Lo mejor: nadie tiene votos para imponer su modelo a la sociedad
vasca. En cuanto Ibarretxe "ha sacado a pasear"
su plan sin tapujos ha tenido menos apoyos de los que decía
tener. Pero Zapatero tampoco tiene motivos para tirar
cohetes. Si, pese a la apuesta personal del presidente, el
PSE sólo logra recuperar lo que tiene el PP. Si el trasvase
de votos sólo se produce entre "los constitucionalistas"
la estrategia de recuperación del nacionalismo moderado del
actual presidente del Gobierno también ha fracasado.
Como bloque el nacionalismo vasco ha demostrado ser inmune
al cambio político que Zapatero esta impulsando hacia la España
plural. La sociedad vasca sigue partida en dos y Zapatero
ha cosechado su segundo fracaso, tras las elecciones europeas,
en tan solo un año. La España real no coincide con la que
él imaginado. Lo peor: bajo una nueva forma, el Partido Comunista
de las Tierras Vascas, Batasuna/ETA siguen presentes en el
Parlamento Vasco con mas fuerza que antes. ¿Formaba parte,
como se ha dicho, de alguna estrategia oculta de Zapatero
dejar que Batasuna pudiera concurrir a las elecciones aunque
fuera incluso disfrazada? ¿Tiene el Gobierno alguna estrategia
de negociación con ETA? Pronto lo sabremos. Todos los Gobiernos
anteriores han negociado con la banda en busca de un "final
dialogado" de la violencia.
En esta clave hay que conjugar lo ocurrido. El tripartito
vasco, tal como lo hemos conocido, no se puede reeditar. Pero,
salvo que la cordura se imponga y Zapatero Ibarretxe entienden
que el mensaje de los vascos es "que se entiendan",
esta legislatura "mandará ETA". |