Pedro Montoliú
Música para una boda
11/05/2004


Madrid le regaló al Príncipe Felipe y a doña Letizia una pieza sinfónica de nueve minutos, obra de Nacho Cano, que dejaba entrever el alargamiento a que había sometido a la composición original de tres minutos pero que, entre los presentes al acto, motivó numerosas palabras de satisfacción. No tuve ocasión de escuchar los comentarios de personajes de la música como Plácido Domingo o Miguel Bosé que, antes de la entrega de la Medalla de Honor al Príncipe, comentaban sus últimos trabajos -la puesta en escena de "La dama de picas"; Bosé su último disco "Por vos muero"-. Quienes morían a pocos metros eran todas las periodistas que no perdían comba de sus paseos mientras comentaban lo guapo que estaba, ni los periodistas que hablábamos de necesarios pactos con el diablo.

La entrega de la Medalla de Honor empezó con tremenda puntualidad. Tocaba las campanas del carillón de la Casa de la Villa y aparecían los coches oficiales. Dentro, desde media hora antes, esperaba un centenar de invitados. Allí charlaba el presidente del Senado, Javier Rojo, con el ex alcalde Juan Barranco; el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez -no dejaba de decir eso de "unas veces se gana y otras se pierde"- con los secretarios generales de CCOO Madrid y UGT Madrid, Javier López y José Ricardo Martínez; el periodista Jaime Peñafiel con el también ex alcalde José María Álvarez del Manzano; la actriz Nuria Espert con el director Luis García Berlanga. Y todos ellos entre sí. Allí estaban también el coreografo Víctor Ullate, el escultor Salvador Ochoa, el juez Baltasar Garzón, el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetsky; el presidente de la Cámara de Comercio, Fernando Fernández Tapias; el director general de Deportes de la Comunidad, Antonio Garde, y los Cronistas de la Villa que, por primera vez, asistíamos a un acto preparativo de una boda real. No hay que olvidar que desde 1906 Madrid no celebra un acto parecido y ya ha llovido desde aquello.

El acto institucional se ajustó a lo previsto: revista de la Policía Municipal de gala y a caballo; discurso en los que el alcalde Alberto Ruiz Gallardón dejó patente la relación de Madrid con la Familia Real y, sin olvidar el 11-M, puso la vista en el futuro al decirle al Príncipe: "habéis dado a Madrid, Alteza, una valiosa oportunidad de levantarse y seguir adelante. La capital podrá volver a ser ella misma"; entrega de la medalla que el Príncipe quiso que Ruiz-Gallardón le prendiera en la solapa; discurso del Príncipe con alabanzas al "coraje" y la "solidaridad" de esta ciudad y, de nuevo, mirada al futuro, al decir: "pero el deber de la responsabilidad y el compromiso con la vida nos exigen que sigamos adelante, para ser capaces, entre otras cosas, de evitar que atrocidades semejantes vuelvan a producirse".

Más distendida fue la entrega del regalo. La gran carpa, con capacidad para los 64 músicos de la Orquesta Sinfónica de Madrid que interpretaron la pieza Música para una boda, los concejales y el centenar largo de invitados, daba a la parte trasera del Ayuntamiento -la que da a la calle Sacramento- un aire nuevo. Durante varios días esta carpa se mantendrá, ya que se quiere celebrar en ella el pase del corte olímpico el próximo día 18. Después de que la Orquesta terminara su interpretación, el alcalde llamó a Nacho Cano para que saludara al Príncipe y a su prometida. A partir de ese momento, el protocolo dio paso a una charla distendida entre don Felipe, doña Letizia y los invitados que duró más de una hora. Cuando el Príncipe y doña Letizia abandonaron la carpa pudieron comprobar cómo los ciudadanos seguían esperando en la plaza de la Villa para expresarles su apoyo, en un aperitivo de lo que será el próximo día 22.