Manuel Ángel Menéndez
Un Plan con estigmas
30/12/2004

El Pleno del Parlamento vasco ha aprobado el llamado 'Plan Ibarretxe', es decir, la Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi presentada en Vitoria por el lehendakari Juan José Ibarretxe el 26 de septiembre de 2003. Una propuesta que supone, de hecho, el inicio de un proceso secesionista en España.

Inesperadamente, en un ejercicio de esquizofrenia política, tres diputados de Sozialista Abertzaleak -los herederos de Batasuna, el brazo político de ETA- votaban a favor del Plan, pero otros tres votaban en contra, mientras tan sólo unas horas antes su portavoz, Arnaldo Otegi, defendía ante ese mismo Pleno una enmienda a la totalidad en contra del Plan que sólo apoyó su propio grupo parlamentario. No puede haber mayor locura política ni puede nacer un proyecto con un mayor estigma de monstruo frankensteiniano.

A este definitivo Pleno vasco se llegaba con una situación de claro rechazo al plan secesionista de Ibarretxe: el lehendakari sólo contaba con los votos del tripartito, es decir, los 36 diputados de PNV -26-, EA -7- y Ezker Batua-IU -3-, frente al resto de las formaciones: PP -18-, PSE-PSOE -13-, UA -1- y SA -7 en total, pero con Josu Ternera huido, con lo que los abertzales cuentan efectivamente con seis diputados autonómicos-. Y ahí el ejercicio de esquizofrenia del brazo político de ETA, que ha brindado al lehendakari tres diputados que le han garantizado incluso un voto más de los que realmente necesitaba para sacar adelante su Plan.

Es una primera lectura: ¿qué está ocurriendo en la izquierda abertzale? Porque, a la postre, Sozialista Abertzaleak no ha hecho sino repetir en su Grupo parlamentario lo que ya está ocurriendo en las calles: una profunda división en el antiguamente llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco sobre el camino a emprender en la actual encrucijada. Al final, reparto salomónico -tres a favor del Plan y tres en contra- que ha colocado al PNV en una papeleta en la que, posiblemente, no se quisiera encontrar, al menos el sector que representa el presidente del partido, Josu Jon Imaz.

Pero, segunda lectura: ¿qué va a suceder ahora en el seno de Izquierda Unida? Lo ocurrido este jueves en Vitoria no puede pasar desapercibido por más tiempo en la IU federal. Ya no se trata de que, para que Javier Madrazo y un par de militantes de EB-IU pisen moqueta la IU vasca apoye al tripartito, sino de que ahora votan, además, codo con codo con los herederos de Batasuna propuestas secesionistas, antisolidarias con el resto del Estado. Justo la posición contraria que defiende la IU federal.

Pero tanto desequilibrio debe tener consecuencias internas en IU, salvo que se quiera correr el riesgo de que la sociedad les aísle a nivel federal más de lo que ya lo hizo el 14-M. Llamazares sostenía días atrás que, ante la eventualidad de que los batasunos votaran a favor del Plan, los chicos de Madrazo se abstendrían. Es evidente que tal posibilidad sólo estaba en la mente del coordinador general de IU, pero no de Madrazo.

Por lo demás, el engendro ha nacido y lo ha hecho con muy mal genio: es una propuesta de ruptura de la convivencia política plural en Euskadi; es una iniciativa contra el Estatuto de Autonomía del País Vasco y la propia Constitución Española, y es rechazable -como señalan acertadamente PSOE y PP- que el lehendakari haya necesitado, haya pedido y haya aceptado los votos de Batasuna, una formación política ilegalizada por apoyar el terrorismo y cuyo portavoz ha utilizado en la misma tarde de este jueves la tribuna del Parlamento vasco para leer un comunicado de un dirigente de ETA: Josu Ternera.

Que el Plan nace sin futuro, es una realidad: ha emprendido su viaje hacia el Congreso de los Diputados, donde se verá si acaso se da por recibido. Que no le quepa duda a la Lehendakaritza de que el documento será recibido como una propuesta de ruptura e independentista que no reúne el consenso ni del pueblo vasco ni del pueblo español. Las Cortes lo rechazarán, y entonces llegará el momento, una vez más, del victimismo de los que detentan el poder, que han sufrido menos atentados que nadie pero que se quejan más que todo el resto juntos.

Desde luego, se presenta un 2005 muy, pero que muy apasionante.

 

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