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En primer lugar
felicidades a los novios. Sin duda
el de su boda será uno de los días
más importantes de su vida, también
es un día que marca un hito en la
historia de nuestro país porque
el Príncipe de Asturias y
Letizia Ortiz se convertirán
en algún momento en los Reyes de
España. Felipe de Borbón se casa
con Letizia Ortiz, una ciudadana
que no pertenece a la aristocracia
y cuya profesión, hasta ahora, era
la de periodista. Es decir, el Príncipe
de Asturias, lo mismo que han hecho
otros príncipes europeos ha optado
por casarse con quien quiere lo
que abre una puerta, no sabemos
hacia donde, en lo que respecta
al futuro de la institución monárquica.
La Monarquía es un anacronismo pero
que en nuestro país ha sido, desde
1977, tremendamente útil. Don Juan
Carlos y doña Sofía han
bordado su papel, y con discreción
e inteligencia han ido poco a poco
convirtiéndose en unos Reyes queridos
y admirados. Nadie les cuestiona,
ni siquiera los republicanos.
Se podría decir que don Juan Carlos
fue un Rey impuesto con el que los
españoles nos encontramos pero que,
junto a doña Sofía, se han ganado
el derecho de reinar precisamente
porque son indiscutidos. En mi opinión,
además del papel determinante del
Rey la fatídica noche del 23 de
febrero de 1981 en que Tejero intentó
dar un golpe de Estado, el papel
de los Reyes ha estado en todo momento
en sintonía con los ciudadanos.
Hemos tenido unos Reyes discretos
pero que la gente les ha sabido
cercanos. Se podría decir que todos
los miembros de la Familia Real
son unos extraordinarios profesionales,
tanto el Rey y la Reina, como las
Infantas, e incluso don Felipe en
los últimos tiempos ha suavizado
el perfil huraño que algunos le
achacaban.
La cuestión es que don Juan Carlos
y doña Sofía son unos Reyes queridos
e indiscutidos pero que Felipe de
Borbón y Letizia Ortiz se tendrán
que ganar su papel en la historia
de nuestro país. Nadie les va a
regalar nada, al contrario, se les
va a exigir y es justo que así sea
porque cuando alguien tiene tantos
privilegios tiene la obligación
de ser mejor que el resto.
Felipe de Borbón y Letizia Ortiz
tienen que encontrar su papel, no
pueden ser una pareja que van de
fiesta en fiesta, que salen en las
revistas del corazón porque acuden
a 'descansar' a lugares de
moda, y poco más. Lo peor que le
puede pasar a Letizia Ortiz es que
cuanto se comente de ella sea el
buen gusto de su nuevo vestuario.
Por eso digo que tienen que encontrar
su papel y no es fácil. Pero no
deberían de olvidar que la discreción
con que se han conducido los Reyes
ha sido sin duda una de sus mayores
virtudes y aciertos. A Letizia Ortiz
se lo van a poner más difícil que
a Felipe de Borbón y tendrá que
hacer un esfuerzo para encontrar
el 'tono' en sus relaciones con
la gente, sean políticos, periodistas,
o ciudadanos de a pie.
Con el matrimonio de Felipe de Borbón
con Letizia Ortiz se rompe de alguna
manera parte de la magia de la Monarquía,
y hace más evidente lo anacrónica
de la institución. Pero de ellos
dependerá que la Monarquía siga
siendo una institución querida y
valorada por los españoles, de ellos,
y de nadie más. Que les salga bien
y lo sepan hacer va en beneficio
de todos, así que suerte y felicidades.
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