Rosa Villacastín
Golpe de efecto
25/05/2004

Mientras periodistas de todo el país recorrían las agencias de viajes intentando encontrar una pista, por pequeña que esta fuera, que les indicase el lugar donde los Príncipes de Asturias podían estar pasando su luna de miel, la pareja aparecía risueña y relajada en Cuenca. ¡Válgame Dios! El único lugar donde a ningún paparazzi se le hubiera ocurrido buscarles. No porque no sea una ciudad bellísima, que lo es, sino por su cercanía con Madrid. Lo que demuestra una vez más que nos han cogido con pie cambiado.

No se sabe de donde partió la iniciativa de organizar este viaje por distintas capitales españoles, pero creo no equivocarme si digo que han sido ellos dos quienes lo han planificado porque tenían ganas de ver cómo reaccionaba la gente a su paso por empinadas calles de Albarracin, de Zaragoza, de San Sebastián, y de su querida Asturias. La experiencia no ha podido ser más gratificante para ambas partes.

Para los ciudadanos porque han tenido la oportunidad de comprobar que ésta ha sido una boda por amor. Y qué, independientemente de lo que les depare el futuro, están muy enamorados. Si no se dieron un beso de 'tornillo' en el balcón del Palacio Real, fue porque tienen pudor de hacerlo en público y ante miles de cámaras de televisión. No serán ni los primeros ni los últimos novios que ante el grito de "que se besen, que se besen" vuelven la cabeza para otro lado.

Para la pareja y para la institución que representan este viaje tiene un efecto balsámico porque a veces el ciudadano de a pie tiende a pensar que no se le tiene en cuenta, que las grandes decisiones se toman en los despachos, y que sólo se acuerdan de ellos cuando hay que acudir a las urnas. No es el caso. De ahí que la pareja esté feliz porque durante estos días han recibido el mejor regalo de cuantos les han enviado: un baño de multitudes que quizá no esperaban y que no van a olvidar fácilmente.

No es igual programar un viaje oficial que un viaje turístico. En el primero están más cohibidos, más encorsetados y se muestran con menos libertad que si viajan solos ya que eso les permite comer donde quieren y dormir donde les da la gana.

Me consta que desde que se hizo público el compromiso, la pareja quería hacer algunos viajes. No se hizo porque el 11-M enterró algunos de estos proyectos y muchas vidas inocentes. Pero una vez que se han casado, que se han entrevistado con los representantes de todas las altas instituciones del Estado, lo lógico es que se fundieran con el pueblo, tal y como han hecho.