Félix Iriarte
Mirando a Zapatero
07/04/2005

La campaña electoral se está haciendo un hueco en la agenda de los vascos. El fallecimiento del Papa primero y del Príncipe Raniero de Mónaco después han eclipsado una campaña que ya se preveía que no iba a levantar la expectación de la de hace cuatro años. Tan sólo el debate entre los cuatro candidatos a lehendakari del pasado lunes ha avivado algo el interés. Se podría decir que el verdadero inicio de la campaña la ha propiciado el debate, a pesar de que no fue un auténtico cara a cara entre Ibarretxe, San Gil, Patxi López y Madrazo.

El primer damnificado ha sido el candidato socialista, Patxi López. Sin hacer caso de las encuestas, más o menos interesadas, que dan a Ibarretxe una holgada victoria ante sus adversarios políticos, pocos dudan que López fue quien peor parado salió del envite. La ambigüedad en la que se mueven los socialistas tratando de pescar en las redes del PP y de los nacionalistas les hace perder perfil. Corren el riesgo de quedarse sin lo uno ni lo otro. El hecho de que tampoco quieran hablar claramente sobre sus preferencias para formar Gobierno también contribuye a ello. La indefinición hizo que Patxi López fuera blanco fácil para San Gil e Ibarretxe, así como para Madrazo.

Quizá por eso las miradas están puestas en el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. En una semana visitará tres veces Euskadi y tomará parte en otros tantos actos políticos de campaña. López necesita el tirón electoral de ZP como agua de mayo, pero el presidente español corre un riesgo evidente: un mal resultado de Patxi López el día 17 le arrastrará también a él. San Gil y, sobre todo, Mariano Rajoy están al acecho. Le exigirán que aclare si está dispuesto a gobernar con el PNV, a quien el PP considera el mejor aliado de Batasuna y de ETA, como ha sugerido Pascual Maragall. Si la callada por respuesta no vale para nadie, menos aún para el PP una respuesta positiva. Además, si las declaraciones del president de la Generalitat son contestadas por sus habituales detractores en el PSOE, el servicio que entre todos le harán a los populares será inmenso.

Zapatero será vigilado también desde otro ángulo, desde el lado nacionalista pero fundamentalmente desde la izquierda abertzale. Poco a poco los dirigentes abertzales están dando pasos inequívocos de hacia dónde deben dirigir el voto, hacia el hasta hace escasas fechas desconocido Partido Comunista de las Tierras Vascas. Todos esperan que Zapatero dé alguna señal al respecto y algún mensaje más dirigido a Otegi y los suyos. De lo que haga y diga se podrán extraer algunas conclusiones que indiquen el futuro de la política vasca a partir del día 18. ETA ya afirmó en la entrevista en Berria que algunas de las declaraciones efectuadas por Zapatero en la entrevista de ETB las tomaba en consideración. Queda por ver si las próximas tampoco son rechazadas de plano por los dirigentes de ETA y de la izquierda abertzale.