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Que la tengan los novios, que la
tenga España y que en paz quedemos
todos. Una boda siempre viene bien
para subir los ánimos y falta nos
hacen a los españoles después de
la que nos cayó el 11-M. Pero para
alegrar los espíritus resulta condición
indispensable que la cosa acabe
bien y en paz. Y eso ya tiene algún
problema.
El obvio es que tratándose de la
boda que se trata el terrorismo
bien pudiera aprovecharla para intentar
uno de sus crímenes-espectáculo
al mundo. Y aquí tenemos asesinos
de dos camadas, los de ETA y los
suicidas islamistas. Así que el
despliegue de 20.000 policías y
militares, misiles y hasta aviones
de combate y espias está justificado
y ojalá que luego no lo parezca
porque no ha pasado nada. España,
por desgracia, pero así son las
cosas, se siente hoy menos segura
y confiada que cuando se casaron
las hermanas del Príncipe,
aunque ETA la llevábamos a cuestas
también entonces.
Pero, siendo esta la cuestión esencial
hay otras por las que también pido
tener en paz la boda. Un matiz menos
profundo pero que molesta lo suyo.
Y es que sería muy deseable que
dejen de darnos el tremendo latazo
a todos, desde los novios a la más
humilde y plebeya ciudadanía.
Pero lo curioso es que no sólo lo
digo por la lógica, aunque a veces
desmesurada atención informativa.
Eso hasta se aguanta, aunque las
arrobas de almíbar y miel ya están
levantado ardores en no pocos estómagos
y despertando adormecidos sentimientos
republicanos, cada vez mas jóvenes
y numerosos por cierto. Lo que ya
cada vez aguanto menos es a la banda
de autoproclamados consejeros y
guardianes de las esencias de la
monarquía visigótica que no han
dejado de dar la paliza y teorizar,
mas bien en contra, de los novios
y sobre todo de la novia. Si son
mujeres, casi siempre a la que crucifican
es a la novia.
Es tal la desmesura de algunos de
estos y estas coleópteros de los
programas de la tele-braga y tal
sus afanosas ganas de figurar y
hacer vernos su sabiduría en linajes
y coronas, lo contraindicado de
la elección y los funestos vaticinios
con que amenazan que a fuerza de
republicano tranquilo aún los soporto
menos a ellos y he acabado por simpatizar
con la pareja. ¡Si es que ya, lo
que parece, es que no se casan estos
novios, sino que sea el Peñafiel
el que se casa!. ¡Déjelos en paz
hombre!. Y de paso nos deja de dar
su lata a todos.
OTR/PRESS
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