Federico Cocho
El oxígeno de Fraga
30/05/2005

Yo no sé por qué extraña circunstancia o convenio, no se habla para nada de la salud de Fraga, de cómo lleva el estrés de la precampaña y el agobio de sus apretadas agendas. Ya saben que cuando Superfraga se pone en marcha, todo su séquito va con la lengua fuera. O, mejor, iba.

Es notorio que en algunas de sus comparecencias públicas -por ejemplo, tras el Consello del jueves último o en la recepción del Día de las Fuerzas Armadas- mostraba evidentes signos de cansancio, que no hicieron otra cosa que incrementar los rumores e informaciones sin confirmar sobre una indisposición en Silleda, en donde la semana pasada reunió a miles de campesinos -22.000, según las cuentas del PP-.

Unos días después, Touriño hizo una alusión metafórica a la "falta de oxígeno" político de Fraga. Algunos han querido ver que el candidato socialista ironizaba, en plan Rajoy, sobre estas informaciones que se oyen en los corrillos políticos.

Sea como fuere, lo cierto es que en el Partido Popular están aterrados ante la hipótesis de un nuevo vahído captado en directo por las cámaras de televisión. Les destrozaría la campaña, en la que insisten en presentar a un Fraga imperturbable ante el paso del tiempo (físico), lozano como hace treinta años, dominador del escenario y aglutinador de las derechas rurales, urbanas, centralistas, galleguistas y mediopensionistas. Pero la realidad no es así.

El viejo político gallego está cansado, muy cansado. Y se le nota. Quizás él, cabezota donde los haya, y su partido, que se juega mucho más que la presidencia de la Xunta en esta batalla, deberían ser más prudentes porque queda mucha campaña. El equipo electoral popular anuncia unas semanas muy movidas, porque las encuestas siguen dando la mayoría a la izquierda. Como dicen los futboleros, el partido está abierto, pero sería deseable que no hubiese lesionados.