Fernando Jáuregui
Las dos españas
11/05/2005

Escuchando a José Luis Rodríguez Zapatero, y luego a Mariano Rajoy, hablar en sus intervenciones iniciales en el Congreso de los Diputados, debatiendo sobre el estado de la nación, uno llega a la conclusión de que siguen existiendo las dos españas de Machado. Una España, la descrita por Zapatero, idílica, donde todo se hace bien y nada es malo (excepto, claro, la oposición del PP). Otra, la que nos ofrece la visión del Partido Popular, catastrófica, donde todo se hace mal (excepto, claro, la oposición del PP).

Diálogo de sordos, desencuentro total. Lástima, porque ambos políticos son respetables y estimables, tienen sentido común (excepto cuando suben al atril) y saben bien lo que quieren y lo que dicen. No soy capaz de decir quién ganó: se acusaron mutuamente de lo peor, de falta de responsabilidad, y el opositor rechazó la mano que le tendía el jefe del Gobierno. Me parece que esta vez no había tongo: se daban leña de veras, y trataban de desacreditar al rival con todas sus fuerzas.

Pienso que ambos dramatizaron demasiado. Rajoy dijo alguna cosa que bordeaba la injuria, como que la actitud del Gobierno en el País Vasco supone "traicionar a los muertos". Tremendo. No es de extrañar la irritación patente de Zapatero, cuando acudió a darle la réplica.

Menos mal que los españoles saben que esto se pasa. El Parlamento se está quedando como un terreno de juego dialéctico. Luego vienen las llamadas por teléfono, los encuentros secretos discretos, perdón--, los intermediarios, las componendas. Me quedo con ZP, sin entusiasmo, porque Rajoy cargó excesivamente las tintas. Pero no, presidente, no todo va bien. Autocrítica, por favor.