Félix Iriarte
Comienza el choque
31/03/2005

La campaña electoral que se abre a medianoche promete ser la más decisiva de todas las habidas hasta ahora. Decir eso en Euskadi seguramente no es nada novedoso puesto que en vísperas de todas las citas electorales se comenta lo mismo. Sucede lo mismo que en los partidos del Madrid-Barcelona, que estén como estén en la tabla clasificatoria, año tras año se convierte en el partido del siglo.

Algo así sucede ahora en Euskadi, aunque quizás la percepción de la importancia del resultado electoral sea más palpable en los medios de comunicación y los partidos políticos que entre los ciudadanos. No es la situación de hace cuatro años. Entonces sí que había 'lobos' de verdad que hicieron que los ciudadanos acudieran en masa a las urnas. Ahora, a simple vista, parece que no hay tanto lobo suelto, aunque San Gil y Patxi López no le quitarían ese calificativo a Ibarretxe, ni los nacionalistas harían lo propio con los candidatos socialistas y populares. Por ahora los lobos -si los hay- están disfrazados de corderos.

Pero el escenario de la batalla electoral se ha achicado con el beneplácito de PP y PSE y la colaboración de los jueces españoles, más pendientes del impulso político que sienten del Gobierno que de ejercer de árbitros imparciales. Como los equipos de fútbol que se sienten inferiores ante la visita del líder, PP y PSE han optado por estrechar los márgenes, reducir el campo y embarrarlo. Piensan que así será más factible lograr la victoria, y que además es su única oportunidad.

Patxi López, sin embargo, necesita campo pequeño pero una campaña limpia, de bajo perfil y sin estridencias. Hacer oídos sordos a los cantos de sirena que le llegarán del PP y tratar de situarse en el centro entre nacionalistas españoles y abertzales vascos. A las orillas, los demás, en eso coincide con el lehendakari. Si el nacionalismo gobernante consigue hacerle responsable del estrechamiento del campo y de la falta de libertades asemejando Aznar con Zapatero y visualizando que San Gil y López forman un tándem perfecto en comunión de intereses, habrá conseguido buena parte de sus objetivos.

Peor lo van a tener con Ibarretxe en el cuerpo a cuerpo. El lehendakari es, con diferencia, el político mejor valorado, quien más apoyos concita y es visto como una persona dialogante y como el mejor candidato. En la confrontación dialéctica será difícil que consigan superarle. Es el líder y parte con esa ventaja. Es, además, un líder curtido porque ha tenido que lidiar con duros enemigos. Madrid -en un amplio sentido- le ha fustigado sin perdón, pero eso mismo le ha hecho fuerte y ha sabido conciliar la admiración de muchos abertzales sin adscripción partidaria. Pero para seguir al frente del Gobierno necesitará algo más. Ibarretxe es el más interesado en el cuerpo a cuerpo electoral. Es quien puede movilizar los votos de los indecisos y de los que no piensan todavía en acudir a las urnas el día 17. De su campaña dependerá en buena medida que logre mantener el gobierno. Y quizás también de Madrazo, al que también le gustaría ofrecer una imagen de unión entre PP y PSE. Hace cuatro años obtuvo un buen botín de aquella estrategia de redondo y Mayor Oreja. Ahora de él depende que aquellos votos sean definitivamente suyos.