| Crónica
resumen del año |
|
El 11-M Madrid se tiñó de luto |
- Diez bombas mataron 192 personas e hirieron
a más de 1.500
- Dolor y solidaridad en el funeral de Estado,
oficiado en la Almudena
El 11 de marzo de 2004 será una fecha que
España nunca olvidará. La mañana de aquel
fatídico jueves 192 personas perdieron la
vida y más de 1.500 resultaron heridas tras
la explosión de varias bombas en los trenes
de Cercanías de Madrid, en plena hora punta.
Aquel 11-M, España se despertó sobresaltada
por el horror y la tragedia del mayor atentado
terrorista de su historia. A la tristeza
por la pérdida de tantas vidas humanas se
unió algo positivo, el sentimiento solidario
de todas las personas que colaboraron y
ayudaron desde el mismo momento en que el
caos se apoderó de las estaciones de Atocha,
El Pozo y Santa Eugenia y de la calle Téllez.
Diariocrítico/Agencias (Madrid)
Era un día más para los viajeros de
Cercanías del Corredor del Henares que utilizan
habitualmente el tren para desplazarse a
sus lugares de trabajo o estudio. Nadie
podía imaginar lo que ocurriría esa mañana.
A las 7.36 horas se produjo una primera
explosión en la estación de Santa Eugenia;
16 personas morían en el acto. Sólo tres
minutos después se produjeron más explosiones:
tres bombas acabaron con la vida de 29 personas
al estallar en otro convoy al entrar en
la estación de Atocha -un hervidero de gentío
a esas horas-.
A la misma hora, otros cuatro explosivos
mataban a otras 59 personas en otro tren
en la calle Téllez, sólo a 500 metros de
Atocha. En el mismo momento en el que otras
dos bombas mataban en la estación de El
Pozo a 67 personas.
En total los terroristas habían colocado
14 bombas: 10 explotaron, tres más fueron
detonadas por la policía y una fue encontrada
entre los restos del tren de El Pozo en
una bolsa de deporte. Gracias a ella, se
consiguieron pistas -como el tipo de explosivo
Dinamita Goma 2 fabricada en Burgos, el
teléfono móvil para iniciar la explosión,
el detonador eléctrico y la metralla- que
llevaron a las primeras detenciones.
Segundos después de las 7.36 entró la primera
llamada en el centro de emergencias del
112. A partir de entonces la movilización
fue general: más de 3.800 agentes de policía
local y nacional, 358 bomberos, 460 sanitarios
y 220 voluntarios de Samur-Protección Civil,
235 ambulancias, 85 vehículos de bomberos,
150 vehículos funerarios, 948 psicólogos,
95 forenses, 120 operarios de limpieza e
innumerables ciudadanos anónimos de Madrid
prestaron su ayuda.
El caos se apoderó de la ciudad. Centenares
de personas fueron trasladadas a diferentes
hospitales de la capital para ser atendidas.
También se montaron varios hospitales de
campaña. Miles de madrileños hicieron cola
frente a hospitales y centros móviles para
donar sangre y poner así su granito de arena.
Un trozo de sus vidas
Dentro de la mayor o menor gravedad de los
heridos, y de las secuelas psicológicas
o físicas que los atentados hayan podido
dejar en muchas de las víctimas, la peor
parte se la llevaron las 190 personas que
perdieron la vida el 11-M y también sus
familiares, a quienes los terroristas les
arrebataron también un trozo de sus vidas.
Las imágenes de dolor se repitieron durante
las horas siguientes a los atentados en
el pabellón 6 del recinto ferial Juan Carlos
I, que se habilitó como improvisada 'morgue',
hasta donde se trasladaron cientos de personas
en busca de sus familiares desaparecidos
y donde, muchos de ellos, supieron del trágico
final de sus hijos, hermanos, padres y madres,
nietos, novios, amigos...
El dolor se prolongó a días sucesivos, en
el funeral presidido por la Reina el día
16 de marzo y a cuya ceremonia asistieron
los familiares y amigos de las víctimas,
además de representantes de los partidos
políticos. La Familia Real también visitó
a los heridos en los hospitales, conociendo
de primera mano el alcance de lo ocurrido
el 11-M.
El apoyo de la Casa Real fue pleno el día
24 de marzo, fecha en la que se ofició el
funeral de Estado por las víctimas en la
Catedral de la Almudena. Un acto solemne,
oficiado por el cardenal Antonio María
Rouco Varela, presidido por Don Juan
Carlos y Doña Sofía, el Príncipe
Felipe y su por entonces prometida Letizia
Ortiz, así como por los Duques de
Lugo y los de Palma. También
estuvieron presentes representantes internacionales
y de la política nacional.
Dolor y lágrimas
La catedral se quedó pequeña para todos
los asistentes congregados en el templo.
Fuera, en la Plaza de la Armería y en los
jardines de la Plaza de Oriente los ciudadanos
pudieron seguir la liturgia a través de
dos pantallas gigantes. Finalizada la misa,
la Familia Real dio el pésame uno a uno
a los familiares de los fallecidos. Ninguno
de ellos pudo ocultar los gestos de dolor
por la pérdida de sus seres queridos. Los
monarcas, entre lágrimas, les dieron el
pésame.
Mientras, en la estación de Atocha las velas,
las flores y los mensajes de condolencia
no paraban de llegar. Durante días, el vestíbulo
de Atocha se convirtió en un improvisado
altar donde los viajeros rezaban y escribían
sus mensajes a los fallecidos. Las velas
encendidas formaron una pradera de cilindros
rojos y llamas amarillas, en gesto de paz.
"Sí a la paz, no a la guerra", "En
esos trenes íbamos todos", "Nunca
os conocimos pero nunca os olvidaremos",
"No más terrorismo"... fueron algunos
de los mensajes que los ciudadanos dejaron
en Atocha. Muchos de ellos estarán en el
monumento a las víctimas que presidirá,
a partir del 11 de marzo de 2005, la confluencia
entre el Paseo de la Infanta Isabel y la
Avenida de la Ciudad de Barcelona, en Madrid,
en homenaje a las víctimas del 11-M.
Las víctimas
Un monumento que no llevará inscritos los
nombres de los que perdieron la vida en
los atentados pero de los que aquí dejamos
constancia:
Eva Belén, Oscar, Liliana Guillermina,
Florencio, Juan Alberto, María Josefa, Asenov,
Maria Nuria, Alberto, Neil Hebe, Ana Isabel,
Miguel Angel, Susana, Francisco Javier,
Gonzalo, Inés, Imddaouan Sanae, Rodolfo,
Valeria, Livia, Florencio, Trinidad, María,
Stefan, Tibor, María Pilar, Rodrigo, Milagros,
Sonia, Alicia, José María, Alvaro, Francisco
Javier, Cipriano, Inmaculada, Sara, Manuel,
María Eugenia, Jacqueline, María Soledad,
María Paz, Esteban Martín, Sergio, Miguel,
Alvaro, Juan Carlos, Marta, Nuria, Nicoleta,
Beatriz, Gabriela, Tinka, Kalina, Sam, Sergio,
María Dolores, Osama, Sara, Carlos Marino,
María, Rex, Héctor Manuel, Julia, Mª Dolores,
José, José Raúl, María Pilar, Abel, Juan
Luis, Beatriz, María de las Nieves, Enrique,
Cristina Aurelia, Carlos Alberto, José,
José María, Javier, Petricagil, Ana Isabel
(embarazada), Oscar, Félix, Angélica, Teresa,
Elías, Juan Miguel, Javier, Berta María,
Pedro, Alejandra,Mohamed, Pablo, Mª Teresa,
Oleksandr, Laura Isabel, María Victoria,
María del Carmen, Míriam, Mª del Carmen,
Mª Cristina, José María, María Jesús, Francisco
Javier, Angel, Vicente, Antonio, Begoña,
Ana, Luis Andrés, María Pilarmartinas, Alois,
Carmen Mónica, Mírian, Javier, Michael,
Stefan, Segundo Víctor, Encarnación, Mª
Teresa, Julia, Francisco, José Ramón, Eugenio,
Juan Pablo, Juan, Francisco José, Mariana,
Ismael, Inés, Miguel Angel, Angel, Sonia,
Juan Francisco, Daniel, Josefa, Mirian,
Roberto, Mª Pilar, Felipe, Martha Scarlett,
Elena, María Luisa, Ionut, Emilian, Miguel
Angel, Francisco Antonio, John Jairo, Laura,
Miguel, Jorge, Luis, Mª Soledad, Angel Luis,
Francisco Javier, Ambrosio, Cristina, Patricia,
Wieslaw, Antonio, Sergio, María Isabel,
Juan Antonio, Frances Balbina, David, Juan
Carlos, Eduardo, Guillermo, Miguel Antonio,
Rafael, Paula Mihaela, Federico Miguel,
Domnino, María Susana, Carlos, María Ivanova,
Marion Cintia, Anlexandru Horaciu, Teresa,
José Luis, Iris, Neil Fernando, Carlos,
María Teresa, Jesús, José Migel, Saúl, Mercedes,
David, Juan Ramón, Yaroslav y Csaba.
Volver
|
|
|