Despejada la duda sobre la participación del Partido Comunista
de las Tierras Vascas (EHAK) es momento de aventurar sobre
sus posibles consecuencias. El hecho de que Otegi y a izquierda
abertzale ilegalizada hayan hecho de EHAK el depositario
de sus votos indica que esa izquierda abertzale contará con
representación parlamentaria. ¿Pero cuantos escaños podrían
conseguir? La mayoría de los observadores se inclinan por
reducir considerablemente la representación que hasta ahora
ha ostentado Batasuna en el Parlamento Vasco. No es mi caso.
Socialista Abertzaleak, el grupo parlamentario de Batasuna,
ha tenido siete escaños. En 2001 sufrió uno de los mayores
batacazos que se conocen: su representación se redujo a la
mitad. Pasó de catorce a siete. Batasuna era entonces un partido
legal, no existía la Ley de Partidos. El más beneficiado de
aquella caída fue la coalición PNV-EA, que subió hasta los
33 escaños.
A la hora de buscar las razones de aquel encontronazo de la
izquierda abertzale hay una que destaca sobre las demás.
Su base social ni entendió ni admitió la ruptura de la tregua
por parte de ETA ni participó de la política de acoso y derribo
hacia el PNV y el lehendakari que a continuación puso
en marcha el grupo de Otegi. El objetivo de esa política
era que Ibarretxe y el partido jeltzale pasaran a la
oposición. Sucedió justo lo contrario. De aquella experiencia
ha aprendido la izquierda abertzale. Se presenta a las elecciones
-aunque no de la manera deseada- con un discurso renovado,
con un proyecto de paz basado en la propuesta de Anoeta y
otra vez con la esperanza de que se abra una vía de diálogo
y negociación con el Gobierno español. Son factores que pueden
atraer a parte del electorado perdido hace cuatro años; al
menos, servirá de tapón para que la fuga de votos se haya
detenido definitivamente si es que no lo estaba ya.
En unas elecciones en las que se prevé que el número de votantes
disminuya con respecto a los anteriores comicios, la fidelidad
a un partido es un elemento muy importante. Batasuna siempre
ha demostrado que tiene una militancia a prueba de todo tipo
de situaciones. Pidió el voto nulo -el voto más inútil de
todos- en los comicios europeos y municipales, y aunque Aralar
ya se había independizado para entonces, logró reunir más
de 100.000 papeletas. No hay motivos para pensar que ahora
EHAK no vaya a superar esa cifra. Para los simpatizantes de
la izquierda abertzale el voto a EHAK es el más útil de todos
los depositados desde el año 2001 y las condiciones son más
favorables, aunque no las ideales.
A riesgo de equivocarme porque el verdadero veredicto lo darán
los ciudadanos vascos el domingo, considero que EHAK no estará
muy lejos de revalidar los siete escaños, puede incluso que
lo consiga. La consecuencia será que Ibarretxe no dispondrá
de mayoría absoluta, ni siquiera con la ayuda de Madrazo.
Es más, si EHAK consigue rescatar algunos de los votos que
Ibarretxe arañó de la bolsa de Otegi, el resultado será que
la coalición PNV-EA se vea en dificultades para conseguir
los 33 parlamentarios de entonces.
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