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Miércoles, 13 de julio
Por Carballeira
Ya estamos en lo de las dobles versiones. Los
socialistas dicen que las negociaciones programáticas
y de reparto del pastel de la Xunta van bien,
mientras la segunda parte contratante de la
primera parte contratante, o sea, los bloqueiros,
por boca de su mascarón de proa, Anxo Quintana,
pues dicen que no... que las cosas, simplemente,
van...
Pero sí, hay algún acuerdo (me temo, que de
momento, el único con sustancia). El PSdeG y
el BNG acuerdan fomentar, en todos los hospitales
de la comunidad, la administración de la anestesia
epidural en los partos... Claro que, al menos
en eso y en que el nuevo gobierno promoverá
una ley de coordinación de las diputaciones
gallegas, puede escenificarse así un comunicado
conjunto, emitido a primeras horas de la noche
de ayer, diciendo que "todo va por buen camino".
Que es como decir que la Santa Compaña,
machadianamente, hace camino al andar...
Y también están haciendo camino, el que les
conduce a los duros escaños de la no menos dura
oposición, los populares. Manuel Fraga Iribarne,
el gran patrón, (que anda trasladando sus enseres
desde la residencia oficial de Monte Pío a su
chalet playero de Perbes) será el portavoz del
grupo parlamentario, aunque tendrá como adjuntos
a los que fueran sus vicepresidentes, Alberto
Núñez Feijoo (pontevedrés, de los del birrete)
y Xosé Manuel Barreiro (lucense, de los
de la boina). Xesús Palmou será el vicepresidente
del grupo parlamentario por su condición de
secretario general del PPdeG. O sea, que el
octogenario presidente en funciones de la Xunta,
quizá siguiendo el consejo de Ignacio de
Loyola ("en tiempos de tribulación no hacer
mudanza") sigue sin resolver el problema de
su sucesión.
A Manuel Fraga, el próximo lunes, aún le queda
un nuevo y efímero honor: el de presidir la
mesa de edad durante la constitución del nuevo
Parlamento gallego. Durante quizá tres cuartos
de hora (puede incluso que 60 minutos) hará
doblete, ya que simultaneará su condición de
presidente en funciones de la Xunta con la de
presidente pro tempore de la cámara a constituir.
Quizá alguno de sus incondicionales pueda incluso
llegar a sugerir que durante ese corto período
de tiempo, el de Vilalba, sea, además, sino
arzobispo de Santiago, al menos vicario general
de la sede compostelana... Total, la posible
acumulación de poder espiritual y de poder temporal
ya no viene de aquí.
Lea
la anterior entrega de la Santa Compaña
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