Enriqueta Benito Bengoa *
Ya lo decíamos
30/03/2005

Unidad Alavesa, desde su fundación hace más de quince años, nació para cerrar el paso a un nacionalismo cada vez más voraz e incontenible. Lo cierto es que el foralismo consiguió en los años 90 crear la moda del alavesismo como dique de contención al independentismo. La prueba de la eficacia de esta respuesta ciudadana a los abusos del nacionalismo fue que ETA intentó terminar con la vida de tres dirigentes de Unidad Alavesa: Pablo Mosquera, Enriqueta Benito y Paco Probanza. Y todos los partidos en mayor o menor grado giraron en torno al foralismo.

Sin embargo, quizás por ello mismo, todos los partidos políticos hicieron esfuerzos ímprobos para arrinconar a este partido, intentando sacarlo del espacio electoral. Aunque no lo han conseguido, los nacionalistas no han dejado pasar la oportunidad para expoliar la capacidad financiera de la Diputación foral de Álava, segregar de los puestos de trabajo a los alaveses que no tienen como lengua propia el euskera, hacerse con el patrimonio inmueble público de los alaveses para sus mausoleónicas sedes institucionales y disolver la personalidad de Álava en eso que llaman genéricamente 'pueblo vasco', como si de un ente homogéneo e indistinto se tratara. Y como fase final la presentación y aprobación en el Parlamento Vasco del Plan Ibarretxe que trata de sacar a los vascos de España en un proyecto que nos recuerda a la ínsula Baratalia de la novela de Cervantes, y que es además de esperpéntico y demencial, fruto de la fantasía calenturienta de los seguidores de Sabino Arana que no tiene nada que ver con la realidad y con las posibilidades objetivas en el escenario europeo.

En esta locura en la que durante más de veinte años se ha desarrollado la política vasca, desestabilizando el conjunto de la política española, seguimos. Y para parar esa enajenación nadie ha puesto los instrumentos necesarios que la eviten. Lo más que se ha hecho hasta ahora es tratar de "moderar" al nacionalismo pactando con él, lo que ha significado afianzarlo y darle un poder casi absoluto que ha sabido utilizar bien en esa secuenciación programada para la independencia que ha consistido en crear las bases culturales para la formación del espíritu nacional, en controlar los instrumentos de creación de opinión, en hacer la vida imposible a los que no comulgamos con las ruedas de molino del secesionismo y en enseñar el camino a la sociedad vasca para que los ciudadanos supieran que de separarse del mismo serían excomulgados de la patria del nacionalismo y por tanto excluidos socialmente.

Otros prefirieron hacer política antinacionalista, sin más, desde Madrid, lo que ha dado más cuerda al nacionalismo. O han intentado ganar unas elecciones llevándonos de fracaso en fracaso hasta la derrota final, cuyo paradigma fueron las anteriores elecciones autonómicas de hace cuatro años.

Pues bien, ante la ausencia de propuestas alternativas de verdad, que sean freno al nacionalismo, desde la oferta política no desde el nihilismo o la colaboración, Unidad Alavesa sigue defendiendo lo mismo que en los años 90, pues ya tenemos el test que nos da la eficacia de esta política. Y es parar al nacionalismo usando sus mismos instrumentos argumentales:

- Contra la Euskadi independentista e irredenta de Ibarretxe, nosotros abogamos por un ÁLAVA LIBRE de las bridas del nacionalismo, en España como no podía ser menos.

- Contra el "ser para decidir" nacionalista que lleva a los vascos al aislamiento, nosotros abogamos el "ser para decidir" de los alaveses, para que no nos utilicen para sus objetivos que amordazan y coartan las libertades de los ciudadanos vascos.

- Contra la ruptura y la segregación territorial de la Euskal Herria bucólica nacionalista nosotros auspiciamos la separación de Álava de ese proyecto territorial independentista para que Álava no quede al margen de España y para romper el proyecto nacionalista.

- Contra la Euskadi étnica y homogénea nosotros abogamos la Vasconia de ciudadanos integrados en España, consagrando los derechos y libertades de los mismos por encima de cualquier proyecto territorial.

- Contra el monolitismo y homogeneización del proyecto nacionalista nosotros defendemos la pluralidad y la posibilidad de ser vascos de manera diferente, puesto que históricamente no ha habido una manera única de ser vasco lo que demuestra no sólo la historia sino la etnografía y la antropología cultural.

En definitiva, Unidad Alavesa preservará su voz en el Parlamento Vasco, y Álava seguirá siendo la espada de Damocles que se cierne sobre la cabeza del independentismo nacionalista. Puesto que, si no, no tendrán freno, pues desde Unidad Alavesa no vemos disposición en los grandes partidos nacionales para parar de forma efectiva esta locura que está ya durando demasiado, sin que se vislumbre hoy por hoy la posibilidad de la alternancia política, ya que, emulando el cuadro de Goya en el que dos españoles se atizan con medio cuerpo enterrado, el Partido Socialista no parece dispuesto a unir sus fuerzas en torno a un único interés: preservar la unidad de España y el Partido Popular sigue estancado sin salir de su parálisis desde su pérdida de poder en las últimas elecciones generales.

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Secretaria General de Unidad Alavesa y candidata a lehendakari