¿Por qué? ¿Por qué los terroristas han elegido Londres para
dejar su macabra siembra de muerte y horror? ¿Acaso porque
la ciudad ha sido elegida capital olímpica en el 2012? ¿Quizá
porque en Edimburgo se está celebrando la cumbre del G-8?
¿Tendrá que ver la intensa participación británica en la guerra
de Irak? ¿Por qué? ¿Por qué Londres?
Estas preguntas son las que se han hecho ciudadanos de todo
el mundo intentando desbrozar el porqué de las intenciones
de los terroristas. Es tal la barbaridad que han hecho esos
desalmados fanáticos para los que la vida y la muerte no tiene
valor, que los ciudadanos de a pie, la buena gente, intenta
buscar respuestas al porqué de tanto horror. En realidad,
no hay más respuesta que la evidente: los terroristas matan
para aterrorizarnos, para arrinconar a los ciudadanos, para
que éstos se pregunten por qué y se sientan, en el fuero interno,
culpables de algo que no alcanzan a saber qué es.
Detrás de estos atentados está Al Qaeda, si damos carta de
verosimilitud a la reivindicación que ha hecho esta organización
terrorista. Y no es de extrañar que sean ellos u otro grupo
afín. Pero sea la organización que sea quien ha firmado este
atentado sangriento, lo evidente es que sus autores son criminales
peligrosos, con la mente enferma, sociópatas.
Podría añadir cientos de adjetivos, pero da igual, eso no
va a devolver la vida a los muertos, ni a hacer más llevadero
el dolor de los heridos. Lo que ahora importa es reflexionar
en voz alta y decirnos, por mucho que nos asuste, que están
ahí, que quienes quiera que sean esa banda de fanáticos, están
aquí, entre nosotros.
Sé que muchos se continuarán preguntando el porqué, y lo único
que cabe esperar es que los dirigentes políticos, no sólo
los británicos, estén a la altura de las circunstancias. Los
culpables deben de ser detenidos, deben de ser llevados ante
la JUSTICIA y sobre ellos recaer todo el peso de la ley; aún
así eso no devolverá la vida a los muertos, pero al menos
podrán descansar en paz y la sociedad entera se sentirá más
segura. Mientras, seguiremos desgranando los porqués. |