Felix Iriarte
Un Parlamento normalizado
15/04/2005
Es posible que el resultado electoral del domingo no cambie sustancialmente la composición del Parlamento Vasco. Habrá pequeñas escaramuzas que se dilucidan en todos los comicios, que tampoco hay que desdeñarlos, como son si la coalición PNV-EA logrará mantenerse cerca del techo electoral que consiguió hace cuatro años, si en la particular batalla que mantienen PP y PSE los socialistas logran la delantera, que dicho sea de paso es su posición natural, o si los nacionalistas deberán echar mano de EB para poder gobernar con cierta comodidad.

De cualquier modo no son esas las grandes cuestiones a despejar. Algunas de más profundo significado ya se han aclarado. Si de algo ha servido la campaña ha sido para poner de relieve la nueva ubicación que pretende Zapatero para el socialismo español. Nada de asociarse con el PP al estilo de Nicolás Redondo ni echarse a los brazos del PNV. El socialismo vasco, que no vasquista, se reivindica como la fuerza que puede arreglarse con ambos bandos, con nacionalistas y populares, un ejercicio imposible a los ojos de sus adversarios políticos que consideran incompatibles ambos extremos.

La posición de centralidad que quiere para sí el PSE, sin embargo, no aclara su posición respecto a la izquierda abertzale que estará representada por EHAK. Tampoco lo han aclarado Ibarretxe ni Madrazo, pero todos ellos se verán obligados a hacerlo. Sólo el PP ha dicho que no hay nada que hablar con los que considera que representan a ETA y Batasuna.

Una de las características de la pasada legislatura consistió en la negativa por parte de los partidos a negociar con Socialista Abertzaleak, el grupo parlamentario de la izquierda abertzale. No obstante, ahora la representación que obtenga EHAK será inmaculada puesto que lo hará después de haber superado el filtro judicial, el mismo que ha impedido que Otegi, Permach o Goirizelaia puedan ser parlamentarios. Dialogar, negociar y pactar iniciativas parlamentarias con los comunistas-nacionalistas vascos no deberá estar, por lo tanto, puesto bajo sospecha. Y eso abre unas puertas que hasta ahora permanecían cerradas. Y cierra otras, las de las acusaciones mutuas entre gobierno y oposición sobre la connivencia con Batasuna.

Ibarretxe ya ha afirmado que si gobierna la próxima legislatura hablará con todos, incluida Batasuna, dentro y fuera del Parlamento. La paz así lo exige. Pero también romper con inercias del pasado. Si el Parlamento es el imperio de la palabra no hay ninguna razón para excluir de las negociaciones y conversaciones a ningún partido, máxime si ha superado todos los requisitos establecidos. Además, ¿para qué se exige que todas las fuerzas políticas estén en el Parlamento si no es para dialogar, negociar y si se da el caso pactar con quien se considere oportuno? La normalización no llegará al Parlamento Vasco esta legislatura porque hasta que Batasuna no pueda presentarse será imposible hablar en esos términos. Pero si EHAK no es marginada como lo ha sido el grupo de Otegi, algo se habrá avanzado.