Algo se ha movido el mapa vasco, en las elecciones de ayer
domingo. No hay vuelco, pero sí hay sustanciales movimientos,
que con bastante probabilidad permitirán iniciar la legislatura
con distinta actitud o talante. Es cierto que los peneuvistas
siguen siendo la fuerza mayoritaria, pero su pérdida de cuatro
escaños es, con toda certeza, una de las tendencias más significativas
y a tener en cuenta. El Plan Ibarretxe ha vuelto a tener otro
importante revolcón, después de que ya tuvo en el Congreso
de los diputados. Esta vez, sí, el Plan Ibarretxe ha muerto
definitivamente.
Ganan seis escaños los socialistas, y ésa es la victoria por
excelencia de estas urnas, sin ningún género de dudas. El
efecto Zapatero, con toda probabilidad, se apunta esos
buenos tantos, que abren paso a una legislatura en la que
el diálogo entre los opuestos deberá ser imprescindible. Zapatero
y "su" Patxi López están en condiciones de modificar
de manera sustancial el panorama político de Euskadi, una
vez que el PNV no alcanza a conseguir la mayoría absoluta
con sus socios anteriores de Esker Batua-IU, que se mantiene
en sus tres escaños. Solamente con el apoyo del escaño logrado
por Aralar obtendría la fuerza de la legislatura anterior.
Pierden cuatro los populares, tantos como el propio PNV-EA,
y ello pese a la buena tarea de una candidata inadecuada.
María San Gil se ha esforzado como la que más, pero
ese mensaje suyo será difícil que obtenga más réditos en Euskadi.
La cuarta fuerza política vasca vuelve a ser Batasuna, esta
vez con el disfraz del PCTV, que a nadie consiguió confundir.
Los batasunos han logrado incrementar en dos el número de
sus escaños. Es probablemente cierto que le hicieron la campaña
todos los demás, unos con su condena previa y otros con el
deseo de su legitimación preliminar. Pero sería volver a esconder
la cabeza en la arena: Hay ciento y pico mil votantes batasunos,
y la cuestión es cómo resolver esa peliaguda cuestión. No
es suficiente dejarlos fuera de juego de manera permanente,
no basta con erradicarlos del mapa político vasco por la fuerza
de un decreto o de una sentencia judicial. Ni mucho menos,
encerrarlos en prisión a todos ellos, como algunos desearían.
Existen, tienen sus propias convicciones, votan, y volverán
a tener un grupo parlamentario propio, incluso mayor que el
de Sozialista Abertzaleak de la anterior legislatura. Cabe
el riesgo o la tentación de que el PNV-EA trate de llegar
con ellos a un acuerdo de legislatura para alcanzar los deseables
38 escaños de la mayoría absoluta. Sería el terrible error
de los nuevos tiempos, por más que algo será preciso hacer
con este grupo, de "echados al monte" de la independencia,
cuando no de la violencia pura y dura.
A la vista queda que sólo será posible la vía de una negociación
y un gran acuerdo que alcance y satisfaga, cuando menos, a
las dos terceras partes de la nueva cámara vasca: PNV, PSE
e IU suman cincuenta escaños. Si además se sumaran el PP y
Aralar, mucho mejor. |