Hay campañas electorales que, en sí mismas, apenas mueven
voluntades y, además, aburren a un muerto. La de las autonómicas
gallegas va a ser vital para el resultado final. Así lo entienden
en los cuarteles generales de los tres partidos en liza y
así lo han corroborado este fin de semana sendas encuestas
publicadas por "El País " y por "El Correo Gallego".
En la primera, el PP se queda a un escaño de la mayoría absoluta.
En la segunda, Fraga se mueve en una horquilla de uno
o dos puntos arriba o abajo de la mayoría absoluta.
La campaña, pues, será decisiva para saber si Fraga, proclamado
aspirante este fin de semana, o Touriño, también lanzado
el domingo por los suyos, presiden la próxima Xunta de Galicia.
Se perfila una campaña muy ideológica, en la que poco va a
pesar en la decisión de los gallegos cuestiones como el presunto
abandono de Galicia por parte de Zapatero, el desastre
de Fraga en la gestión del Prestige o la composición de las
listas electorales.
En cambio, sí pesarán la valoración que los gallegos hagan
de la edad del candidato de la derecha (82 años), el efecto
Zapatero y la crisis del BNG sin Beiras. Ambos sondeos
coinciden en sus trazos fundamentales: importante bajada del
PP (hasta 5 escaños perdería), caída del Bloque (entre 3 y
6 escaños) y fuerte tirón del PSOE, que podría ganar hasta
diez escaños.
El sondeo de "El Correo Gallego" indica que votarían
el 75% de los electores. Demasiado parece. El diario compostelano
afirma que la abstención perjudicaría los intereses de Fraga.
Lo mismo que dicen en Ferraz. El equipo de Blanco cree
que la abstención perjudicará a la izquierda. También ven
"difícil" que el Bloque baje, porque, dicen, su electorado
es "muy militante". A la postre, el retroceso de los
nacionalistas haría perder sus opciones a la izquierda gallega.
La campaña será larga y dura, muy dura. A cara de perro.
|