Joan Herrera
Cien días de talante ¿cuatro años de Gobierno de izquierdas?
14/07/2004

Valorar la gestión de un Gobierno después de un trimestre es difícil y osado, puesto que cien días no es un plazo con la suficiente entidad para acometer actuaciones con resultados plausibles. No obstante, estos primeros meses de Gobierno del Partido Socialista parecen ofrecer nuevos aires y se presentan como un respiro tras los ocho años del Partido Popular, marcados, en su última época por la imposición y la falta de respeto hacia la opinión de los ciudadanos y otras fuerzas parlamentarias.

En este momento de la Legislatura debemos aplaudir el cambio de talante que ha introducido el nuevo presidente del Gobierno, y el hecho de que sus primeras actuaciones en el ámbito legislativo se orienten a la regeneración democrática, elemento tristemente olvidado por su predecesor. Sin embargo, no podemos olvidar que una Legislatura se prolonga durante cuatro años, y que exclusivamente con el talante no se define una política progresista.

El retorno de las tropas de Irak, la aprobación de la propuesta para avanzar hacia la consideración del derecho al matrimonio de las personas homosexuales, la propuesta de una ley contra la violencia sobre las mujeres, o la revisión del Plan Hidrológico Nacional marcan una política positiva, si bien, esta tendencia no está tan clara en las propuestas que empiezan a asomar en el aspecto económico. Las ideas lanzadas por el Ministro de Economía, Pedro Solbes, o la renuncia a la reforma fiscal se mantienen en una línea continuista con el Gobierno del Partido Popular. Después del verano se inicia la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado y aquí se nos presenta una dura batalla y un espejo claro de las políticas que pretenderá desarrollar el Gobierno. Solbes debería revisar sus tendencias para desarrollar una política económica que haga posible las políticas sociales. Es necesaria una nueva política económica que no se sustente sobre el déficit 0, y el cumplimiento del compromiso de establecer un tipo único para las plusvalías.

Nuestro papel ahora es un papel de exigencia y de impulso. Nuestro grupo parlamentario trabajará en cuatro frentes: el ecológico, la implantación efectiva de la España plurinacional y más democrática, una política exterior por la paz y una política económica que permita hacer frente a los retos sociales.

En lo ecológico ha dado un paso adelante en la implantación de una nueva cultura del agua y con la derogación del trasvase del Ebro. Ahora debe impulsar una nueva cultura de la energía exigiendo el respeto a los compromisos de Kyoto y gravando el uso de energía fósil.

Reclamaremos del Gobierno el reconocimiento de una España plural y plurinacional que se plasme a través de la modificación del Senado y con el respeto hacia los Estatutos autonómicos y su reforma; y un desarrollo de las políticas democráticas parejo a los retos que nos trasmite la inmigración. Hay que volver al ideal de la Ley 4/2000 y aceptar la pertenencia de los inmigrantes a nuestra sociedad ampliando su opción del voto.

España, en este momento, debe sacar conclusiones de las primeras actividades del Gobierno, y fundamentalmente del retorno de las tropas de Irak. El Gobierno debe abogar por la implantación de una cultura de la paz y el envío de tropas a Afganistán no es una buena noticia.

Pero sin duda, tras estos primeros 100 días, lo más urgente es la reorientación de la política económica del Gobierno. La economía española debe cortar las dependencias con el ladrillo y sustentarse sobre bases más sólidas y menos dependientes del endeudamiento familiar. Y sin duda, es en el marco macroeconómico, fiscal y presupuestario donde se fijarán las bases para una política que afronte las desigualdades o las consolide.

Otorgaremos un voto de confianza, pero mantendremos los ojos bien abiertos y empujaremos para que se modifiquen las políticas económicas, se amplíen las políticas ecológicas y se ahonde en la regeneración democrática y en la defensa de los derechos de las personas, ciudadanos o no.