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Ha dicho Maragall que su viaje a Israel ha sido un éxito. Un éxito excepcional,
son sus palabras, con la que es seguro que no estará de acuerdo la inmensa mayoría
de los ciudadanos, excluidos los integrantes de su séquito, todos a cuenta del
contribuyente, y entre ellos el ya muy famoso Carod Rovira, que no se sabe
a cuento de qué viajaba en la comitiva oficial, porque no tiene condición de funcionario
del Govern de la Generalitat de Cataluña desde su anterior pifia, cuando, hace
año y medio, y sin encomendarse a Dios ni al diablo, se le ocurrió el viaje a
Perpignan para ver a la dirección etarra en coche oficial... Ahora, el
viaje que ha efectuado a Jerusalén acompañando al "molt honorable" Maragall le
ha vuelto a jugar una mala pasada y ha incrementado su descrédito personal un
montón de puntos más por sus dos "fastuosas" ocurrencias: Primera, exigir la presencia
de la bandera catalana, y la correspondiente retirada de la bandera española,
en la ofrenda floral a Isaac Rabin. Segunda, posar para el "fotógrafo Maragall"
en una lamentable imitación de la coronación de espinas de Cristo. El fotógrafo
y el fotografiado se ríen la maldita gracia que ha tenido la virtud de resultar
afrentosa e insultante para la mayoría de los ciudadanos, sean cuales fueran sus
creencias o prácticas religiosas. La bufonada de Jerusalén es impropia e indigna
de hombres públicos en viaje oficial a cargo de los contribuyentes. En
cuanto a la guerra de banderas, parecía una exclusiva de la ikurriña y los abertzales
vascos, pero se ve que ha contagiado al nacionalismo radical catalán. En este
episodio será preciso conocer la versión que aporte el embajador de España, que,
atendiendo la exigencia de Carod, accedió a quitar la bandera española para dejar
lugar a la bandera catalana. ¿Nos estamos volviendo locos en estos juegos florales
tan desmadrados e inconcebibles, siempre con dinero del contribuyente? Algún dirigente
político ha hablado de la "vergüenza ajena" que esta vez le han ocasionado Carod
y su anfitrión. Llueve sobre mojado en un equipo de gobierno del que depende la
estabilidad política del Gobierno de la Nación (española), nada menos. De nuevo
se hace inevitable la pregunta de si Zapatero logrará llegar al final de
la legislatura con estos impresentables compañeros de viaje… |