| |
|
Jueves, 14 de julio
Por Carballeira
Bueno, los ensabanados de la Santa Compaña pepera,
enfrascados en la administración de su derrota,
han puesto al ralentí su fiebre nombradora y
adjudicadora desde los últimos estertores de
su Xunta. Hoy tocaba adjudicar radios y televisiones
digitales... Pues nada, se han dado de plazo
otra semanita, hasta el próximo jueves 21 de
julio. ¿Quiere decir que el Consejo Ejecutivo
de la Xunta en funciones piensa hacer caso al
requerimiento de socialistas y bloqueiros
y sólo despachar asuntos de trámite? Pues ni
sí, ni no, sino todo lo contrario. De momento
y sólo de momento, han paralizado también (venía
en el mismo paquete) el decreto que pretende
consolidar la situación laboral de 1.200 funcionarios
de designación directa. Aquí parece que están
a la espera del dictamen que sobre el particular
se solicitó al Consello Consultivo.
En la otra orilla de la Santa Compaña, la que
ve avanzar sus filas rumbo a los apetitosos
predios de la moqueta, el coche oficial y demás
gollerías anexas, nuevo acuerdo parcial en la
comisión negociadora: la planta de celulosa
de ENCE, situada en la ría de Pontevedra, será
trasladada. ¿Dónde? Bueno, de momento es un
misterio, porque tanto el PSdeG como el BNG,
remiten el caso a una mesa de concertación que
deberá encargarse tanto de la desaparición del
ciclo productivos de la factoría en Galicia,
como el de la ubicación de las instalaciones.
Y también hay acuerdo en otros detalles, como
el de la normalización lingüística. El nuevo
Gobierno bicolor impulsará el ya existente Plan
general de Normalización de la Lengua Gallega,
aprobado por unanimidad en el Parlamento autónomo
en septiembre de 2004. Naturalmente, el cómo
se hará y el cuánto costará, las dos partes
pactantes no lo indican y se remiten al momento
en el que tengan la potestad para hacerlo y
la llave de los dineros para pagarlo.
Dentro del marasmo negociador entre ambas fuerzas,
parece que al BNG le puede caer, o bien la consejería
de Educación o, en última instancia, la de Sanidad.
Ambas son carteras de las llamadas "de gasto"...
Aunque, hasta el último minuto los socialistas
procurarán no ceder la de Sanidad. Como también
se muestra remisos en ceder a sus socios minoritarios,
los nacionalistas, la consellería de Cultura.
Al menos mientras ambas formaciones no tengan
cerrado el nuevo organigrama del Ejecutivo gallego.
Y, es que, el palo metido en las ruedas del
reparto, es, ni más ni menos, que el del control
de los medios audiovisuales de titularidad autonómica.
La gente de Anxo Quintana se empeña en
obtener, al menos, un tercio del control sobre
ellos, bien sea por el medio del nombramiento
de profesionales afines a su causa, bien sea
por una no por etérea menos real capacidad de
influencia en ellos. Y es ahí donde los socialistas
se enrocan y cierran en banda. Quien manda,
manda. Y una forma de ejercer el control sobre
la CRTG (Compañía de Radiotelevisión de Galicia)
es llevando su supervisión -léase dependencia--
a la Consejería de Presidencia, cuyo titular
sería un socialista. Vamos, que "amiguiños
lo somos, pero la vaquiña por lo que vale".
Lea
la anterior entrega de la Santa Compaña
Volver
|