Félix Iriarte
El Supremo cumple con su papel
27/03/2005

El Tribunal Supremo, por unanimidad de sus 16 miembros, estima que la candidatura Aukera Guztiak es una continuación de la ilegalizada Batasuna y está dirigida por ETA. Por tanto impide que pueda concurrir a las elecciones para el Parlamento Vasco del próximo 17 de abril. Es un titular de prensa contundente, y por ahora quizás solo valga para eso, para consumo y para condicionar el debate partidario del Aberri Eguna de mañana domingo. La última palabra la tendrá el Tribunal Constitucional al que sin duda recurrirán. Hasta las doce de la noche del 31 de marzo no se sabrá si Aukera Guztiak podrá participar en los comicios.

El presidente del alto tribunal, Francisco José Hernando, y sus 15 compañeros no han tenido duda alguna en dar por buenas las pruebas presentadas por la Fiscalía y la Abogacía del Estado que sospechaban que Aukera Guztiak era la "lista blanca" de Batasuna. Los indicios que el Supremo ha elevado a la categoría de pruebas las aportaban la Guardia Civil y la Policía española. Pruebas que sirven para ilegalizar Aukera Guztiak y que podrían valer para hacer lo mismo con Aralar o cualquier otro partido nacionalista si ese hubiera sido el impulso político del Gobierno de Zapatero. No nos engañemos, ha sido el Gobierno quien ha hecho todo lo que está en su mano para que Aukera Guztiak no pueda concurrir a las elecciones.

¿Quién hace negra la lista de Aukera Guztiak, Rafa Díez, la asamblea de Batasuna de Getxo, o quizás la agenda de algún ilegal que contenía el teléfono de la cabeza de lista por Álava, Ana Arbulu? ¿La ilegaliza que entre los avalistas se encuentren candidatos que fueron legales en su día de Euskal Herritarrok, por ejemplo? ¿Por qué no la deja fuera de la ley la firma de Arzalluz y tantos y tantos abertzales de otros partidos? ¿No convierte en sospechosos a todos aquellos que apoyando a partidos nacionalistas legales han impulsado la candidatura de Aukera Guztiak? ¿O a lo mejor hoy no pero mañana vaya usted a saber?

El Tribunal Supremo no tiene respuestas para esas preguntas, porque si las tuviera tendría que enviar al presidio a más de uno. Al alto tribunal al que PP y PSOE rinden admiración lo único que le importa es que los sospechosos no han podido probar fehacientemente que nada tienen que ver ni con ETA ni con Batasuna ni con el PNV ni con el PSOE, como si las pruebas las tuvieran que presentar los acusados y no los acusadores. Basta una reunión con dirigentes de la izquierda abertzale para enviarlos a los leones. Hernando y sus compinches han hecho oídos sordos a los argumentos de Aukera Guztiak. Quien haya querido escucharles sabe que su objetivo no es hacer la política que Batasuna ha desarrollado en el Parlamento Vasco durante estos cuatro años. Quien quiera saber sabe que Aukera Guztiak -como indica su nombre- pretende que todas las opciones políticas, también Batasuna, puedan concurrir libremente a los comicios sin que la Ley de Partidos pueda impedirlo. Y eso no es una reivindicación exclusiva de Batasuna, ni de ETA; es la exigencia de una amplia mayoría política en Euskadi, de todos los nacionalistas, pero también de muchos socialistas sinceros.

Pero Hernando y su Tribunal prefieren mirar hacia otro lado, ignorar la realidad social que vive Euskadi. Sabe, al igual que el resto del Tribunal Supremo, que populares y socialistas aplaudirán su decisión porque, en nombre de la democracia, no hay quien cuestione las decisiones de los jueces. Menos aun cuando los políticos de turno les han puesto todos los medios necesarios para facilitarles la labor. Pero con su decisión, aunque sea tomada por unanimidad, empobrecen la democracia, la devalúan. Ahora le tocará ratificar la decisión al Tribunal Constitucional. Yo no apostaría un euro en favor de Aukera Guztiak, por mucho que la presidente, María Antonia Casas, planteara en su día un voto particular a la Ley de Partidos, una ley hecha en exclusiva para ilegalizar Batasuna, y por lo que se ve también a todo aquel sospechoso de tener alguna relación con él y que no guste a Zapatero.