Zapatero pasa la pelota a Montilla con la seguridad de que "acertará"


Zapatero ni confirma ni desmiente que pactara el 21 de enero en la Moncloa con el líder de CiU, Artur Mas, un gobierno de la Generalitat en la que el convergente fuera molt honorable president. En una rueda de prensa en el Congreso, ante esa pregunta tan concreta, el jefe del Ejecutivo español se limitó a decir que quien tiene la decisión de adoptar acuerdos "es el PSC, es José Montilla". Pero añadió que "estoy convencido que van a acertar". pensando lo que ha sido el resultado electoral y las prioridades de la legislatura que queda por delante. Es decir, el desarrollo del Estatut. Según algunas interpretaciones, implícitamente, Zapatero apuesta por los convergentes.


1/11/2006
Manuel Ángel Menéndez

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El presidente del Gobierno es extremadamente escurridizo con la cuestión de los pactos en Cataluña. Podría decirse que juega a una sola carta, pero con varias barajas. La pregunta era concretísima: si confirmaba o desmentía las informaciones sobre que el 21 de enero pactó con Artur Mas que éste formaría un gobierno de la Generalitat apoyado por un PSC sin Pascual Maragall. Bastaba con una confirmación o con un desmentido. Pero Rodríguez Zapatero prefirió seguir utilizando su juguete preferido: la ambigüedad.

Su respuesta fue que los acuerdos de Gobierno en Cataluña corresponden al PSC en general, y a José Montilla, como primer secretario de los socialistas catalanes, en particular, para añadir que "estoy convencido de que van a acertar". Ahora bien, hubo una 'coletilla' que está sometida a interpretaciones: "Van a acertar. pensando lo que ha sido el resultado electoral [victoria de Artur Mas y 'trastazo' de Montilla] y en las prioridades de la legislatura que nos queda por delante" y que no son otras que el desarrollo del Estatut catalán.

Frase para la interpretación, pues. Dado que ERC votó en contra de ese Estatut pactado entre Mas y el propio Zapatero, algunos interpretan que el presidente del Gobierno, muy a lo sui géneris, ha transmitido un claro mensaje a los socialistas catalanes: hay que hablar con Mas. No obstante, Zapatero también añadió que los acuerdos de Gobierno que cierre el PSC "contarán con mi respaldo".

La improvisada rueda de prensa en el Congreso de los Diputados fue convocada para que el presidente diera su opinión sobre la aprobación del Estatuto de Autonomía de Andalucía, que se votaba en el Pleno y que había recogido un consenso total con todos los grupos políticos, especialmente el Partido Popular. Gran victoria socialista, porque el PP ha tenido que 'tragar' que Andalucía es una "realidad nacional", frasecita que los populares han rechazado hasta la extenuación en lo relativo al Estatut catalán.

Pero, claro, las prioridades informativas se imponen y el presidente del Ejecutivo español tuvo que responder a las preguntas sobre las recientes elecciones catalanas. Zapatero dijo que "los resultados necesitan un análisis". Respuesta de Perogrullo, pero añadió también que "tenemos que aspirar a que haya más participación electoral y reconocer los errores que se hayan podido cometer". Es el tercer cargo socialista que reconoce que ha habido errores en la campaña del PSC, después de que anoche lo hiciera Montilla y este jueves el 'número dos' del PSOE, José Blanco.

Zapatero reconoció que "he hablado con el señor Montilla", pero dijo que no tiene prevista una reunión en estos días. Una frase que parece dirigida a disipar cualquier duda sobre su intención de influir en el siempre conflictivo PSC de cara a los pactos post-electorales, que se presentan muy complicados. Y son tan complicados es porque determinados sectores del PSC parecen querer una cosa -reedición, aunque con condiciones, del tripartito- y en Madrid parece quererse otra: quizá, gobierno monocolor de CiU con apoyo puntual del PSC, aunque con "diálogos y acuerdos sobre políticas y programas".

Al final, podría imponerse esa fórmula: que de momento no se posibilite la entrada de Artur Mas a la Presidencia de la Generalitat, pero dentro de un gobierno puramente convergente. Quizá, con el tiempo, la entrada del PSC. O bien, la fórmula directa: CiU cogobernando con los convergentes. ¿Cómo convencerá Zapatero a las voces críticas del PSC y, además, sin que se note demasiado? Ésa es la gran incógnita.

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