Curri Valenzuela
España es diferente
07/07/2005

Frente a la amenaza del terrorismo, España no es diferente al resto del mundo occidental, como ha dejado patente la serie de atentados registrados en medios de comunicación de Londres, tan calcados de los del 11-M en Madrid. En lo que sí somos diferentes los españoles es en nuestra manera de reaccionar ante los atentados. Para nuestra desgracia y, por si les sirve de ayuda, para consuelo de los británicos, aquí se achacó al Gobierno la responsabilidad de que volaran por los aires los trenes de cercanías, la masacre condicionó la retirada de nuestras tropas de Irak, una comisión parlamentaria ha concluido que el Ejecutivo minusvaloró las amenazas del terrorismo islámico y todavía se culpa al Gobierno de entonces de no haber informado adecuadamente. Nada de eso sucedió en Nueva York tras el 11-S y a buen seguro no se dará en Londres, ni en los próximos días, ni en el futuro.

En medio de desgracias como la que Londres está viviendo, qué suerte tiene un país, en este caso Gran Bretaña, cuando nadie critica a su primer ministro por aparecer en público por primera vez tres horas después del primero de los atentados negándose a dar detalles de los mismos, ni siquiera achacar su auditoría a ninguna organización terrorista; los partidos de la oposición no se disponen a culpar a Tony Blair por haber dado pie a la masacre con su participación en la guerra de Irak; las cadenas de televisión no rivalizan para ver quién es capaz de ofrecer más imágenes de cadáveres abiertos en canal; los ciudadanos no se congregan ante las sedes del Partido Laborista para protestar... A la hora de padecer las secuelas del terrorismo, España es igual a Gran Bretaña. Pero a la hora de hacerle frente, qué pena para nuestro país, no.