Luis Peiro
Cultivadores de odio
05/06/2005
No es normal y algo está pasando. Es la segunda manifestación contra los violentos de ETA que se celebra y la segunda en la que un grupo de manifestantes acaban agrediendo a la gente. La primera vez al ministro de Defensa y a sus guardaespaldas. En esta ocasión lo han tenido más fácil y los golpeados, zarandeados e insultados hemos sido los tres integrantes de un equipo de televisión, casualmente la Televisión de Castilla-La Mancha, la comunidad autónoma que tantos años tuvo a
José Bono
de presidente. Bestias negras, al parecer, el ministro y nosotros, para algunas de las personas a las que convocan la Asociación de Víctimas del Terrorismo y el PP.
Luis Cano
, reportero gráfico,
Débora Montero
, ayudante y técnico de sonido y yo hemos cubierto cerca de 50 manifestaciones para
CMT
en los últimos tres años. Como tantos compañeros de otras televisiones hemos soportado estoicamente montones de mamporros de los servicios de orden que piensan siempre que la seguridad es mantener a raya a los periodistas, porque siempre intentamos acercarnos a las cabeceras de las manifestaciones para coger planos o declaraciones de los convocantes. Ya ni nos quejamos, lamentablemente es y será siempre así hasta que un día comprendan que quienes alteran la seguridad no somos precisamente nosotros.
También como los demás compañeros de otras televisiones hemos soportado más o menos estoicamente los insultos de muchos manifestantes, especialmente el de manipuladores, vendidos y otras lindezas. Igual que nuestros compañeros que van a los estadios de futbol soportan las iras de los ultras. Me temo que va a ser así siempre porque a nadie parece interesarle poner remedios. En las manifestaciones normalmente te suelen dejar en paz cuando les dices, eso sí, guardándote la rabia, que te dejen trabajar. Lo del directo a la mandíbula que me llevé el sábado por la tarde y los empujones, golpes y zarandeos que sufrieron mis dos compañeros es nuevo. También el que una vez agredidos te persiga una chusma de 20 o 30 personas insultándote desaforadamente, llamándote cerdo y asesino, en medio de un abucheo general. Casi tantos como recibían los etarras cuando se imprecaba contra ellos. Hubo quien no tuvo reparo en ponerse delante de la cámara gritando
"¡
Gabilondo
, al hoyo!"
. De repente te das cuenta que concitas todas las iras y recibes todos los denuestos contra los demás medios de comunicación considerados enemigos:
Tele 5
, la
SER
,
PRISA
,
Polanco
... Y nosotros, ya nos lo dijeron bien claro, por ser los
"vendidos de la televisión socialista"
,
"!la del
Bono
!"
Toda una causa general contra la prensa que no consideran
"de ellos".
Estas decenas de ultras de la manifestación convocada por la AVT y el PP han llevado a la agresión lo que para los exaltados de otras manifestaciones era solo imprecación: los medios de comunicación somos divididos, según su corto entendimiento, en buenos y malos y se nos puede dejar trabajar o agredirnos en función de que, según ellos, caigan mejor o peor a los convocantes y a los partidos políticos que hay detrás.
Poca cosa ante las agresiones, torturas y hasta la muerte que sufren muchos periodistas en el mundo cubriendo información de guerras y en países que viven sometidos a férreas dictaduras. Pero demasiado fuerte para que ocurra en países democráticos en los que los profesionales solo pretendemos informar del ejercicio de uno de los derechos básicos reconocidos en nuestra Constitución, el derecho de libre manifestación.
Esta parece una batalla más de periodistas. E incluso habrá quien piense que solo buscamos protagonismo o empañar éxitos o trascendencias de las manifestaciones a las que hemos asistido. Pero es algo mucho más serio y que debería hacer reflexionar a algunos líderes políticos, columnistas y
"comunicadores"
radiofónicos. Cada salida de tono de cada uno de ellos es un arma arrojadiza en las incontroladas manos de estos exaltados y la van a utilizar en cuanto se vean en la calle o en un bar, siempre que se vean arropados por unos cuantos que les jaleen o les den cobertura. Normalmente seremos los periodistas sus principales víctimas pero cualquier día puede ser un vecino, alguien que no vista como ellos o algún militante que no comulgue con sus extremismos. Los dirigentes de la AVT y del PP deberían reflexionar y decir claramente si quieren a esta gente de compañeros de viaje. Y pensar al menos un momento si no les estarán dando alas con alguna que otra declaración desmesurada. Alguien, desde luego, está fomentando el odio en este país y machacando de paso la libertad de expresión. Y no somos los informadores que tenemos por profesión acudir todos los días a la calle en busca de noticias que contar a los ciudadanos. No sé hasta que punto van a lograr enrarecer la convivencia en esta sociedad. Pero no deben hacerse ilusiones. Esta profesión nuestra supo salir antes que nadie de 40 años de censura y de mordaza. Y los ultras de ahora no nos van a impedir, como no lo impidieron el sábado por la tarde, que sigamos contando noticias.
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