|
La verdad es que no sé si esto se
debe llamar consejos, advertencia,
sugerencia... No sé si a un Príncipe
se le da algo si él no lo pide,
pero lo de menos es cómo se llama,
sino lo que es. Decía Maquiavelo
que "los hombres, por lo general,
juzgan más por los ojos que por
las manos, porque el ver pertenece
a todos y el tocar, a pocos. Todos
ven lo que parece, pero pocos comprenden
lo que eres...".
¿Qué por qué se me ha venido esta
frase a la cabeza? El sábado por
la mañana Madrid, Barcelona, Bilbao...
todas las ciudades de España estaban
prácticamente vacías. Todos estaban
'tocando' la boda, viendo Madrid,
esa ciudad que ha sufrido como pocas
el dolor terrorista y que la semana
que termina, pese a la lluvia, volvió
a salir a la calle, a vivir, a disfrutar,
a mostrarse como es. Las calles
madrileñas estaban abarrotadas de
extranjeros y de españoles venidos
de todas las provincias, de multitud
de inmigrantes de todos los países
y colores que querían ser testigos
de una ocasión única en la España
que están ayudando a construir.
Madrid era la ciudad abierta, acogedora,
verde, alegre, con vida en las calles...
la ciudad que es casi siempre. Mientras,
en las televisiones hablaban muchos.
Unos con propiedad, otros... A alguno
se le notaba el desconocimiento
y a otros, el resentimiento. A algunos
le sangraban viejas heridas que
no tienen nada que ver con usted.
Lo mismo sucede entre los políticos
que acudieron a su enlace con doña
Letizia. Unos le deseaban
lo mejor... y otros, no tanto. Protéjase
de los intolerantes, de los aduladores,
de los confidentes y, sobre todo,
de los fundamentalistas. Los hay
en todas partes. En la política,
en la religión, en el periodismo,
en los monárquicos... El pueblo
le quiere. Escuche a los ciudadanos,
no a las camarillas.
Ahora toca descansar unos días y
trabajar duro inmediatamente después.
La Monarquía es hereditaria, pero
hay que conquistar el corazón y
la cabeza de los españoles. El Rey
Juan Carlos lo sabe bien. Hace
treinta años nadie daba un duro
por él, entre ellos, alguno de los
que hoy son monárquicos de toda
la vida. Haga oídos sordos a los
necios: la boda fue espléndida,
sobre todo porque fue una boda por
amor. Y si alguien le pregunta como
se hace siempre, con una mezcla
de indiscreción y mala educación:
"Bueno, ¿y el niño, cuándo?"
Si le preguntan eso, mándele a tomar
vientos.
Felicidades y buena singladura,
Alteza.
OTR/PRESS
|