Felix Iriarte
El efecto EHAK
12/04/2005

Despejada la duda sobre la participación del Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK) es momento de aventurar sobre sus posibles consecuencias. El hecho de que Otegi y a izquierda abertzale ilegalizada hayan hecho de EHAK el depositario de sus votos indica que esa izquierda abertzale contará con representación parlamentaria. ¿Pero cuantos escaños podrían conseguir? La mayoría de los observadores se inclinan por reducir considerablemente la representación que hasta ahora ha ostentado Batasuna en el Parlamento Vasco. No es mi caso.

Socialista Abertzaleak, el grupo parlamentario de Batasuna, ha tenido siete escaños. En 2001 sufrió uno de los mayores batacazos que se conocen: su representación se redujo a la mitad. Pasó de catorce a siete. Batasuna era entonces un partido legal, no existía la Ley de Partidos. El más beneficiado de aquella caída fue la coalición PNV-EA, que subió hasta los 33 escaños.

A la hora de buscar las razones de aquel encontronazo de la izquierda abertzale hay una que destaca sobre las demás. Su base social ni entendió ni admitió la ruptura de la tregua por parte de ETA ni participó de la política de acoso y derribo hacia el PNV y el lehendakari que a continuación puso en marcha el grupo de Otegi. El objetivo de esa política era que Ibarretxe y el partido jeltzale pasaran a la oposición. Sucedió justo lo contrario. De aquella experiencia ha aprendido la izquierda abertzale. Se presenta a las elecciones -aunque no de la manera deseada- con un discurso renovado, con un proyecto de paz basado en la propuesta de Anoeta y otra vez con la esperanza de que se abra una vía de diálogo y negociación con el Gobierno español. Son factores que pueden atraer a parte del electorado perdido hace cuatro años; al menos, servirá de tapón para que la fuga de votos se haya detenido definitivamente si es que no lo estaba ya.

En unas elecciones en las que se prevé que el número de votantes disminuya con respecto a los anteriores comicios, la fidelidad a un partido es un elemento muy importante. Batasuna siempre ha demostrado que tiene una militancia a prueba de todo tipo de situaciones. Pidió el voto nulo -el voto más inútil de todos- en los comicios europeos y municipales, y aunque Aralar ya se había independizado para entonces, logró reunir más de 100.000 papeletas. No hay motivos para pensar que ahora EHAK no vaya a superar esa cifra. Para los simpatizantes de la izquierda abertzale el voto a EHAK es el más útil de todos los depositados desde el año 2001 y las condiciones son más favorables, aunque no las ideales.

A riesgo de equivocarme porque el verdadero veredicto lo darán los ciudadanos vascos el domingo, considero que EHAK no estará muy lejos de revalidar los siete escaños, puede incluso que lo consiga. La consecuencia será que Ibarretxe no dispondrá de mayoría absoluta, ni siquiera con la ayuda de Madrazo. Es más, si EHAK consigue rescatar algunos de los votos que Ibarretxe arañó de la bolsa de Otegi, el resultado será que la coalición PNV-EA se vea en dificultades para conseguir los 33 parlamentarios de entonces.