Julián Bilbao
Acuerdo amable
22/07/2004

En Septiembre comenzará un nuevo tiempo. Ese mes, junto a octubre, noviembre y diciembre "los ocuparemos en debatir las distintas propuestas y votar en la Cámara Vasca el nuevo Estatuto Político, para -posteriormente- consultar a la sociedad vasca. Estatuto para la convivencia confirmando que Euskadi es un pueblo que decidirá su futuro, pero que no es una parte subordinada al Estado Español". La declaración, atronadora en toda la clase política española, corresponde el lehendakari del Gobierno Vasco, Juan José Ibarretxe, quien aboga por lo que él mismo llama un "acuerdo amable" entre Euskadi y el Estado con el objetivo de lograr la "normalización política, para convivir en paz".

Enorme forúnculo en las relaciones PNV-PSOE, el Nuevo Estatuto que propone Ibarretxe hace imposible que las relaciones entre ambos partidos fluyan como -en un principio- se esperaba tras la victoria del PSOE el 14-M. Las relaciones PP-nacionalistas vascos habían generado un clima de tensión desconocido en Euskadi con los anteriores gobiernos de La Moncloa. El enfrentamiento del PP con el nacionalismo vasco, con una actitud abiertamente crispada y confrontaciones permanentes, "lograron" que en las elecciones autonómicas del año 2001 se vivieran los mayores momentos de crispación política experimentados hasta la fecha y tras la muerte de Franco. Aunque "cada uno con sus siglas", PP y PSOE acordaron un "pacto antiterrorista" que "semejaba una auténtica acusación a los nacionalistas vascos". No ha olvidado el PNV ese acuerdo entre socialistas y populares; de ahí que, en la actualidad, cuando el PSOE trata de acercar posturas hacia el partido que dirige Josu Jon Imaz, lo primero que esta fuerza política le recuerda es que ha de romper "sus acuerdos frentistas con los populares".

Alejamiento PP-PSOE

Y, realmente, el alejamiento PP-PSOE, en Euskadi, tras el 14-M, es una realidad. Los socialistas vascos, dirigidos actualmente por Patxi López, "nada parecen tener que ver" con aquellos que cerraban filas "constitucionalistas" con el Partido Popular, en un abierto frente contra el PNV. Ahora, los socialistas se han desligado completamente de los populares y han marcado un acercamiento hacia posiciones nacionalistas. Además, hacia posiciones nacionalistas de izquierda radical, porque nadie olvida los contactos mantenidos por Jesús Egiguren, presidente del PSOE en Guipúzcoa, y el propio Arnaldo Otegi, el líder de la izquierda abertzale. De cualquier forma, el acercamiento principal se ha producido entre PNV y PSOE, pero con el Nuevo Estatuto de Ibarretxe frenando avances de importancia.

Hemos podido ver cómo el PNV se alegraba infinitamente de la victoria socialista en las últimas legislativas, pero -inmediatamente- recordaba al PSOE que ya es tiempo de hacer algo práctico y no exclusivamente predicando "buenas intenciones".

Entretanto, Patxi López comenzaba "una frenética labor de liderar los próximos proyectos -dependientes del Gobierno Central- a desarrollar en el País Vasco". Sus entrevistas con varios ministros y ministras del Gobierno de Zapatero no han sido bien acogidos por el propio gobierno vasco, rechazando la interlocución de López en asuntos como el Tren de Alta Velocidad o el Cupo y asumiendo esas funciones para el Ejecutivo de Vitoria. López siempre dice que son "celos de los nacionalistas vascos", pero estas divergencias suponen otro freno en el acercamiento entre ambas fuerzas políticas.

Un día parecen acercar posiciones hasta prever "un próximo gobierno en Euskadi entre ambas fuerzas políticas" y a la mañana siguiente se produce un "importante enfrentamiento" entre líderes de ambos partidos.

Por ejemplo, no perdamos de vista alguna de las últimas declaraciones de Ibarretxe: "veo loable que, sin ETA, los abertzales caminen juntos". O esta otra: "es hora de conocer la propuesta del PSE, parece el secreto de Coca-Cola". Entretanto, Patxi López pide sentarse y dejar de hablar en los medios.

Zapatero-Ibarretxe

Son los detalles más significativos del "cambio político relativo" que se ha llevado a cabo en Euskadi desde la victoria del PSOE el pasado 14 de marzo. Un paso adelante y otro para atrás en las relaciones entre ambos gobiernos. Por ejemplo, el nuevo miembro de los socialistas vascos en la ejecutiva del PSOE, Rodolfo Ares, acaba de acusar al PNV de "rescatar la estrategia de la crispación, en vez de buscar acuerdos". Con estos "dímes y dirétes" las relaciones entre ambos partidos, PNV-PSOE, se vuelven a revelar como meros amagos, ni contigo ni sin tí, un amor imposible o calificativos similares. Claro, falta la entrevista Ibarretxe-Zapatero. En ella no habrá grandes sorpresas: el PSOE seguirá oponiéndose al Plan del lehendakari, mientras éste insistirá en su propuesta. Quedan además múltiples transferencias pendientes al gobierno vasco, 25 años después de que fuera aprobado en referéndum el Estatuto de Autonomía para Euskadi. Ambos líderes van a mostrar su abierto talante para alcanzar acuerdos entre ambas fuerzas políticas y entre ambos gobiernos, pero, por ahora, hay posturas inalterables por ambas partes, que dificultarán absolutamente tal posibilidad. Tras un paréntesis veraniego, el Otoño en Euskadi se espera con enorme intensidad política. Tras ese otoño y con el Plan de Ibarretxe ya "consultado", nuevas elecciones autonómicas en la Comunidad Autónoma Vasca, con resultado incierto, aunque -hasta entonces y de confirmarse el calendario anunciado por el lehendakari- viviremos múltiples devaneos políticos. Han sido 100 días que han transcurrido a un ritmo vertiginoso. A todos vendrá bien "respirar" en Agosto, cargar pilas y "volver a la batalla política", como decía la canción, "cuando llegue septiembre…"