La campaña electoral se está haciendo un hueco en la agenda
de los vascos. El fallecimiento del Papa primero y del Príncipe
Raniero de Mónaco después han eclipsado una campaña
que ya se preveía que no iba a levantar la expectación de
la de hace cuatro años. Tan sólo el debate entre los cuatro
candidatos a lehendakari del pasado lunes ha avivado algo
el interés. Se podría decir que el verdadero inicio de la
campaña la ha propiciado el debate, a pesar de que no fue
un auténtico cara a cara entre Ibarretxe, San Gil, Patxi
López y Madrazo.
El primer damnificado ha sido el candidato socialista, Patxi
López. Sin hacer caso de las encuestas, más o menos interesadas,
que dan a Ibarretxe una holgada victoria ante sus adversarios
políticos, pocos dudan que López fue quien peor parado salió
del envite. La ambigüedad en la que se mueven los socialistas
tratando de pescar en las redes del PP y de los nacionalistas
les hace perder perfil. Corren el riesgo de quedarse sin lo
uno ni lo otro. El hecho de que tampoco quieran hablar claramente
sobre sus preferencias para formar Gobierno también contribuye
a ello. La indefinición hizo que Patxi López fuera blanco
fácil para San Gil e Ibarretxe, así como para Madrazo.
Quizá por eso las miradas están puestas en el presidente del
Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. En
una semana visitará tres veces Euskadi y tomará parte en otros
tantos actos políticos de campaña. López necesita el tirón
electoral de ZP como agua de mayo, pero el presidente español
corre un riesgo evidente: un mal resultado de Patxi López
el día 17 le arrastrará también a él. San Gil y, sobre todo,
Mariano Rajoy están al acecho. Le exigirán que aclare
si está dispuesto a gobernar con el PNV, a quien el PP considera
el mejor aliado de Batasuna y de ETA, como ha sugerido Pascual
Maragall. Si la callada por respuesta no vale para nadie,
menos aún para el PP una respuesta positiva. Además, si las
declaraciones del president de la Generalitat son contestadas
por sus habituales detractores en el PSOE, el servicio que
entre todos le harán a los populares será inmenso.
Zapatero será vigilado también desde otro ángulo, desde el
lado nacionalista pero fundamentalmente desde la izquierda
abertzale. Poco a poco los dirigentes abertzales están dando
pasos inequívocos de hacia dónde deben dirigir el voto, hacia
el hasta hace escasas fechas desconocido Partido Comunista
de las Tierras Vascas. Todos esperan que Zapatero dé alguna
señal al respecto y algún mensaje más dirigido a Otegi
y los suyos. De lo que haga y diga se podrán extraer algunas
conclusiones que indiquen el futuro de la política vasca a
partir del día 18. ETA ya afirmó en la entrevista en Berria
que algunas de las declaraciones efectuadas por Zapatero en
la entrevista de ETB las tomaba en consideración. Queda por
ver si las próximas tampoco son rechazadas de plano por los
dirigentes de ETA y de la izquierda abertzale.
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