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Hay una buena práctica
en las democracias avanzadas que
consiste en guardar cien días de
cortesía antes de hacer valoraciones
sobre la acción de un Gobierno.
Se entiende que cien días es tiempo
suficiente para comprobar el grado
de cumplimiento de lo prometido
y analizar los fallos y aciertos
de los nuevos gobernantes. El Gobierno
socialista del presidente Rodríguez
Zapatero cumple cien días y
ya durante ellos ha recibido la
crítica más feroz por parte de la
oposición. El principal partido
de la oposición no sólo no ha guardado
los cien días de cortesía citados,
sino que no dejó pasar ni una semana
para descalificar al Gobierno socialista
con valoraciones que tienen más
que ver con un partido que no se
resigna a aceptar el resultado electoral,
que con una oposición útil al servicio
de los ciudadanos.
A pesar de todo, lo cierto es que
comparando cuál ha sido la
gestión de los últimos gobiernos
en sus primeros cien días, nuestro
Gobierno ha sido el que más cosas
ha hecho en menos tiempo. En tan
sólo cien días, el Gobierno socialista
ha demostrado cumplir con la palabra
dada y ha dado muestras a la ciudadanía
de que es posible gobernar de otra
manera, que también el talante y
las formas son importantes en política,
hasta el punto de que a veces las
formas pueden llegar a ser el mejor
preludio del fondo mismo de la acción
política.
En estos cien primeros días se han
puesto en marcha muchas cosas, pero
lo que más legitimidad otorga a
este Gobierno es que ha comenzado
por lo más urgente, que era conciliar
la política con la voluntad de los
ciudadanos españoles. Esa ha sido
la razón por la que la primera decisión
adoptada por el Presidente fue la
de retirar las tropas españolas
desplegadas en Irak, cumpliendo
así con la voluntad mayoritaria
manifestada por los ciudadanos y
ciudadanas.
Estos primeros días han sido un
buen ejemplo de lo que va a ser
la acción del gobierno en los próximos
años. Un Gobierno que se ha propuesto
devolver la verdad a la política
y mejorar la calidad de nuestra
democracia convirtiendo el Parlamento
en la sede principal del debate
político y de la toma de decisiones.
Un Gobierno que ha vuelto a asumir
la responsabilidad política, que
se va a responsabilizar de sus acciones
y va a gobernar con los ciudadanos,
escuchando a la gente y buscando
consensos básicos en cuestiones
que afectan directamente a la ciudadanía.
Estos primeros cien días han sido,
en definitiva, un buen ejemplo de
un gobierno próximo, cercano al
sentir de la gente, transparente
en su gestión, dialogante y con
una profunda vocación de transformación
y mejora sociales.
Estamos cumpliendo nuestros compromisos
electorales, los compromisos adquiridos
con la ciudadanía en sus años de
oposición, porque entendemos que
la primera regla de un buen Gobierno
es cumplir con la palabra dada.
Por eso ha aprobado una Ley integral
contra la violencia de género; por
eso ha puesto fin a una reforma
educativa elitista y sin consenso;
por eso ha aprobado un crédito extraordinario
para aumentar las becas en 66 millones
de euros; por eso ha subido el salario
mínimo interprofesional hasta 490
euros al mes; por eso ha aprobado
un plan de 11 medidas urgentes para
favorecer el acceso de todos a una
vivienda digna, fomentar el alquiler
y solucionar el endeudamiento de
las familias; por eso ha paralizado
el trasvase del Ebro y ha aprobado
un programa de actuaciones urgentes
para solucionar los problemas de
agua de la zona del Levante; por
eso ha iniciado la reforma de la
televisión pública y ha iniciado
medidas de mejora de la democracia,
entre otras cosas. Por compromiso,
responsabilidad y porque este Gobierno
quiere poner el acento de su política
en los ciudadanos, y en actuaciones
que mejoren la vida de la gente.
En cuatro años se pueden hacer muchas
cosas, y los socialistas nos hemos
comprometido a gobernar España para
mejorarla. Esa ha sido siempre la
vocación de la izquierda cuando
ha gobernado, transformar la realidad
para mejorarla, y construir una
sociedad impregnada por los valores
de la igualdad, la libertad y la
solidaridad. Estos son los nobles
principios de la izquierda que,
como siempre, van a guiarnos en
los próximos cuatro años.
Son sólo cien días, pero en ellos
hemos vuelto a la legalidad internacional,
hemos vuelto a los consensos básicos
en política exterior impulsando
la aprobación de la Constitución
Europea y hemos recuperado el valor
de la igualdad como objetivo político
prioritario, legislando a favor
de los más débiles y los que más
necesidades tienen en este país.
Han sido cien días en los que se
ha fomentado la igualdad de los
jóvenes aumentado las becas y paralizando
las normas de la LOCE que nos conducían
a una educación segregadora y clasista,
cien días en los que se han adoptado
las primeras medidas para mejorar
la vida de los trabajadores más
precarios, en los que se han adoptado
las primeras medidas de reforma
de la política y revitalización
del espacio público, cien días que
han servido también para iniciar
una reforma de la Constitución,
que proyecte esa España plural y
diversa que todos los españoles
y españolas defendemos y donde todos
nos podamos sentir cómodamente.
Han sido sólo cien días. Cien intensos
días de un Gobierno decente que
cumple lo que dice, y que en cuatro
años está dispuesto a conducir a
España al lugar de donde nunca debió
haber salido. Cien días de Gobierno
paritario, de diálogo social, de
regeneración parlamentaria. Un buen
comienzo para lograr nuestro objetivo:
situar España en unos niveles de
desarrollo y modernidad que son
propios de las sociedades más avanzadas
de Europa.
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