| Crónica
resumen del año |
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Zapatero, presidente |
- Rajoy pierde unos comicios en los que
partía con una mayoría absoluta
- El primer Gobierno paritario desactiva
leyes fundamentales del periodo PP
Las elecciones del 14 de marzo marcaron
todo un cambio en la política española.
José Luis Rodríguez Zapatero se convirtió
en presidente del Gobierno aunque todas
las encuestas, salvo las internas del PSOE,
decían lo contrario. Fue el primer presidente
en ganar unas elecciones teniendo que remontar
una mayoría absoluta de su rival político.
Y eso es lo que perdió Mariano Rajoy, que
sólo cosechó la pequeña satisfacción de
que el PP fuera el partido más votado en
el Senado. Los primeros meses de este nuevo
Gobierno socialista, el primero paritario
de la historia, se ha visto envuelto en
algunas polémicas y ha desactivado algunas
de las leyes fundamentales de la etapa de
Gobierno del PP, además de devolver al Parlamento
su papel central en la política española.
Diariocrítico/Agencias (Madrid)
Los resultados de las elecciones fueron
claros. El PSOE logró casi once millones
de votos, el 42,64 por ciento del escrutinio
y 164 escaños, nada menos que 39 más que
los obtenidos en las elecciones del año
2000. El PP se quedó en más de nueve millones
y medio de votos, el 37,64, y 148 escaños.
Rajoy perdió 35 de los diputados que logró
Aznar cuatro años antes, y eso le
costó el poder. Era la primera vez en la
democracia española que un partido en el
poder dilapidaba una mayoría absoluta y
el líder socialista había hecho realidad
su eslogan de campaña: ZP, Zapatero
Presidente.
Las elecciones revelaron también interesantes
datos del resto del país. ERC, tras la polémica
sobre la entrevista de su líder, Josep
Lluís Carod-Rovira, con la cúpula de
ETA, vivió un espectacular aumento de votos
que le hizo conseguir ocho diputados, siete
más que cuatro años antes. Esquerra se llevó
los votos de CiU, que perdió cinco escaños.
IU sufrió un pequeño descalabro que puso
a su líder, Gaspar Llamazares, en la cuerda
floja. Perdió tres de sus ocho diputados.
La coalición Nafarroa Bai, integrada por
los partidos nacionalistas vascos en Navarra,
entró por primera vez en el Congreso.
Con estos resultados en la mano, Zapatero
se apresuró a afirmar que no habría un pacto
estable de legislatura y que todos los ministros
de su Gobierno serían socialistas. Esto,
aunque Zapatero recibió un amplio respaldo
en su investidura, obligó al nuevo Ejecutivo
a negociar proyecto a proyecto, ley a ley,
iniciativa a iniciativa en el Congreso de
los Diputados, lo que llegó a poner en peligro
incluso la aprobación de los Presupuestos
para 2005.
De esta forma, el Gobierno socialista cumplió
lo prometido: potenciar la labor del Parlamento,
una de sus más firmes promesas electorales,
que llevó a Zapatero a ser el primer presidente
del Gobierno en comparecer en una sesión
de control en el Senado.
Zapatero compareció en el Congreso en numerosas
ocasiones a lo largo del año, incluso antes
de acudir a una Cumbre europea, algo que
tampoco había conocido la Cámara Baja en
la historia democrática de nuestro país.
Quinielas de Ministros
Cuando se supo que todos los ministros serían
del PSOE, las quinielas comenzaron. José
Bono fue uno de los primeros en anunciarse,
dentro de un Gobierno que, finalmente y
como había prometido Zapatero, tendría el
mismo número de hombres que de mujeres por
primera vez en la historia de nuestro país.
Se quedaron fuera de ese Gobierno nombres
como los de Miguel Sebastián (a quien
Zapatero llegó a insinuar como futuro ministro
de Economía), José Blanco (al que
se dio todo el poder en el PSOE) o Juan
Carlos Rodríguez Ibarra (Zapatero le
propuso un Ministerio y él dijo no).
Entraron en el Gobierno hombres de la confianza
del nuevo presidente desde que dio el salto
al primer plano de la política nacional,
como Jordi Sevilla, Jesús Caldera
o Juan Fernando López Aguilar. Nombres
de reconocido prestigio internacional como
Pedro Solbes y Miguel Ángel
Moratinos se conjugaron con otros casi
desconocidos para los españoles, especialmente
los de la mayoría de las ministras. No así
el de su vicepresidenta, María Teresa
Fernández de la Vega, también la primera
mujer en llegar a un cargo tan elevado,
que desde el principio se convirtió en una
de las voces fuertes del Ejecutivo.
Los primeros meses de un Gobierno que prometió
"un cambio tranquilo" estuvieron
caracterizados por la cautela a la hora
de elevar proyectos al Parlamento (la Ley
integral contra la violencia de género fue
el primero) y por la derogación de varias
leyes fundamentales en la etapa en la que
José María Aznar ocupó La Moncloa
(así sucedió con la Ley educativa y con
buena parte del Plan Hidrológico Nacional).
Esto llevó al PP a afirmar que Zapatero
no tenía proyecto propio y que lo único
que hacía era destrozar la obra del Gobierno
popular.
El Pacto sigue vivo
Con el PP ha mantenido el Pacto por las
Libertades y contra el Terrorismo, aunque
se ha visto envuelto en más de una polémica
porque se ha achacado al Ejecutivo una pretensión
de debilitar algunas medidas, como la Ley
de Partidos, que desde Moncloa siempre se
han desmentido. Sí ha impulsado el PSOE,
tal y como prometió, la reforma del Código
Penal impulsada unilateralmente por el PP,
que castigaba con penas de prisión la convocatoria
ilegal de un referéndum ilegal, como medida
preventiva contra el Plan Ibarretxe.
Donde sí se ha producido un giro ha sido
en la política exterior. El vínculo atlántico
con Estados Unidos que defendió Aznar a
capa y espada, incluso contra el criterio
ampliamente mayoritario de los españoles,
ha dado paso a lo que el PP llegó a llamar
"la vieja Europa". Sin dejar de lado
a Estados Unidos, con quien el Gobierno
ha tenido que realizar grandes esfuerzos
diplomáticos (la retirada de las tropas
de Irak, la primera decisión de Zapatero,
escoció y mucho en Washington), Alemania
y Francia se han convertido en los principales
aliados de España.
Esto y el afán de Rodríguez Zapatero de
lograr una Constitución europea fue lo que
permitió desbloquear las negociaciones en
la primera Cumbre europea en la que participó
como presidente del Gobierno español. Iberoamérica
centró buena parte de sus esfuerzos, y también
Marruecos, país al que realizó su primera
visita oficial como jefe del Ejecutivo.
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