Unidad Alavesa, desde su fundación hace más de quince años,
nació para cerrar el paso a un nacionalismo cada vez más voraz
e incontenible. Lo cierto es que el foralismo consiguió en
los años 90 crear la moda del alavesismo como dique de contención
al independentismo. La prueba de la eficacia de esta respuesta
ciudadana a los abusos del nacionalismo fue que ETA intentó
terminar con la vida de tres dirigentes de Unidad Alavesa:
Pablo Mosquera, Enriqueta Benito y Paco Probanza.
Y todos los partidos en mayor o menor grado giraron en torno
al foralismo.
Sin embargo, quizás por ello mismo, todos los partidos políticos
hicieron esfuerzos ímprobos para arrinconar a este partido,
intentando sacarlo del espacio electoral. Aunque no lo han
conseguido, los nacionalistas no han dejado pasar la oportunidad
para expoliar la capacidad financiera de la Diputación foral
de Álava, segregar de los puestos de trabajo a los alaveses
que no tienen como lengua propia el euskera, hacerse con el
patrimonio inmueble público de los alaveses para sus mausoleónicas
sedes institucionales y disolver la personalidad de Álava
en eso que llaman genéricamente 'pueblo vasco', como si de
un ente homogéneo e indistinto se tratara. Y como fase final
la presentación y aprobación en el Parlamento Vasco del Plan
Ibarretxe que trata de sacar a los vascos de España en un
proyecto que nos recuerda a la ínsula Baratalia de la novela
de Cervantes, y que es además de esperpéntico y demencial,
fruto de la fantasía calenturienta de los seguidores de Sabino
Arana que no tiene nada que ver con la realidad y con
las posibilidades objetivas en el escenario europeo.
En esta locura en la que durante más de veinte años se ha
desarrollado la política vasca, desestabilizando el conjunto
de la política española, seguimos. Y para parar esa enajenación
nadie ha puesto los instrumentos necesarios que la eviten.
Lo más que se ha hecho hasta ahora es tratar de "moderar"
al nacionalismo pactando con él, lo que ha significado afianzarlo
y darle un poder casi absoluto que ha sabido utilizar bien
en esa secuenciación programada para la independencia que
ha consistido en crear las bases culturales para la formación
del espíritu nacional, en controlar los instrumentos de creación
de opinión, en hacer la vida imposible a los que no comulgamos
con las ruedas de molino del secesionismo y en enseñar el
camino a la sociedad vasca para que los ciudadanos supieran
que de separarse del mismo serían excomulgados de la patria
del nacionalismo y por tanto excluidos socialmente.
Otros prefirieron hacer política antinacionalista, sin más,
desde Madrid, lo que ha dado más cuerda al nacionalismo. O
han intentado ganar unas elecciones llevándonos de fracaso
en fracaso hasta la derrota final, cuyo paradigma fueron las
anteriores elecciones autonómicas de hace cuatro años.
Pues bien, ante la ausencia de propuestas alternativas de
verdad, que sean freno al nacionalismo, desde la oferta política
no desde el nihilismo o la colaboración, Unidad Alavesa sigue
defendiendo lo mismo que en los años 90, pues ya tenemos el
test que nos da la eficacia de esta política. Y es parar al
nacionalismo usando sus mismos instrumentos argumentales:
- Contra la Euskadi independentista e irredenta de Ibarretxe,
nosotros abogamos por un ÁLAVA LIBRE de las bridas del nacionalismo,
en España como no podía ser menos.
- Contra el "ser para decidir" nacionalista que lleva a los
vascos al aislamiento, nosotros abogamos el "ser para decidir"
de los alaveses, para que no nos utilicen para sus objetivos
que amordazan y coartan las libertades de los ciudadanos vascos.
- Contra la ruptura y la segregación territorial de la Euskal
Herria bucólica nacionalista nosotros auspiciamos la separación
de Álava de ese proyecto territorial independentista para
que Álava no quede al margen de España y para romper el proyecto
nacionalista.
- Contra la Euskadi étnica y homogénea nosotros abogamos la
Vasconia de ciudadanos integrados en España, consagrando los
derechos y libertades de los mismos por encima de cualquier
proyecto territorial.
- Contra el monolitismo y homogeneización del proyecto nacionalista
nosotros defendemos la pluralidad y la posibilidad de ser
vascos de manera diferente, puesto que históricamente no ha
habido una manera única de ser vasco lo que demuestra no sólo
la historia sino la etnografía y la antropología cultural.
En definitiva, Unidad Alavesa preservará su voz en el Parlamento
Vasco, y Álava seguirá siendo la espada de Damocles
que se cierne sobre la cabeza del independentismo nacionalista.
Puesto que, si no, no tendrán freno, pues desde Unidad Alavesa
no vemos disposición en los grandes partidos nacionales para
parar de forma efectiva esta locura que está ya durando demasiado,
sin que se vislumbre hoy por hoy la posibilidad de la alternancia
política, ya que, emulando el cuadro de Goya en el
que dos españoles se atizan con medio cuerpo enterrado, el
Partido Socialista no parece dispuesto a unir sus fuerzas
en torno a un único interés: preservar la unidad de España
y el Partido Popular sigue estancado sin salir de su parálisis
desde su pérdida de poder en las últimas elecciones generales.
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Secretaria General de Unidad Alavesa
y candidata a lehendakari
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