Curri Valenzuela
De Madrid a Londres
09/07/2005

Comienzan a aflorar conexiones entre los atentados del 7-J de Londres y los del 11-M en Madrid que, de confirmarse, trasladarían a Gran Bretaña todas las incógnitas que aún flotan sobre la autoría de la masacre de Atocha, con la ventaja de que quizás Scotland Yard y el M-6 sabrían arrojar luz sobre los agujeros negros del caso español que siguen sin ser aclarados ni por nuestra policía, ni por el CNI, y el inconveniente del posible peligro para lo que queda de la reputación de nuestro país en el mundo cuando se traduzcan al inglés las declaraciones de implicados como Zuhier y Lavandero o, sin ir más lejos, el testimonio de Zapatero ante la comisión del 11-M cargando las culpas sobre la imprevisión del Gobierno del PP y el engaño masivo de Aznar tras la tragedia.

El envío de las actas de la malograda comisión parlamentaria a los responsables de la lucha antiterrorista de Gran Bretaña acabaría, sin duda, en un escándalo. ¿Qué pensarán los ingleses de la pública confesión de Rubalcaba admitiendo que tuvo conocimiento de quienes eran los autores de la masacre por una llamada de Rafael Vera? ¿Llamarán desde Scotland Yard al portavoz parlamentario del PSOE a preguntarle si el ex secretario de Estado de Seguridad le ha informado también sobre los atentados de Londres? Lo dicho: lo mejor para España es que la masacre del 7-J no haya tenido que ver más que un lejano parecido con el 11-M, no vaya ser que, tirando del hilo, los investigadores ingleses acaben averiguando que los explosivos utilizados en Londres procedían de la mina Conchita de Avilés. Sería terrible.