|
La trayectoria de
la gestión económica del nuevo Gobierno
socialista viene marcada por los
siguientes elementos:
Primero: Se ha roto la cultura
de la estabilidad macroeconómica
y presupuestaria
El anuncio de modificaciones a la
Ley de Estabilidad Presupuestaria
y la concesión de flexibilidad en
el gasto a las comunidades autónomas,
unido a la falta de voluntad política
de controlar el gasto público y
a las maniobras de intoxicación
de la opinión pública negando el
equilibrio presupuestario alcanzado
por el PP y anunciando déficits
futuros, diseñan un escenario de
resignación e impotencia ante el
crecimiento del gasto público que
inexorablemente van a producir las
iniciativas de los distintos ministerios
al tratar de llevar a la práctica
un programa de gobierno concebido
sin encajarlo en un marco de estabilidad
presupuestaria.
Segundo: Se ha descontrolado
la inflación que en tres meses de
Gobierno socialista ha pasado del
2,1% interanual en marzo a un 3,5%
en junio y, lo que es más grave,
nuestro diferencial de inflación
con la UE, que desde octubre de
2002 presentaba una tendencia a
la disminución, se ha incrementado
notablemente hasta situarse en un
1,1% lo que supone alcanzar umbrales
peligrosos para la competitividad
de nuestra economía.
Tercero: El Gobierno no ha
puesto en marcha ninguna de las
reformas que aumenten la flexibilidad
de los mercados e incrementen la
competitividad de nuestra economía.
Antes al contrario las escasas propuestas
realizadas denotan un aumento del
intervencionismo del Estado en la
economía (horarios comerciales,
Red Eléctrica Española ), etc…
Todo lo anterior evidencia la falta
de peso político del vicepresidente
económico que, al no gozar de un
firme apoyo por parte del presidente
del Gobierno, se ve acosado por
las presiones tanto de sus compañeros
de gabinete como de los partidos
políticos que apoyan a la minoría
parlamentaria del PSOE impidiendo
dar continuidad a las políticas
macroeconómicas y presupuestarias
que durante los últimos años han
garantizado la creación continuada
de empleo, el saneamiento de las
finanzas públicas y el crecimiento
y la convergencia de la economía
española.
|