Paco Vilariño
¿Xa os botamos?
20/06/2005

Bueno, digan lo que digan los candidatos a la presidencia de la Xunta de Galicia, hoy el Antiguo Reino ha amanecido distinto, que no es poco. Hay un antes y un después del 19 de junio, al menos del Padornelo (y el Cebreiro, claro) hacia dentro. Evidentemente, la cosa se ha decidido por un solo diputado. Los intelectuales ¿orgánicos? del manifiesto Hai que botalos ("Hay que echarlos") han tenido la pasada noche un motivo de celebración. De ello no cabe la menor duda. Porque no ha caído solamente una formación política en estos comicios. Ha caído un régimen y, con él, una forma de hacer política muy poco acorde con las normas democráticas. Porque Galicia, la comunidad que la derecha más montaraz, ese sector cuantitativa y cualitativamente del Partido Popular más escorado a estribor, ha considerado siempre como el paradigma del "right way of life", con la pérdida de la mayoría absoluta se siente frustrado. Y lanzan la idea-fuerza (¿idea-bulldozer?) de que todo va a saltar en pedazos.

Si el próximo día 27, una vez pasado el trámite del escrutinio del voto emigrante, se confirma los resultados de anoche, el PSdeG-PSOE y el Bloque Nacionalista Galego estarán en condiciones de formar gobierno de coalición. Y, aquí, es donde está el peligro, pero en el sentido cívico. Tras años en la oposición, ambas fuerzas han ido adoptando por un cierto mimetismo los mismos -y nefastos--- comportamientos de sus rivales del Partido Popular de Galicia. Tanto los socialistas como los nacionalistas han vivido diversas crisis en sus propias estructuras, algo así como luchas por el poder que, hasta ahora, se han reducido al reparto de migajas en las entidades locales. Más que de crisis de crecimiento habría que hablar, en puridad, de socializar las miserias.

Cual el orballo, la lluvia fina de Galicia (conocida en castellano como calabobos), el ejemplo caciquil y clielentelar del régimen fraguista ha impregnado toda la sociedad gallega. Y esos comportamientos son también los que hay que desterrar en las fuerzas que están llamadas a coaligarse para formar gobierno. Con o sin sordina, en los tres partidos gallegos, esta calurosa mañana de junio, empiezan a relucir las navajas... Todos, especialmente en la hasta ahora oposición, tenemos motivos de celebración. Pero todos, además, tenemos suficientes motivos de autocrítica.

Hasta que se destierren la mala baba, el revanchismo, el cainismo y los ajustes gratuitos de cuentas no se habrá alcanzado el objetivo de "Hai que botalos"... Seguirán pesando como losas sobre nosotros.