Gaspar Llamazares
Cien días de arena y cal
23/07/2004

Se han completado los 100 días de cortesía parlamentaria que merece todo nuevo Gobierno aunque, según los tiempos que corren, para algunos, no para nosotros, ésta es ya más una práctica a extinguir que algo con vigencia para ver la evolución y la forma de encarar los compromisos adquiridos en su toma de posesión por los miembros del Ejecutivo.

Para no andarnos con rodeos y hacernos entender por todos, el Gabinete que preside José Luis Rodríguez Zapatero ha dado "varias de cal y varias de arena" en esta primera etapa. En su "Haber" debe apuntarse el cumplimiento del compromiso electoral de retirar a las tropas españolas destacadas en Irak, así como los pasos dados para sacar adelante el proyecto de ley sobre violencia de género.

En el "Debe" de Rodríguez Zapatero queda escrita con letras mayúsculas la posterior decisión de aumentar en más de un millar el contingente de soldados españoles que se desplegarán en Afganistán. Desde Izquierda Unida lo consideramos un grave error del Gobierno, que empaña así el rédito político y moral conseguido al sacar a nuestro país del avispero iraquí y de una ocupación que, como la guerra que le antecedió, sigue siendo a estas alturas igual de ilegal e ilegítima.

El nuevo envío de tropas a Afganistán no hace avanzar la política exterior española y legitima las tesis de la "guerra preventiva" norteamericana a la que con tanto gusto se sumó el anterior Ejecutivo de José María Aznar, que ha servido de coartada para actuar en uno y otro país.

Nosotros entendemos esta decisión, contra la que votamos en el Congreso, como una compensación política del Gobierno hacia los EEUU por la retirada de Irak y el consiguiente malestar que causó en la Administración ultraconservadora de George Bush. Tal vez en las próximas fechas nuestra diplomacia se dé cuenta de manera más directa de que los "halcones" norteamericanos poco y mal entienden de países que quieren funcionar como aliados y no como meros subordinados a sus intereses, más cuando hablamos de conflictos armados.

En este sucinto balance de lo hecho por el Gobierno socialista no se puede pasar por alto el papel de "filtro" -mucho nos tememos que sólo estamos en el principio- jugado por el ministro de Economía, Pedro Solbes, frente a las "veleidades socialdemócratas" de algunos de sus compañeros de Gabinete para cumplir con algunos de los compromisos sociales anunciados.

Hasta ahora sólo se han esbozado algunos planes -vivienda, becas, aumento del SMI, pacto social-, pero parece algo ya recurrente la figura de Solbes llamando a la contención, a la ortodoxia del Pacto de Estabilidad y anunciando tirones de orejas, o algo más, a los ministros que se salgan de la senda del liberalismo económico bien marcada en las legislaturas anteriores por Rodrigo Rato. Cuando llegue la hora de dotar a esos planes de capacidad económica, es decir, cuando en un par de meses empecemos a hablar de los Presupuestos Generales de 2005, será cuando se le pueda a este Gobierno tomar realmente la medida de su verdadero compromiso con las políticas sociales y con un Estado de bienestar al que le salen enemigos dentro y fuera de nuestras fronteras.

Está bien electoralmente anunciar planes de vivienda, pero luego tenemos que conocer con qué presupuestos se van a realizar y en qué suelo se van a construir esas casas, mucho más si el que se hablaba que era propiedad de Defensa se quiere dedicar ahora a financiar el gasto militar.

No está mal hablar de ayudas de 240 euros al alquiler para menores de 35 años, pero qué pasa con los que superan esa edad y con los "globo sonda" de eliminación de las ayudas fiscales a los compradores de su futura primera residencia sin que, a cambio, se vean ya en el horizonte medidas de inversión directa para la construcción de más vivienda pública que abarate realmente su adquisición.

Tampoco están mal los planes para aumentar las becas, pero nada sabemos aún de cómo vamos a dejar de ser el país que tiene tan sólo un tercio de la media de estudiantes becados de la UE, ni de cómo vamos a cambiar la tendencia para acercarnos a un gasto en Educación próximo al 6% del PIB.

En el debate de los Presupuestos Generales del Estado IU dará la batalla para que se cumpla uno de nuestros objetivos: la reforma del mercado laboral para frenar el deterioro en el empleo y que éste pase a tener más calidad y con derechos.

Mientras tanto, la sensación general que nos aportan estos primeros cien días de Gobierno socialista es positiva, si bien dentro de ella va incluido el alivio producido frente a la falta de "oxígeno democrático" al que se había llegado con el Ejecutivo anterior. Pero entendemos que el presidente y sus ministros deben tener muy claro que vivir de las rentas de lo no hecho por el PP sólo sirve a corto plazo. A partir de ahora deben vivir de lo que realicen por sí mismos. Entre las cosas aún por aclarar está si a la hora de ejecutar sus políticas sociales puede el programa electoral del PSOE o la vara vigilante de Solbes. También está aún por definir cuál es la verdadera política de alianzas con que cuenta el Gobierno para el futuro.

Quizá lo veamos en los Presupuestos.