Luis Peiro
Debate sobre el estado del PP
13/05/2005

Mal, muy mal le han ido las cosas al Partido Popular en este Debate del Estado de la Nación de Guiness -la verdad es que se ha demostrado que hubiera sido mucho mejor que el presidente Manuel Marín hubiera sido más inflexible; nos hubiéramos ahorrado, sin perdernos nada, al menos 8 de las estas insufribles 16 horas-. Tan mal que su portavoz, Eduardo Zaplana, ha tenido que recurrir al GAL para contraatacar. Justo lo que hacía Aznar cuando ya había agotado todos los insultos sin quedarse satisfecho.

La misma insatisfacción que le ha llevado a este portavoz de brocha gorda a tirarse toda la mañana dudando sin convocaba o no a los periodistas para tratar de contrarrestar de alguna manera la unánime repulsa que provocaron en el resto del Congreso de los Diputados los excesos de su jefe Rajoy en sus intervenciones del día anterior. No se atrevió primero Zaplana y se empleó a fondo toda la mañana en los pasillos para intoxicar a los periodistas sobre las tramas vendepatrias y proetarras de los socialistas gobernantes. Pero ni aún así se quedó tranquilo. Y al final tuvo que echar el resto.

Fue justo después de que Zapatero hurgando sobre la herida abierta -¿alguien se acuerda ya de lo de Bambi?- utilizó el último minuto del debate para hacerse la última foto de líder dialogante y de mano tendida frente la barbarie verbal de Rajoy: llamada a la unidad de los demócratas frente el terrorismo y olvido público del más grave insulto del presidente del PP del día anterior: "Usted está traicionando a los muertos". No hay forma más sibilina de subrayar la desmesura del adversario que proclamar solemnemente que para él no ha sido dicha.

En ese momento Zaplana, de motu propio o por orden de su jefe -que despreció la intervención del portavoz socialista Rubalcaba ausentándose del escañodando toda una muestra de falta de talante- decidió convocar, esta vez sí, a los periodistas. Primero una de GAL y después lo de ustedes están en el Gobierno gracias a la tragedia del 11-M. La primera evidencia de cuando se pierde un debate es cuando una vez esgrimidos todos los argumentos en la tribuna hay que dar, además, una rueda de prensa para explicarse ante la prensa. Y luego la prueba más patética de que siguen sin aceptar los resultados de las urnas: un año después siguen sin admitir que fue el pueblo soberano quien les sacó del banco azul para arrojarlos a la oposición.

Es difícil saber si después de 16 horas de debate conocemos realmente cual es el estado de la nación. Pero lo que ha quedado muy claro es la soledad y el lamentable estado del PP.