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Esquerra Republicana de Cataluña considera que tres años después de las anteriores elecciones sigue teniendo la doble llave que le permite dar la mayoría a CiU o al bloque progresista formado por PSC y ICV. Escudriñando como augures parece que en la carrera por formar nuevo gobierno, ERC tiene una preferencia inicial por el bloque progresista, pero todo está abierto. Carod lo dijo la noche electoral: “estaremos en el futuro gobierno de Cataluña”, e incluso hizo un guiño cuando afirmó ante sus militantes que “si CiU planteaba esta campaña como un plebiscito de ellos contra todos, queda claro que lo ha perdido”. ¿Quiere decir esto que el hábil orador independentista enseña sus cartas? No. Pero augura una negociación dura con quien quiera los 21 diputados que igual sirven para hacer mayoría de izquierdas con los 38 socialistas y los 12 de IC o mayoría nacionalista con los 48 de CiU.
01/11/2006
Diariocrítico/Tomeu Ferrer
Ni una palabra respecto a la temida, por los republicanos, sociovergència que desde Madrid apuntaba el secretario de organización del PSOE, José Blanco. Y he aquí algunas condiciones apenas insinuadas en la noche electoral. ERC plantea una política de “pactos nacionales” para los aspectos claves del autogobierno, del despliegue del Estatuto del que el partido sigue discrepando pero que considera que es ahora la herramienta que ha de servir para aumentar el poder catalán.
En segundo lugar plantea una dura condición para el PSC: la política catalana ha de hacerse desde Cataluña. Claramente, la Moncloa no debería tener la última palabra respecto a lo que se decida en la Plaça de Sant Jaume.
Tercera condición, las fuerzas políticas catalanas deberían poner en pié una política unitaria en el Parlamento de Madrid donde en aspectos que el partido republicano considera centrales para Cataluña se debería armar un frente común. Este frente incluye, según apuntó en privado, a los diputados socialistas catalanes.
Carod que apuntó que los resultados obtenidos por su partido los interpreta también el clave personal (muchos consideraron que una caída podía abrir una crisis en ERC) avanzó que “mañana mismo la ejecutiva de Esquerra empezará a plantear las condiciones concretas para una negociación. Del nuevo gobierno que para Carod tendrá en su partido un elemento esencial, dijo que será “riguroso, estable, sólido y ambicioso” y ratificó: “hemos aprendido”.
Las claves del programa de ERC serán dar al futuro ejecutivo catalán un sesgo nacionalmente incisivo y al mismo tiempo se caracterizará por el intento de aplicar políticas sociales como las capitaneadas durante el anterior período por el Tripartito en los departamentos gestionados por los republicanos. Si quieren contar con ERC las otras fuerzas mayoritarias habrán de adaptar sus objetivos.
Si se plantea un pacto con las fuerzas del tripartito, el PSC se presenta debilitado frente a una ERC que mantiene básicamente su fuerza y una ICV con más ambición.
Con CiU la posibilidad de formar gobierno es también clara pero se augura antes una dura negociación y, por parte del partido de Mas una gran capacidad de amoldarse a las exigencias de los republicanos.
Luego, el líder de ERC habló para el consumo interno. Recordó que los resultados obtenidos, 21 diputados, dos menos de los que tenía, los ha conseguido después que el partido fuera expulsado del gobierno catalán. Después que fuera culpado de todas las crisis vividas por el Tripartit. Después de haber mantenido con dureza su oposición al Estatut aprobado mayoritariamente.
Puso también Carod su punto de vinagre en las heridas recordando que el resultado obtenido “lo hemos conseguido contra todas las encuestas y contra todos los poderes que nos demonizaron”. El presidente de ERC se refirió indirectamente al episodio que le situó fuera del gobierno catalán al hablar del “linchamiento” sufrido y dar en clave personal las gracias a su esposa.
A pesar de perder dos diputados, ERC considera que ha estabilizado su espacio político y recuerda que en las anteriores pasó de 12 a 23 diputados y que ahora, “con todo lo que ha llovido” mantenemos 21” .
Quedan 20 días hasta la convocatoria del nuevo plenario del Parlamento y después 10 días más en los que las diferentes fuerzas puedan ponerse de acuerdo para la elección del nuevo President. Después se entra en el tiempo de descuento. Ninguna referencia a Montilla ni a Mas, ni tampoco a Ciutadans.
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