Mª Teresa Fernández de la Vega
Cien días de Gobierno responsable
21/07/2004

Hay una buena práctica en las democracias avanzadas que consiste en guardar cien días de cortesía antes de hacer valoraciones sobre la acción de un Gobierno. Se entiende que cien días es tiempo suficiente para comprobar el grado de cumplimiento de lo prometido y analizar los fallos y aciertos de los nuevos gobernantes. El Gobierno socialista del presidente Rodríguez Zapatero cumple cien días y ya durante ellos ha recibido la crítica más feroz por parte de la oposición. El principal partido de la oposición no sólo no ha guardado los cien días de cortesía citados, sino que no dejó pasar ni una semana para descalificar al Gobierno socialista con valoraciones que tienen más que ver con un partido que no se resigna a aceptar el resultado electoral, que con una oposición útil al servicio de los ciudadanos.

A pesar de todo, lo cierto es que comparando cuál ha sido la gestión de los últimos gobiernos en sus primeros cien días, nuestro Gobierno ha sido el que más cosas ha hecho en menos tiempo. En tan sólo cien días, el Gobierno socialista ha demostrado cumplir con la palabra dada y ha dado muestras a la ciudadanía de que es posible gobernar de otra manera, que también el talante y las formas son importantes en política, hasta el punto de que a veces las formas pueden llegar a ser el mejor preludio del fondo mismo de la acción política.

En estos cien primeros días se han puesto en marcha muchas cosas, pero lo que más legitimidad otorga a este Gobierno es que ha comenzado por lo más urgente, que era conciliar la política con la voluntad de los ciudadanos españoles. Esa ha sido la razón por la que la primera decisión adoptada por el Presidente fue la de retirar las tropas españolas desplegadas en Irak, cumpliendo así con la voluntad mayoritaria manifestada por los ciudadanos y ciudadanas.

Estos primeros días han sido un buen ejemplo de lo que va a ser la acción del gobierno en los próximos años. Un Gobierno que se ha propuesto devolver la verdad a la política y mejorar la calidad de nuestra democracia convirtiendo el Parlamento en la sede principal del debate político y de la toma de decisiones. Un Gobierno que ha vuelto a asumir la responsabilidad política, que se va a responsabilizar de sus acciones y va a gobernar con los ciudadanos, escuchando a la gente y buscando consensos básicos en cuestiones que afectan directamente a la ciudadanía. Estos primeros cien días han sido, en definitiva, un buen ejemplo de un gobierno próximo, cercano al sentir de la gente, transparente en su gestión, dialogante y con una profunda vocación de transformación y mejora sociales.

Estamos cumpliendo nuestros compromisos electorales, los compromisos adquiridos con la ciudadanía en sus años de oposición, porque entendemos que la primera regla de un buen Gobierno es cumplir con la palabra dada. Por eso ha aprobado una Ley integral contra la violencia de género; por eso ha puesto fin a una reforma educativa elitista y sin consenso; por eso ha aprobado un crédito extraordinario para aumentar las becas en 66 millones de euros; por eso ha subido el salario mínimo interprofesional hasta 490 euros al mes; por eso ha aprobado un plan de 11 medidas urgentes para favorecer el acceso de todos a una vivienda digna, fomentar el alquiler y solucionar el endeudamiento de las familias; por eso ha paralizado el trasvase del Ebro y ha aprobado un programa de actuaciones urgentes para solucionar los problemas de agua de la zona del Levante; por eso ha iniciado la reforma de la televisión pública y ha iniciado medidas de mejora de la democracia, entre otras cosas. Por compromiso, responsabilidad y porque este Gobierno quiere poner el acento de su política en los ciudadanos, y en actuaciones que mejoren la vida de la gente.

En cuatro años se pueden hacer muchas cosas, y los socialistas nos hemos comprometido a gobernar España para mejorarla. Esa ha sido siempre la vocación de la izquierda cuando ha gobernado, transformar la realidad para mejorarla, y construir una sociedad impregnada por los valores de la igualdad, la libertad y la solidaridad. Estos son los nobles principios de la izquierda que, como siempre, van a guiarnos en los próximos cuatro años.

Son sólo cien días, pero en ellos hemos vuelto a la legalidad internacional, hemos vuelto a los consensos básicos en política exterior impulsando la aprobación de la Constitución Europea y hemos recuperado el valor de la igualdad como objetivo político prioritario, legislando a favor de los más débiles y los que más necesidades tienen en este país. Han sido cien días en los que se ha fomentado la igualdad de los jóvenes aumentado las becas y paralizando las normas de la LOCE que nos conducían a una educación segregadora y clasista, cien días en los que se han adoptado las primeras medidas para mejorar la vida de los trabajadores más precarios, en los que se han adoptado las primeras medidas de reforma de la política y revitalización del espacio público, cien días que han servido también para iniciar una reforma de la Constitución, que proyecte esa España plural y diversa que todos los españoles y españolas defendemos y donde todos nos podamos sentir cómodamente.

Han sido sólo cien días. Cien intensos días de un Gobierno decente que cumple lo que dice, y que en cuatro años está dispuesto a conducir a España al lugar de donde nunca debió haber salido. Cien días de Gobierno paritario, de diálogo social, de regeneración parlamentaria. Un buen comienzo para lograr nuestro objetivo: situar España en unos niveles de desarrollo y modernidad que son propios de las sociedades más avanzadas de Europa.