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Se han completado
los 100 días de cortesía parlamentaria
que merece todo nuevo Gobierno aunque,
según los tiempos que corren, para
algunos, no para nosotros, ésta
es ya más una práctica a extinguir
que algo con vigencia para ver la
evolución y la forma de encarar
los compromisos adquiridos en su
toma de posesión por los miembros
del Ejecutivo.
Para no andarnos con rodeos y hacernos
entender por todos, el Gabinete
que preside José Luis Rodríguez
Zapatero ha dado "varias
de cal y varias de arena" en
esta primera etapa. En su "Haber"
debe apuntarse el cumplimiento
del compromiso electoral de retirar
a las tropas españolas destacadas
en Irak, así como los pasos dados
para sacar adelante el proyecto
de ley sobre violencia de género.
En el "Debe" de Rodríguez
Zapatero queda escrita con letras
mayúsculas la posterior decisión
de aumentar en más de un millar
el contingente de soldados españoles
que se desplegarán en Afganistán.
Desde Izquierda Unida lo consideramos
un grave error del Gobierno, que
empaña así el rédito político y
moral conseguido al sacar a nuestro
país del avispero iraquí y de una
ocupación que, como la guerra que
le antecedió, sigue siendo a estas
alturas igual de ilegal e ilegítima.
El nuevo envío de tropas a Afganistán
no hace avanzar la política exterior
española y legitima las tesis de
la "guerra preventiva" norteamericana
a la que con tanto gusto se sumó
el anterior Ejecutivo de José
María Aznar, que ha servido
de coartada para actuar en uno y
otro país.
Nosotros entendemos esta decisión,
contra la que votamos en el Congreso,
como una compensación política del
Gobierno hacia los EEUU por la retirada
de Irak y el consiguiente malestar
que causó en la Administración ultraconservadora
de George Bush. Tal vez en
las próximas fechas nuestra diplomacia
se dé cuenta de manera más directa
de que los "halcones" norteamericanos
poco y mal entienden de países que
quieren funcionar como aliados y
no como meros subordinados a sus
intereses, más cuando hablamos de
conflictos armados.
En este sucinto balance de lo hecho
por el Gobierno socialista no se
puede pasar por alto el papel de
"filtro" -mucho nos tememos
que sólo estamos en el principio-
jugado por el ministro de Economía,
Pedro Solbes, frente a las "veleidades
socialdemócratas" de algunos
de sus compañeros de Gabinete para
cumplir con algunos de los compromisos
sociales anunciados.
Hasta ahora sólo se han esbozado
algunos planes -vivienda, becas,
aumento del SMI, pacto social-,
pero parece algo ya recurrente la
figura de Solbes llamando a la contención,
a la ortodoxia del Pacto de Estabilidad
y anunciando tirones de orejas,
o algo más, a los ministros que
se salgan de la senda del liberalismo
económico bien marcada en las legislaturas
anteriores por Rodrigo Rato.
Cuando llegue la hora de dotar a
esos planes de capacidad económica,
es decir, cuando en un par de meses
empecemos a hablar de los Presupuestos
Generales de 2005, será cuando se
le pueda a este Gobierno tomar realmente
la medida de su verdadero compromiso
con las políticas sociales y con
un Estado de bienestar al que le
salen enemigos dentro y fuera de
nuestras fronteras.
Está bien electoralmente anunciar
planes de vivienda, pero luego tenemos
que conocer con qué presupuestos
se van a realizar y en qué suelo
se van a construir esas casas, mucho
más si el que se hablaba que era
propiedad de Defensa se quiere dedicar
ahora a financiar el gasto militar.
No está mal hablar de ayudas de
240 euros al alquiler para menores
de 35 años, pero qué pasa con los
que superan esa edad y con los "globo
sonda" de eliminación de las
ayudas fiscales a los compradores
de su futura primera residencia
sin que, a cambio, se vean ya en
el horizonte medidas de inversión
directa para la construcción de
más vivienda pública que abarate
realmente su adquisición.
Tampoco están mal los planes para
aumentar las becas, pero nada sabemos
aún de cómo vamos a dejar de ser
el país que tiene tan sólo un tercio
de la media de estudiantes becados
de la UE, ni de cómo vamos a cambiar
la tendencia para acercarnos a un
gasto en Educación próximo al 6%
del PIB.
En el debate de los Presupuestos
Generales del Estado IU dará la
batalla para que se cumpla uno de
nuestros objetivos: la reforma del
mercado laboral para frenar el deterioro
en el empleo y que éste pase a tener
más calidad y con derechos.
Mientras tanto, la sensación general
que nos aportan estos primeros cien
días de Gobierno socialista es positiva,
si bien dentro de ella va incluido
el alivio producido frente a la
falta de "oxígeno democrático"
al que se había llegado con
el Ejecutivo anterior. Pero entendemos
que el presidente y sus ministros
deben tener muy claro que vivir
de las rentas de lo no hecho por
el PP sólo sirve a corto plazo.
A partir de ahora deben vivir de
lo que realicen por sí mismos. Entre
las cosas aún por aclarar está si
a la hora de ejecutar sus políticas
sociales puede el programa electoral
del PSOE o la vara vigilante de
Solbes. También está aún por definir
cuál es la verdadera política de
alianzas con que cuenta el Gobierno
para el futuro.
Quizá lo veamos en los Presupuestos.
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