Perfecto Conde
La liaison gallega
06/05/2005

A comienzos de la última década del siglo pasado, algunos hablamos mucho y hasta escribimos algún libro sobre la 'conexión' gallega, que antetitulamos del tabaco a la cocaína. Cuando queríamos presumir de geografía europea, buscábamos paralelismos entre Galicia y Sicilia, sin caer suficientemente en la cuenta de que la conexión era más con Colombia y sin percatarnos tampoco de que nosotros no teníamos un Giovanne Falcone ni, felizmente, un Totó Riina o un Gaetano Badalamenti.

Al fin y al cabo, Baltasar Garzón es andaluz, en acto de servicio sólo se desplazó una vez a Galicia para comer nécoras en el restaurante Camilo de Compostela, antes de ir a pescar la gran 'Nécora' que no acabó capturándola de todo, y, últimamente, hasta tiró la toalla dejándose pagar en dólares por los yanquis, como José María Aznar. Está visto que, en materia de jueces, andamos algo escorados y lo nuestro puede dar para dos o tres tele-movies, pero no alcanza para ningún Padrino. Después de todo, nuestros Laureano Oubiña, Sito Miñanco o Marcial Dorado difícilmente podrían inspirar a ningún Mario Puzo, y tampoco andamos sobrados de Francis Ford Coppola por el finis terrae de Europa. Por otra parte, últimamente estamos sobrados de corrección política y de la otra, hemos dejado de amar el far west y nos refugiamos cobardemente en asuntos de heroínas, remilgadas epopeyas de andar por casa y recetarios más o menos de apostolado político. Estamos en la hora punta del tono medio, que tantas veces nos acerca a la mediocridad, en la década de oro del pragmatismo y del seny sin sentido. Si seguimos así, acabaremos siendo todos una especie de falsos suizos o de suecos de garrafón que no sé muy bien cómo nos van a recibir por ahí adelante cuando, dentro de unos cuantos años todavía, viajemos también nosotros en un tren de alta velocidad que pueda pasar por una mina del ex ministro Villar Mir sin costar a los contribuyentes 895 millones de euros.

En fin, que pasamos de la conexión gallega, que en materia de infraestructuras de comunicación está aún en pañales, a eso que los franceses denominan tan bien con la palabra liaison. Ya no estamos conectados, en realidad nunca lo estuvimos sino que más bien los gallegos fuimos siempre auténticos off sides en casi todo, con la excepción de Manuel Fraga y Pío Cabanillas que siempre estuvieron in en todo tiempo y lugar, con Franco y sin su dictadura. Lo nuestro ahora es, repito, la liaison, el enlace, la ilación, el attachment. Beiras le da por saco a Quintana y a toda la dirección del Bloque, pero sigue diciendo que pondrá su granito de arena para echar a Fraga y para que los nacionalistas hagan que Galicia sea respetada. Paco Vázquez le hace un corte de mangas a la ley del matrimonio de homosexuales y lesbianas, de paso que estrena casa de millonario en La Coruña, pero ahí está para honra y fausto del partido que fundó Pablo Iglesias. ¿Y qué decir del triángulo amoroso, cuadrángulo en realidad, que componen Fraga, Rajoy, Baltar y Cuíña? Sin olvidar el repentino amour fou, el flechazo beau comme l'amour, hermoso como el amor hermoso, que le inspiró el escritor Suso de Toro al presidente Zapatero, a pesar de que uno es nacionalista y el otro socialista de toda la vida.

Lo dicho, de la conexión gallega a la liaison de lo mismo y, a jugar, porque nos toca. En mi pueblo aún se sigue diciendo que comer no comeremos, pero reírnos...