Perfecto Conde
La venganza de "Montezuma" Beiras
20/06/2005

El que muera más tarde que pague los mariachis, suelen decir en México y algo así debe estar diciéndole Beiras a Anxo Quintana, al ver como Manuel Fraga sigue teniendo crédito para pagar los gaiteiros. La debacle nacionalista que el domingo evidenciaron las urnas pone de manifiesto que, de momento, en Galicia sólo perdieron el BNG de Francisco Rodríguez y el sucesor del señorito de A Reboraina, expresión con la que el propio Beiras se autocaricaricaturizó en homenaje a Ramón Otero Pedrayo.

Y ya que estamos charros y no precisamente de Salamanca, también diría que se ha perpetrado la venganza de "Montezuma" Beiras contra "Hernán Cortés" Quintana. Lo que no se sabe bien es si Malinche es Ánxela Bugallo o Carme Adán. En todo caso, Rodríguez, Paco, el de la Upegá, no es el del bombo sino el Grigorij Efimovic Rasputin de una Galicia en la que no hay zarevich hemofílicos ni príncipes Jusupov sino ocupantes de la lista del paro y biznietos de emigrantes que determinan quien se hace cargo de la Xunta después de escoger también a quien manda en sus países de auténtica residencia. ¿Se imagina alguien a Bush elegido por los irakíes residentes en Estados Unidos que antes pudieran haber votado a Saddam Hussein, si éste se lo hubiera permitido? Pues eso es lo que pasa en Galicia.

Uno de los llamados residentes ausentes que viva en Venezuela puede votar en Caracas por Chávez y en Galicia por Fraga. Curioso ¿verdad? Otro, si Fidel Castro le dejara, podría hacerlo en La Habana por quien fuera y en Compostela por Touriño o por Quintana. Y por Fraga, naturalmente, que es por el que más votaron siempre los emigrantes. Ahora bien, que no se diga tampoco que sólo perdieron Quintana y su BNG, que bajaron cuatro diputados y 34.502 votos. También pincharon Fraga y su PP, que bajaron de 41 a 27 diputados y perdieron 41.742 votos, emigrantes aparte. Ganar lo que se dice ganar, sólo ganaron el PSOE de Zapatero, José Blanco y Emilio Pérez Touriño, que remontaron el socialismo gallego a cotas que sólo disfrutó en la época de Fernando González Laxe.

Y lo que de verdad, de verdad, perdimos somos los "encuestadores", la Ser, "El País" y todos aquellos que nos extenuamos agudizando la perversiones de un viejo Fraga que nos mandó a todos a tomar por saco. Si algo se entiende de Galicia y de los gallegos es que sigue sin entenderse nada y esto empieza a ser grave.