Estamos en la recta final. Es difícil defender que las elecciones
vascas del día 17 son unas elecciones libres y democráticas.
Hay muchos candidatos que tienen que ir a los mítines con
escolta. Hay muchos vascos en muchos pueblos de Álava, Guipúzcoa
y Vizcaya que no se atreverán a votar o que, si lo hacen,
no votarán lo que quieren. Por miedo. Los antidemócratas han
conseguido burlar a la justicia y los amigos de los terroristas
podrán ser votados. ¿Elecciones libres y en igualdad?
Pero todavía peor que eso es lo que puede pasar el día 18
de abril si el 17 ganan los mismos que durante más de dos
décadas han tenido el poder y no han sido capaces de evitar
los asesinatos, de acabar con los asesinos, de defender a
los que sufren y de alcanzar la paz. Si el 17 de abril los
ciudadanos vascos no apuestan por el cambio democrático y
por una solución de todos y para todos, a partir del día 18
de abril:
Los alumnos vascos seguirán tres modelos educativos, dos de
los cuales conducen a la desaparición paulatina del español
como lengua de diálogo y el tercero es una pantomima.
Los profesores vascos que sólo hablan español seguirán represaliados
y los que aspiren a ir a trabajar a esa tierra no tendrán
ninguna oportunidad.
Los políticos que hayan perdido las elecciones tendrán que
seguir yendo con escolta a todas partes, incluido el Parlamento
vasco. Su vida correrá aún más peligro que ahora.
Ni ellos ni sus hijos podrán ir libremente al cine, al parque,
al bar de la esquina...
La Ertzaina recibirá de nuevo órdenes de no actuar contra
los cachorros de ETA cuando éstos siembran la violencia en
las calles.
Los derechos humanos no estarán asegurados para nadie.
Los terroristas y los grupos que les apoyan volverán a contar
con jugosas subvenciones públicas, en parte financiadas por
sus víctimas.
Habrá un referéndum contra España.
La economía vasca puede sufrir un colapso y los excelentes
empresarios vascos pueden verse obligados a tener que elegir
entre el txacolí o la economía global.
El País Vasco no será nunca una sociedad libre, democrática
y justa sino un territorio bajo control de lo que ETA significa.
El 17 de abril los ciudadanos vascos tienen que decidir de
qué lado quieren estar.
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