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El Pleno del Parlamento vasco ha aprobado
el llamado 'Plan Ibarretxe', es decir,
la Propuesta de Estatuto Político de la
Comunidad de Euskadi presentada en Vitoria
por el lehendakari Juan José
Ibarretxe el 26 de septiembre de 2003.
Una propuesta que supone, de hecho, el
inicio de un proceso secesionista en España.
Inesperadamente, en un ejercicio de esquizofrenia
política, tres diputados de Sozialista
Abertzaleak -los herederos de Batasuna,
el brazo político de ETA- votaban a favor
del Plan, pero otros tres votaban en contra,
mientras tan sólo unas horas antes su
portavoz, Arnaldo Otegi, defendía
ante ese mismo Pleno una enmienda a la
totalidad en contra del Plan que sólo
apoyó su propio grupo parlamentario. No
puede haber mayor locura política ni puede
nacer un proyecto con un mayor estigma
de monstruo frankensteiniano.
A este definitivo Pleno vasco se llegaba
con una situación de claro rechazo al
plan secesionista de Ibarretxe:
el lehendakari sólo contaba con
los votos del tripartito, es decir,
los 36 diputados de PNV -26-, EA -7- y
Ezker Batua-IU -3-, frente al resto de
las formaciones: PP -18-, PSE-PSOE -13-,
UA -1- y SA -7 en total, pero con Josu
Ternera huido, con lo que los
abertzales cuentan efectivamente
con seis diputados autonómicos-. Y ahí
el ejercicio de esquizofrenia del brazo
político de ETA, que ha brindado al lehendakari
tres diputados que le han garantizado
incluso un voto más de los que realmente
necesitaba para sacar adelante su Plan.
Es una primera lectura: ¿qué está ocurriendo
en la izquierda abertzale? Porque,
a la postre, Sozialista Abertzaleak no
ha hecho sino repetir en su Grupo parlamentario
lo que ya está ocurriendo en las calles:
una profunda división en el antiguamente
llamado Movimiento de Liberación Nacional
Vasco sobre el camino a emprender en la
actual encrucijada. Al final, reparto
salomónico -tres a favor del Plan y tres
en contra- que ha colocado al PNV en una
papeleta en la que, posiblemente, no se
quisiera encontrar, al menos el sector
que representa el presidente del partido,
Josu Jon Imaz.
Pero, segunda lectura: ¿qué va a suceder
ahora en el seno de Izquierda Unida? Lo
ocurrido este jueves en Vitoria no puede
pasar desapercibido por más tiempo en
la IU federal. Ya no se trata de que,
para que Javier Madrazo y un par
de militantes de EB-IU pisen moqueta la
IU vasca apoye al tripartito, sino
de que ahora votan, además, codo con codo
con los herederos de Batasuna propuestas
secesionistas, antisolidarias con el resto
del Estado. Justo la posición contraria
que defiende la IU federal.
Pero tanto desequilibrio debe tener consecuencias
internas en IU, salvo que se quiera correr
el riesgo de que la sociedad les aísle
a nivel federal más de lo que ya lo hizo
el 14-M. Llamazares sostenía días
atrás que, ante la eventualidad de que
los batasunos votaran a favor del Plan,
los chicos de Madrazo se abstendrían.
Es evidente que tal posibilidad sólo estaba
en la mente del coordinador general de
IU, pero no de Madrazo.
Por lo demás, el engendro ha nacido y
lo ha hecho con muy mal genio: es una
propuesta de ruptura de la convivencia
política plural en Euskadi; es una iniciativa
contra el Estatuto de Autonomía del País
Vasco y la propia Constitución Española,
y es rechazable -como señalan acertadamente
PSOE y PP- que el lehendakari haya
necesitado, haya pedido y haya aceptado
los votos de Batasuna, una formación política
ilegalizada por apoyar el terrorismo y
cuyo portavoz ha utilizado en la misma
tarde de este jueves la tribuna del Parlamento
vasco para leer un comunicado de un dirigente
de ETA: Josu Ternera.
Que el Plan nace sin futuro, es una realidad:
ha emprendido su viaje hacia el Congreso
de los Diputados, donde se verá si acaso
se da por recibido. Que no le quepa duda
a la Lehendakaritza de que el documento
será recibido como una propuesta de ruptura
e independentista que no reúne el consenso
ni del pueblo vasco ni del pueblo español.
Las Cortes lo rechazarán, y entonces llegará
el momento, una vez más, del victimismo
de los que detentan el poder, que han
sufrido menos atentados que nadie pero
que se quejan más que todo el resto juntos.
Desde luego, se presenta un 2005 muy,
pero que muy apasionante.
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