El que muera más tarde que pague los mariachis, suelen decir
en México y algo así debe estar diciéndole Beiras a
Anxo Quintana, al ver como Manuel Fraga sigue
teniendo crédito para pagar los gaiteiros. La debacle nacionalista
que el domingo evidenciaron las urnas pone de manifiesto que,
de momento, en Galicia sólo perdieron el BNG de Francisco
Rodríguez y el sucesor del señorito de A Reboraina, expresión
con la que el propio Beiras se autocaricaricaturizó en homenaje
a Ramón Otero Pedrayo.
Y ya que estamos charros y no precisamente de Salamanca, también
diría que se ha perpetrado la venganza de "Montezuma" Beiras
contra "Hernán Cortés" Quintana. Lo que no se sabe bien es
si Malinche es Ánxela Bugallo o Carme Adán.
En todo caso, Rodríguez, Paco, el de la Upegá, no es el del
bombo sino el Grigorij Efimovic Rasputin de una Galicia en
la que no hay zarevich hemofílicos ni príncipes Jusupov
sino ocupantes de la lista del paro y biznietos de emigrantes
que determinan quien se hace cargo de la Xunta después de
escoger también a quien manda en sus países de auténtica residencia.
¿Se imagina alguien a Bush elegido por los irakíes residentes
en Estados Unidos que antes pudieran haber votado a Saddam
Hussein, si éste se lo hubiera permitido? Pues eso es
lo que pasa en Galicia.
Uno de los llamados residentes ausentes que viva en Venezuela
puede votar en Caracas por Chávez y en Galicia por Fraga.
Curioso ¿verdad? Otro, si Fidel Castro le dejara, podría hacerlo
en La Habana por quien fuera y en Compostela por Touriño
o por Quintana. Y por Fraga, naturalmente, que
es por el que más votaron siempre los emigrantes. Ahora bien,
que no se diga tampoco que sólo perdieron Quintana y su BNG,
que bajaron cuatro diputados y 34.502 votos. También pincharon
Fraga y su PP, que bajaron de 41 a 27 diputados y perdieron
41.742 votos, emigrantes aparte. Ganar lo que se dice ganar,
sólo ganaron el PSOE de Zapatero, José Blanco y Emilio Pérez
Touriño, que remontaron el socialismo gallego a cotas que
sólo disfrutó en la época de Fernando González Laxe.
Y lo que de verdad, de verdad, perdimos somos los "encuestadores",
la Ser, "El País" y todos aquellos que nos extenuamos
agudizando la perversiones de un viejo Fraga que nos mandó
a todos a tomar por saco. Si algo se entiende de Galicia y
de los gallegos es que sigue sin entenderse nada y esto empieza
a ser grave.
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