Las elecciones vascas han deparado una sorpresa importante,
el triunfo del Partido Comunista de las Tierras Vascas, que
ha recogido el voto sin destino de Batasuna y los de quienes
han considerado que la ilegalización y acoso a la izquierda
abertzale, es un episodio más de una campaña dirigida
por los que tienen el poder político y económico, en Euzkadi
y en Madrid, contra un sector imprescindible del pueblo vasco
en el que se agrupan con muy variadas motivaciones políticas
y sociales de carácter radical. Desde esta interpretación
cobra sentido la movilización que ha conseguido obtener un
partido político casi desconocido, sin conexiones personales
comprobadas con Batasuna, con escasos medios de campaña y
con un discurso político etéreo y abstracto. Los resultados
obtenidos, superiores a los que alcanzara Otegi en
el año 2001 en plena beligerancia de ETA, demuestran bien
a las claras que, si bien este sector de la izquierda independentista
está retrocediendo desde los máximos alcanzados en 1998 que
marcaron el apogeo de una tendencia ascendente, todavía cuenta
con un electorado militante con fuerte carga ideológica que
representa el 8,33 por ciento del electorado vasco.
Pero parece necesario hacer algunas consideraciones sobre
estos resultados y su significación, lo que quizá tenga más
alcance que el dato incuestionable del retroceso de PNV-EA
y ascenso del PSE-EE, así como la pérdida del virtual plebiscito
presentado por Ibarretxe sobre su plan soberanista.
En primer lugar habría que discriminar entre el electorado
propio de EHAK, que sin duda lo tiene como puede deducirse
de la intención de voto de las encuestas realizadas cuando
todavía no había recibido el apoyo explícito de Batasuna,
y el que es propio de esta formación ilegalizada: el aumento
de siete mil votantes en el conjunto de los recibidos por
el nuevo partido comunista es poco significativo respecto
de los que obtuvo aquella formación política en las últimas
autonómicas, más aún considerando la capacidad de movilización
que siempre ha demostrado Batasuna tanto en eventos electorales
como en manifestaciones y concentraciones. Con esto y con
todo, el aumento de la abstención ha propiciado que aquél
leve aumento en el número de sufragios obtenidos se haya traducido
en dos escaños más. Otro factor a tener en cuenta son los
casi catorce mil votos que ha perdido EB-IU, que hay que suponer
que se habrán repartido entre el partido socialista y el partido
comunista de nuevo cuño.
La segunda cuestión que se plantea exige aventurarse por terrenos
de la prognosis, por no decir de la profecía. Se trata del
comportamiento político de EHAK en el futuro y, como punto
de arranque, su respuesta a una casi imposible oferta desvariada
de Ibarretxe para que apoyaran a su gobierno con los
nueve diputados obtenidos. Es de suponer que, si se diera
este supuesto casi impensable, las condiciones del Partido
Comunista de las Tierras Vascas serían muy duras y probablemente
inaceptables. En un segundo tiempo se tendrá que comprobar
hasta qué punto va seguir las directrices marcadas por Batasuna
o, por el contrario, establecerá diferencias con esta formación.
En este punto hay que tener en cuenta que Batasuna era -y
sigue siendo en su estado de ilegalización- un grupo político
muy heterogéneo con corrientes enfrentadas y con un difícil
discurso unitario, pese a la demostrada capacidad de Otegi
para llevar la voz del partido.
Ahora estamos ante una formación que ha tenido un alto apoyo
de los antes electores de Batasuna, que tiene algunos planteamientos
políticos semejantes con ésta pero debe preservar su continuidad.
No puede desbarrar y exponerse a ser ilegalizada. Por otra
parte también presenta elementos diferenciales en materia
social, ha condenado toda violencia e incluso Miren Nekane
ha manifestado que "la violencia de ETA, la tortura, las
ilegalizaciones existen y hay que acabar con ellas". Por
activa y por pasiva sus cabezas visibles han negado toda identidad
con Batasuna, aparte de recibir apoyo de otra veintena de
formaciones políticas y sociales. Su lema de democracia y
paz, que nació hace más de tres años, su comunismo genuino
y su mensaje aglutinador de la izquierda vasca, ha recibido
un aluvión de votos batasunos. Pero no hay que engañarse:
pueden estar juntos, pero no revueltos.
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