Felix Iriarte
Una victoria 'agridulce'
17/04/2005

Venció pero no convenció. La victoria de la coalición PNV-EA liderada por el lehendakari Juan José Ibarretxe era incuestionable. Pero el listón que debía superar era superar la suma que obtendrían PP y PSE-EE. El nacionalismo gobernante se había impuesto así mismo superar a ambos partidos porque, según sus previsiones, de ello dependería en buena medida el futuro de la política vasca.

Ibarretxe ha fracasado desde ese punto de vista. Pero no porque lo que la coalición ha perdido haya ido en beneficio de populares y socialistas. Estos suman un escaño más que hace cuatro años, no recuperan los cuatro que pierde la coalición liderada por Ibarretxe. Además, si en la anterior cita electoral PNV-EA se hizo con los últimos escaños por cada circunscripción, ahora se ha quedado a las puertas de conseguirlo en todas ellas.

Ha sido la izquierda abertzale quien ha propiciado la caída de los nacionalistas moderados. EHAK recupera parte de lo que Euskal Herritarrok cedió a Ibarretxe en 2001. Habrá que recordar que el partido liderado por Otegi perdió siete escaños en beneficio de PNV-EA. Ahora, con una actitud diametralmente opuesta, ha podido recuperar parte del botín a pesar de las adversas condiciones para disputar el voto al resto de partidos.

En la comparecencia para analizar los resultados -Ibarretxe, a pesar de haber vencido en los comicios fue el último en salir ante los medios de comunicación- el lehendakari, acompañado por José Jon Imaz y Begoña Errazti, admitió que la victoria no de dejaba satisfecho. "Es una victoria agridulce", afirmó, aunque puntualizó que dentro de escasos días sólo se recordará quién ganó, no por cuanto lo hizo.

Su victoria-derrota poco cambiará el escenario político de Euskadi. Ibarretxe afirmó que mañana mismo llamará a Zapatero y a los partidos para comenzar a diseñar entre todos el futuro de Euskadi. Conseguir la paz y la normalización política es el reto de todos los partidos, y para ello habrá que contar sin duda con la izquierda abertzale que ha salido reforzada del envite. Al igual que el PSE-EE. Los dos partidos que más han incidido en lograr la paz han salido fortalecidos. Hasta ayer a medianoche Ibarretxe apenas había aludido a la paz, su mensaje era incidir en la negociación con Madrid para conseguir un nuevo pacto político. Hoy queda claro que ese pacto deberá tener al menos tres bandas: PNV-EA, PSE y la izquierda abertzale. Que el PP quiera adherirse o no queda en su mano.

La política vasca tendrá otros elementos no diseñados de antemano por los dirigentes del Gobierno vasco. Los planes de normalización tendrán que ser readaptados a la nueva situación y ni el lehendakari ni Patxi López saldrán con ventaja. Tienen un tercero en discordia con el que la sociedad vasca considera que es imprescindible contar: la izquierda abertzale. Sería conveniente que nadie, ni Ibarretxe ni Patxi López ni Zapatero, lo olvidaran.