obtener escaño dos de ellas y revalidarlo las otras dos: Mercè Civit, Laia Ortiz, Dolors Clavell y Dolors Camats. Las cuatro repitieron con énfasis no ya los aspectos archiconocidos del programa (vivienda digna, atención a los mayores, potenciación de las mujeres, contratados de trabajo indefinidos) del programa de la formación, sino el lema: “Gobierno de izquierdas”. Y, claro, dada la presencia de convencidos, cada una de las intervenciones fue aplaudida en el momento justo, a los acordes de una musiquilla que, en el rincón de la prensa, alguien calificó de “neocountry”.

Jordi Miralles, el responsable de Esquerra Unida i Alternativa, referente catalán de Izquierda Unida, precedió en el uso de la palabra al cabeza de lista. ¿Y la campaña? Pues para Miralles: “lo hemos hecho muy bien y debemos felicitarnos”. Y explicó, entre aplausos y gestos de asentimiento, que ICV-EUA, con sus propuestas ha sido –lo dijo él— “la responsable del cambio en los planteamientos de progresistas y conservadores”. Tras incidir en el programa (sólo le faltó decir aquello de ¡Programa-programa-programa! del retirado Julio Anguita), ante el papel subsidiario que le atribuyen a los ecosocialistas tanto en el extinto como en el posible tripartito, buscó la frase redonda: “no somos los palmeros de nadie”. Y, claro, aplausos y sintonía para dar entrada a Joan Saura…

¿Y qué iba a decir el candidato? Lo de gobierno de izquierdas, por supuesto. Estaba cantado. Y lo de lo bien que se han montado la campaña: “ha sido muy dulce y todo ha funcionado muy bien”, afirmó. Y, de paso, aprovechó para saludar a un militante de Izquierda Unida de Córdoba (no citó su nombre) que había llegado en tren por la mañana y que esta noche, después del mítin regresaba en el tren descendente a su ciudad.

Lo demás era sabido: “el 1-N nos jugamos ir hacia atrás o ir hacia delante”. Y un último balance de la campaña y de sus objetivos: defender la acción del gobierno anterior (Saura fue claro: “nosotros no veíamos por qué había que anticipar las elecciones y debíamos haber agotado la legislatura”), confrontarse políticamente con la derecha en el único debate televisado que hubo entre los cinco candidatos con representación parlamentaria, y hablar claramente de lo que, tras el 1-N, quieren hacer, con quiénes y cómo. Para el presidente de ICV-EUA los tres objetivos se han cumplido. Una petición al gobierno de izquierdas, sintonía neocountry, agitar de banderolas y desbandada general.


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