|
Mientras periodistas
de todo el país recorrían las agencias
de viajes intentando encontrar una
pista, por pequeña que esta fuera,
que les indicase el lugar donde
los Príncipes de Asturias
podían estar pasando su luna de
miel, la pareja aparecía risueña
y relajada en Cuenca. ¡Válgame Dios!
El único lugar donde a ningún paparazzi
se le hubiera ocurrido buscarles.
No porque no sea una ciudad bellísima,
que lo es, sino por su cercanía
con Madrid. Lo que demuestra una
vez más que nos han cogido con pie
cambiado.
No se sabe de donde partió la iniciativa
de organizar este viaje por distintas
capitales españoles, pero creo no
equivocarme si digo que han sido
ellos dos quienes lo han planificado
porque tenían ganas de ver cómo
reaccionaba la gente a su paso por
empinadas calles de Albarracin,
de Zaragoza, de San Sebastián, y
de su querida Asturias. La experiencia
no ha podido ser más gratificante
para ambas partes.
Para los ciudadanos porque han tenido
la oportunidad de comprobar que
ésta ha sido una boda por amor.
Y qué, independientemente de lo
que les depare el futuro, están
muy enamorados. Si no se dieron
un beso de 'tornillo' en
el balcón del Palacio Real, fue
porque tienen pudor de hacerlo en
público y ante miles de cámaras
de televisión. No serán ni los primeros
ni los últimos novios que ante el
grito de "que se besen, que se
besen" vuelven la cabeza para
otro lado.
Para la pareja y para la institución
que representan este viaje tiene
un efecto balsámico porque a veces
el ciudadano de a pie tiende a pensar
que no se le tiene en cuenta, que
las grandes decisiones se toman
en los despachos, y que sólo se
acuerdan de ellos cuando hay que
acudir a las urnas. No es el caso.
De ahí que la pareja esté feliz
porque durante estos días han recibido
el mejor regalo de cuantos les han
enviado: un baño de multitudes que
quizá no esperaban y que no van
a olvidar fácilmente.
No es igual programar un viaje oficial
que un viaje turístico. En el primero
están más cohibidos, más encorsetados
y se muestran con menos libertad
que si viajan solos ya que eso les
permite comer donde quieren y dormir
donde les da la gana.
Me consta que desde que se hizo
público el compromiso, la pareja
quería hacer algunos viajes. No
se hizo porque el 11-M enterró algunos
de estos proyectos y muchas vidas
inocentes. Pero una vez que se han
casado, que se han entrevistado
con los representantes de todas
las altas instituciones del Estado,
lo lógico es que se fundieran con
el pueblo, tal y como han hecho.
|