José Cavero
La bufonada de Maragall y Carod
21/05/2005

Ha dicho Maragall que su viaje a Israel ha sido un éxito. Un éxito excepcional, son sus palabras, con la que es seguro que no estará de acuerdo la inmensa mayoría de los ciudadanos, excluidos los integrantes de su séquito, todos a cuenta del contribuyente, y entre ellos el ya muy famoso Carod Rovira, que no se sabe a cuento de qué viajaba en la comitiva oficial, porque no tiene condición de funcionario del Govern de la Generalitat de Cataluña desde su anterior pifia, cuando, hace año y medio, y sin encomendarse a Dios ni al diablo, se le ocurrió el viaje a Perpignan para ver a la dirección etarra en coche oficial...

Ahora, el viaje que ha efectuado a Jerusalén acompañando al "molt honorable" Maragall le ha vuelto a jugar una mala pasada y ha incrementado su descrédito personal un montón de puntos más por sus dos "fastuosas" ocurrencias: Primera, exigir la presencia de la bandera catalana, y la correspondiente retirada de la bandera española, en la ofrenda floral a Isaac Rabin. Segunda, posar para el "fotógrafo Maragall" en una lamentable imitación de la coronación de espinas de Cristo. El fotógrafo y el fotografiado se ríen la maldita gracia que ha tenido la virtud de resultar afrentosa e insultante para la mayoría de los ciudadanos, sean cuales fueran sus creencias o prácticas religiosas. La bufonada de Jerusalén es impropia e indigna de hombres públicos en viaje oficial a cargo de los contribuyentes.

En cuanto a la guerra de banderas, parecía una exclusiva de la ikurriña y los abertzales vascos, pero se ve que ha contagiado al nacionalismo radical catalán. En este episodio será preciso conocer la versión que aporte el embajador de España, que, atendiendo la exigencia de Carod, accedió a quitar la bandera española para dejar lugar a la bandera catalana. ¿Nos estamos volviendo locos en estos juegos florales tan desmadrados e inconcebibles, siempre con dinero del contribuyente? Algún dirigente político ha hablado de la "vergüenza ajena" que esta vez le han ocasionado Carod y su anfitrión. Llueve sobre mojado en un equipo de gobierno del que depende la estabilidad política del Gobierno de la Nación (española), nada menos. De nuevo se hace inevitable la pregunta de si Zapatero logrará llegar al final de la legislatura con estos impresentables compañeros de viaje…