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No sé si saben que se celebra una
boda en España el día 22 de mayo.
Bromas aparte, es la noticia del
año aunque ha sido un año aciago
en terrorismo y se ha producido
un cambio de gobierno contra todo
pronóstico. El atentado brutal,
sobrecogedor, ha provocado que las
medidas de seguridad de esa boda
sean exageradas pero absolutamente
necesarias. Sin embargo lo que importa
es que se celebra una boda que pondrá
a una periodista española en el
camino que conduce directamente
al salón del trono.
No es fácil el camino que recorre
Doña Letizia, pero está bien
acompañada. El Príncipe,
se nota, no es solo un hombre enamorado,
sino que está seguro de que ha elegido
con el mejor criterio y que lleva
al altar a una mujer de la que los
españoles se sentirán orgullosos
a corto plazo. Y está acompañada
también Doña Letizia por el afecto
profundo que le demuestran los
Reyes desde el primer día que
entró en La Zarzuela, hace menos
de un año, y por la complicidad
que le demuestran las Infantas
desde que la conocieron.
Un sector de la sociedad es muy
crítico. Con el Príncipe, no con
la que dentro de pocas fechas será
Princesa de Asturias. Alega ese
sector, que es más numeroso de lo
que gustaría a los Reyes y menos
influyente de lo que a ellos gustaría,
que el responsable de esta situación
que aceptan mal es D. Felipe, por
no elegir a quienes consideraban
que debía elegir, una mujer sin
pasado y a ser posible perteneciente
a una familia aristocrática. Y en
cuanto pueden mencionan a D.
Juan de quien dicen que, si
viviera, no habría consentido este
enlace.
Es rastrero utilizar el nombre de
quien no puede dar su opinión sobre
la boda de su nieto, de la boda
del nieto que va a ser Rey. D. Juan,
hombre cabal, seguramente habría
aceptado a una Leticia que ha puesto
la sonrisa en el rostro del Príncipe
y brillo en sus ojos y que, desde
el mismo día en que se anunció su
compromiso, ha demostrado su afán
por aprender, mantenerse en sitio
y asumir responsabilidades que en
algunos casos obligan a muchas renuncias.
Aparte de demostrar que los comentarios,
las falsedades y las especulaciones,
aunque duelan como duelen, no pueden
hacer mella en su proyecto de vida
junto al Príncipe, con todo lo que
eso significa.
Merecen, el Príncipe y Letizia,
un voto de confianza. Merecen ser
felices, formar una familia y que
se les deje ejercer sus funciones
de Estado. Tienen madera para salir
del reto con la cabeza alta por
el trabajo bien hecho. Madera de
gente noble por dentro, que es donde
debe estar la nobleza..
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