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En Septiembre comenzará
un nuevo tiempo. Ese mes, junto
a octubre, noviembre y diciembre
"los ocuparemos en debatir las
distintas propuestas y votar en
la Cámara Vasca el nuevo Estatuto
Político, para -posteriormente-
consultar a la sociedad vasca. Estatuto
para la convivencia confirmando
que Euskadi es un pueblo que decidirá
su futuro, pero que no es una parte
subordinada al Estado Español".
La declaración, atronadora en toda
la clase política española, corresponde
el lehendakari del Gobierno Vasco,
Juan José Ibarretxe, quien
aboga por lo que él mismo llama
un "acuerdo amable" entre
Euskadi y el Estado con el objetivo
de lograr la "normalización política,
para convivir en paz".
Enorme forúnculo en las relaciones
PNV-PSOE, el Nuevo Estatuto que
propone Ibarretxe hace imposible
que las relaciones entre ambos partidos
fluyan como -en un principio- se
esperaba tras la victoria del PSOE
el 14-M. Las relaciones PP-nacionalistas
vascos habían generado un clima
de tensión desconocido en Euskadi
con los anteriores gobiernos de
La Moncloa. El enfrentamiento del
PP con el nacionalismo vasco, con
una actitud abiertamente crispada
y confrontaciones permanentes,
"lograron" que en las elecciones
autonómicas del año 2001 se vivieran
los mayores momentos de crispación
política experimentados hasta la
fecha y tras la muerte de Franco.
Aunque "cada uno con sus siglas",
PP y PSOE acordaron un "pacto
antiterrorista" que "semejaba
una auténtica acusación a los nacionalistas
vascos". No ha olvidado el PNV
ese acuerdo entre socialistas y
populares; de ahí que, en la actualidad,
cuando el PSOE trata de acercar
posturas hacia el partido que dirige
Josu Jon Imaz, lo primero que
esta fuerza política le recuerda
es que ha de romper "sus acuerdos
frentistas con los populares".
Alejamiento PP-PSOE
Y, realmente, el alejamiento PP-PSOE,
en Euskadi, tras el 14-M, es una
realidad. Los socialistas vascos,
dirigidos actualmente por Patxi
López, "nada parecen tener
que ver" con aquellos que cerraban
filas "constitucionalistas"
con el Partido Popular, en un abierto
frente contra el PNV. Ahora, los
socialistas se han desligado completamente
de los populares y han marcado un
acercamiento hacia posiciones nacionalistas.
Además, hacia posiciones nacionalistas
de izquierda radical, porque nadie
olvida los contactos mantenidos
por Jesús Egiguren, presidente del
PSOE en Guipúzcoa, y el propio Arnaldo
Otegi, el líder de la izquierda
abertzale. De cualquier forma, el
acercamiento principal se ha producido
entre PNV y PSOE, pero con el Nuevo
Estatuto de Ibarretxe frenando avances
de importancia.
Hemos podido ver cómo el PNV se
alegraba infinitamente de la victoria
socialista en las últimas legislativas,
pero -inmediatamente- recordaba
al PSOE que ya es tiempo de hacer
algo práctico y no exclusivamente
predicando "buenas intenciones".
Entretanto, Patxi López comenzaba
"una frenética labor de liderar
los próximos proyectos -dependientes
del Gobierno Central- a desarrollar
en el País Vasco". Sus entrevistas
con varios ministros y ministras
del Gobierno de Zapatero no han
sido bien acogidos por el propio
gobierno vasco, rechazando la interlocución
de López en asuntos como el Tren
de Alta Velocidad o el Cupo y asumiendo
esas funciones para el Ejecutivo
de Vitoria. López siempre dice que
son "celos de los nacionalistas
vascos", pero estas divergencias
suponen otro freno en el acercamiento
entre ambas fuerzas políticas.
Un día parecen acercar posiciones
hasta prever "un próximo gobierno
en Euskadi entre ambas fuerzas políticas"
y a la mañana siguiente se produce
un "importante enfrentamiento"
entre líderes de ambos partidos.
Por ejemplo, no perdamos de vista
alguna de las últimas declaraciones
de Ibarretxe: "veo loable que,
sin ETA, los abertzales caminen
juntos". O esta otra: "es
hora de conocer la propuesta del
PSE, parece el secreto de Coca-Cola".
Entretanto, Patxi López pide sentarse
y dejar de hablar en los medios.
Zapatero-Ibarretxe
Son los detalles más significativos
del "cambio político relativo"
que se ha llevado a cabo en Euskadi
desde la victoria del PSOE el pasado
14 de marzo. Un paso adelante y
otro para atrás en las relaciones
entre ambos gobiernos. Por ejemplo,
el nuevo miembro de los socialistas
vascos en la ejecutiva del PSOE,
Rodolfo Ares, acaba de acusar
al PNV de "rescatar la estrategia
de la crispación, en vez de buscar
acuerdos". Con estos "dímes
y dirétes" las relaciones entre
ambos partidos, PNV-PSOE, se vuelven
a revelar como meros amagos, ni
contigo ni sin tí, un amor imposible
o calificativos similares. Claro,
falta la entrevista Ibarretxe-Zapatero.
En ella no habrá grandes sorpresas:
el PSOE seguirá oponiéndose al Plan
del lehendakari, mientras éste insistirá
en su propuesta. Quedan además múltiples
transferencias pendientes al gobierno
vasco, 25 años después de que fuera
aprobado en referéndum el Estatuto
de Autonomía para Euskadi. Ambos
líderes van a mostrar su abierto
talante para alcanzar acuerdos entre
ambas fuerzas políticas y entre
ambos gobiernos, pero, por ahora,
hay posturas inalterables por ambas
partes, que dificultarán absolutamente
tal posibilidad. Tras un paréntesis
veraniego, el Otoño en Euskadi se
espera con enorme intensidad política.
Tras ese otoño y con el Plan de
Ibarretxe ya "consultado",
nuevas elecciones autonómicas en
la Comunidad Autónoma Vasca, con
resultado incierto, aunque -hasta
entonces y de confirmarse el calendario
anunciado por el lehendakari- viviremos
múltiples devaneos políticos. Han
sido 100 días que han transcurrido
a un ritmo vertiginoso. A todos
vendrá bien "respirar" en
Agosto, cargar pilas y "volver
a la batalla política", como
decía la canción, "cuando llegue
septiembre…"
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