| Crónica
resumen del año |
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Del "¿Quién ha sido?" al "No nos
falles": Cuatro días que cambiaron España
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- Once millones de españoles se manifiestan
contra el terror
Los atentados del 11 de marzo desataron
una reacción ciudadana como pocas veces
se ha visto en España. Primero fue la protesta
ciudadana contra los autores de la masacre.
Once millones de españoles salieron a la
calle y comenzaron a preguntarse, ante las
dudas que despertaba la información que
transmitía el Gobierno de José María Aznar,
"quién ha sido". La necesidad de
saber la verdad antes de acudir a las urnas
para elegir al próximo presidente del Gobierno
llevó a miles de ciudadanos a protestar
ante las sedes del PP. Cuando se supo que
José Luis Rodríguez Zapatero iba a ser el
nuevo inquilino de La Moncloa, el grito
de muchos españoles cambió. No había desaparecido
la necesidad de conocer la verdad, pero
el grito ahora era otro: "No nos falles",
le dijeron a Zapatero.
Diariocrítico/Agencias (Madrid)
La reacción de los españoles ante la
masacre del 11-M fue ejemplar. Al conocerse
la magnitud de la tragedia, cientos, miles
de ciudadanos anónimos se sumaron a los
servicios médicos y de emergencia. Ayudaron
en lo que pudieron. Muchos quisieron donar
sangre. Otros prestaron sus vehículos, incluso
autobuses de línea, para trasladar heridos.
Los mensajes de condolencia se sucedían.
Madrid y toda España quedaron sumidas en
una tristeza incomparable que, en todo caso,
no pudo con su deseo de paz y de justicia.
El Gobierno convocó una manifestación para
el viernes 12-M con un lema que no gustó
a todos: "Con las víctimas, con la Constitución,
contra el terrorismo". Y pese a todo,
once millones de españoles llenaron las
calles de toda España. Sólo en Madrid la
convocatoria reunió, pese a la intensa lluvia
que azotaba la capital, a unos dos millones
de personas. "No está lloviendo, el cielo
está llorando" o "En ese tren íbamos todos"
fueron algunos de los gritos que lanzaron.
Pero hubo uno que se hizo escuchar por encima
de todos: "¿Quién ha sido?".
Desde el Ejecutivo de José María Aznar
se aseguró desde el primer momento que ETA,
"sin ninguna duda", era la autora
de la masacre. Pero no todos estaban de
acuerdo. Arnaldo Otegi, portavoz
de la ilegalizada Batasuna, dijo que no
barajaba esta posibilidad "ni como mera
hipótesis". En el PSOE se recibían informaciones
que apuntaban al terrorismo islámico y así
se lo transmitieron al Gobierno. Muchos
medios de comunicación empezaban también
a dudar. Pero José María Aznar en persona
llamó a los directores de esos medios y
a los corresponsales extranjeros para despejarles
dudas. ETA copó las portadas de las ediciones
especiales.
La insistencia del Gobierno, que llevó incluso
a la ministra de Asuntos Exteriores, Ana
Palacio, a enviar una carta a las embajadas
para que defendieran la autoría de ETA,
y que provocó una condena de la ONU citando
expresamente a la banda terrorista, fue
lo que provocó el malestar ciudadano. A
medida que se iban conociendo indicios que
vinculaban el 11-M a Al Qaeda, los españoles
fueron preguntando al Gobierno por la autoría
con mayor intensidad. En la manifestación
de Barcelona, en la que la Generalitat colocó
otro lema en la pancarta, incluso las fuerzas
de seguridad tuvieron que proteger al vicepresidente
Rodrigo Rato y al presidente del
PP catalán, Josep Piqué.
Presencia política en el 13-M
La jornada de reflexión fue la más atípica
que se vivió en la corta historia de la
democracia española. Nunca antes hubo tanta
presencia de los dirigentes políticos en
un día como éste. Mariano Rajoy,
candidato del PP, era entrevistado en un
diario de tirada nacional y pedía una mayoría
absoluta fuerte, aparentemente sólo al alcance
de los populares. Eduardo Zaplana,
ministro portavoz del Gobierno, valoró públicamente
la manifestación del día anterior. El socialista
Alfredo Pérez Rubalcaba también compareció
ante los medios.
Pero sobre todo la jornada de reflexión
la marcaron los ciudadanos. Por medio de
mensajes de móvil y de correos electrónicos
se convocaron manifestaciones ante todas
las sedes del PP. Los populares siempre
han pensado que detrás de estas convocatorias
estaba el PSOE, aunque los socialistas lo
negaron. Lo cierto es que acabaron juntándose
miles de españoles con esa misma pregunta:
"¿Quién ha sido?". Rajoy compareció
para denunciar el "asedio" y acusar
al PSOE y Rubalcaba volvió a dar réplica
a un dirigente del PP. Finalmente, Zaplana
se desplazó a la sede de la Agencia EFE,
que preparó un decorado como si fuera una
sede ministerial, para denunciar la violación
de la jornada de reflexión.
Y así se llegó al 14 de marzo, el día en
que los españoles decidieron el nombre de
su nuevo presidente del Gobierno. Todavía
coleaban las protestas del día anterior,
y tanto José María Aznar como Rajoy tuvieron
que escuchar insultos al acudir a depositar
su voto. Otros ciudadanos respondieron a
las agresiones verbales con aplausos para
apoyar a su todavía presidente y a quien
seguramente querían que ocupara La Moncloa.
Pero no fue así. Tras un rápido recuento,
Ángel Acebes, como ministro del Interior,
anunció la victoria del PSOE. La euforia
se apoderó de la sede de Ferraz, que comenzó
a llenarse de simpatizantes socialistas.
José Luis Rodríguez Zapatero, el hombre
que iba a ocupar la Presidencia del Gobierno,
se encargó de recordar el dolor que todavía
persistía en los españoles, al pedir un
minuto de silencio. Con los ojos llorosos
en muchos casos, el grito de los ciudadanos
entonces cambió. Ya no preguntaban "quién
ha sido". Ahora le decían a quien iba
a convertirse en presidente "no nos falles".
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